Una página Web y la Universidad que añoramos.

Nuestra querida Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”

Por el Profesor Dr. C. J. Alfredo Cabrera Hernández

Hace unos días pasé por el local del Comité del Partido de nuestra Universidad, y le comenté a mi amigo de los años, Alfonso Alonso, que yo seguía con mucho interés los numerosos artículos, comentarios y otros tipos de escritos que ellos divulgan de forma sistemática en su página web. Pero resultó que quedé más comprometido aún, pues de pronto salió a mi encuentro el compañero Eduardo, y me dijo: “eso está muy bien, pero hace falta que ustedes también opinen y escriban”. Salí de allí, y lo he estado pensando mucho,  y finalmente me he decidido a escribir estas líneas, que se me ocurrió titular “Una página web y la Universidad que añoramos”, porque justamente de esa Universidad que, sin dudas, añoramos muchos, y del rol que puede desempeñar en ella dicha página web es de lo que quiero expresarme.

Comienzo confesando que es totalmente exacto que, desde hace 5 meses, a partir de que me incorporé como Profesor fijo de esta Universidad de Matanzas, he leído con detenimiento todo lo que se ha publicado en esa página web, en que aprecio que tanto se esfuerzan Eduardo, Alfonso  y otros compañeros del Comité del Partido, con algunos aportes de otros colegas de nuestra institución, y a estas alturas pienso que es algo realmente singular e importante para dibujar y avanzar hacia una mejor Universidad de Matanzas, en todos los sentidos, y muy especialmente en lo académico.

Voy a argumentar esta idea:

La selección de artículos que se publican en esta página no puede ser más acertada, y por eso creo que es muy bien aceptada. Estoy seguro que fuimos muchos los que nos emocionamos hasta lo más profundo de nuestros sentimientos de revolucionarios cubanos y latinoamericanos con el estremecedor “Amanecí de nubes y me voy de sol”, de Cristina Fernández, en ocasión de su visita de tributo al Comandante Hugo Chávez, en su eterno Cuartel de la Montaña. Y me imagino a muchos, como yo, tomando notas de las lecciones que nos dejaron Ignacio Ramonet, Lula da Silva, Frei Betto, Atilio Borón, y otros importantes intelectuales latinoamericanos de la actualidad, en sus intervenciones magistrales durante la Conferencia Internacional por el equilibrio del mundo, celebrada en La Habana en enero del 2013, justamente en digno homenaje a Nuestro Apóstol José Martí.

También fue muy interesante la iniciativa del Vicerrector de Investigaciones de invitarnos a todos a leer y conocer un poco más del  “Sabio de los Caracoles”, un cubano que nos llega de orgullo a todos y nos deja un reto de actuación. Una referencia obligada merece el artículo “Una mirada al modelo cubano de bienestar”, de la Dr. C. Patricia Arés, Profesora Titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana y Presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología, quien nos ha hecho revisar a todos nuestros propios criterios de evaluación del bienestar en la sociedad cubana actual. Sería interminable la lista de las buenas cosas que se han publicado en esa página web.

Todos estos artículos trascendentales han acompañado y de hecho han enriquecido a los aportes, mucho más concretos, y por ello muy interesantes y significativos también, realizados por nuestros propios compañeros de la Universidad, entre los que Eduardo y Alfonso han llevado el mayor peso, aunque ya vemos gradualmente se van sumando otros colegas. Pero quiero decirlo abiertamente: una página web tan sugerente, con artículos magistrales, y también con temas tan sustanciales y controvertidos debería despertar un mayor interés en nuestro claustro profesoral y en nuestros propios estudiantes, y podría ser el marco propicio para debates más influyentes en nuestra vida académica cotidiana. Y es justamente en este sentido en que quiero llamar la atención  de todos y expresar mi visión crítica y mi exhortación para cambiar favorablemente la situación actual y convertir, una vez más, la “crisis en oportunidad”.

Es cierto que los cubanos, en sentido general tenemos mucho que aprender y avanzar en la cultura del debate. Tenemos, creo yo, que erradicar definitivamente esa posición intransigente que se resume en la equivocada frase de que “el otro está absolutamente equivocado”,  y en lugar de ello abrirnos a un intercambio educado y, seguramente, enriquecedor. Y esto, en nuestro medio académico es una condición indispensable para un desarrollo realmente integral, así de sencillo. No olvidemos que aquella que muchos estudiosos consideran la primera institución universitaria de la historia, la “Academia de Platón”, nació en la antigua Atenas, para enseñar y debatir acerca de materias tan disímiles como Astronomía, Biología, Matemáticas, Teoría Política y Filosofía. Es impresionante saber que de los debates en esa escuela que Platón creo para difundir sus doctrinas idealistas surgió la filosofía materialista de su alumno más destacado, Aristóteles, que no demoraría en crear su Liceo propio, para continuar el debate. Por supuesto, que desde entonces, las cosas han evolucionado mucho, y las Universidades modernas han tecnificado y refinado sus formas de enseñar e investigar, pero el principio que rige en la vida académica ha seguido intacto: mientras más rico sea el intercambio y el debate, mayores y mejores serán las posibilidades para la adquisición y creación de los nuevos conocimientos.

Y estoy convencido de que nosotros, en esta Universidad de Matanzas, necesitamos aplicar más ese principio. En la era del Internet y del intercambio abierto y de gran escala, que caracteriza al mundo actual y a nuestro propio entorno, tenemos mucho que decirnos, mucho que enseñarnos y mucho de qué debatir, los unos con los otros.

Para cerrar les quiero contar algo, que al final voy a relacionar con todo lo dicho hasta aquí. En mis primeros días de incorporación a esta Universidad me sentí un poco “choqueado” porque cuando informaba a mis colegas y amigos de muchos años, a los que me encontraba frecuentemente en los pasillos, o en las primeras reuniones y actividades, a las que asistí, salvo honrosas excepciones, recibí abiertamente, o al menos percibí, una valoración negativa de mi decisión. Poco a poco, llegue a la conclusión de que la autoestima, como profesores universitarios, y el nivel de satisfacción con la institución, no gozan aquí de buena salud, para decirlo con delicadeza. Pero, ya han ido pasando aquellos primeros días, y ahora que estoy bien adentro, y comienzo a intercambiar más y más, con todos, logro interpretar mejor esas posiciones y voy encontrando explicaciones para cada cosa.

Por lo pronto, tengo una lista anotada en mi agenda de algunos factores que a mi juicio están incidiendo en todos nosotros, dentro de nuestra querida Universidad, y creo que temas  que deberíamos debatir más. Y también aprecio, por suerte, muchos elementos positivos, mucha gente altamente calificada y decidida, y muchos procesos en despegue, que permiten ver las cosas con buenos ojos, y llenarnos de optimismo y deseos de seguir adelante. La imagen de la Universidad que añoramos, que seguramente ahora mismo no es única ni homogénea, debemos dibujarla y lograrla realidad entre todos. Debemos levantar la vista y escrudiñar el horizonte. Y para ello esta página web, que ya tenemos, enhorabuena, puede ser un instrumento impulsor. No creen?

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