De Brazzaville a la paz definitiva.

Por áfrica pasaron más de 381 mil soldados y oficiales cubanos.

 Por Claudia Fonseca Sosa

Se cumplen 25 años de la firma en esa ciudad africana del Protocolo que definió los términos de la paz en Angola, la independencia de Namibia y un golpe irreparable al régimen del apartheid.

 “Cuba ocupa un lugar muy especial en el corazón de África por su meritoria y desinteresada contribución a la independencia de pueblos de ese continente”.

Así lo hizo saber el presidente de la República del Congo, Denis Sassou Ngueso, quien recientemente recibió en audiencia especial al miembro del Comité Central del Partido Jorge Risquet Valdés, en calidad de representante del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, a la celebración del 25 aniversario del Protocolo de Brazzaville.

El veterano luchador cubano compartió con el Jefe de Estado congolés memorias sobre la historia de luchas compartidas por nuestros países y destacó el significado que tuvieron los acuerdos firmados el 22 de diciembre de 1988 en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, para la paz en Angola, la independencia de Namibia y la retirada paulatina de las tropas cubanas de África.

Los acuerdos contribuyeron también a la victoria de la Organización de los Pueblos de África Sudoccidental (SWAPO) y el Congreso Nacional Africano (ANC) sobre el régimen del apartheid.

 APOYO REVOLUCIONARIO

El presidente del Congo, Denis Sassou Ngueso, se refirió a la contribución solidaria de Cuba en las luchas revolucionarias de África.

El apoyo cubano a los movimientos revolucionarios de África comenzó desde 1965, hace medio siglo. En ese entonces, las luchas por la emancipación tomaban vigor en los países africanos recién independizados y sobre todo en aquellos sometidos aún al dominio colonial. El Comandante Ernesto Che Guevara lo supo apreciar en un extenso recorrido por numerosas naciones de ese continente, durante el cual consiguió entrevistarse con patriotas como Kwamenh Nkrumah, Sekou Touré, Modibo Keita, Massemba Débat, Amílcar Cabral, Agosthino Neto, entre otros.

“Es precisamente en ese contexto de efervescencia política y activa proyección de los pueblos africanos en la arena internacional cuando el Che avizora la necesidad de brindar su aporte solidario a impedir la recolonización de Zaire y contribuir a la lucha armada de los pueblos de las colonias portuguesas, como punto de partida para el gran y definitivo combate: la liberación del pueblo sudafricano del yugo ignominioso del apartheid y la independencia de Namibia ocupada también por los racistas blancos de Pretoria”.

De esa forma lo describió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el prólogo al libro El segundo frente del Che en el Congo. Historia del Batallón Patricio Lumumba, de Jorge Risquet (edición del 2006).

El Partido Comunista de Cuba aprobó ambas contribuciones solidarias y, de ese modo, llegó el Che a tierras africanas en compañía de más de un centenar de internacionalistas. Constituían la llamada Columna Uno, dispuesta a pelear junto a los seguidores de Patricio Lumumba, ya asesinado en ese entonces.

Durante los meses de permanencia en Zaire —hoy República Democrática del Congo—, libraron más de cincuenta acciones combativas en condiciones de extrema adversidad, pero la ausencia de un movimiento patriótico vertebrado con el cual colaborar los llevó a interrumpir la misión, a petición expresa de la Organización para la Unidad Africana (OUA).

Entrenada con similar rigor, una segunda columna marchó al Congo Brazzaville, con el nombre de Batallón Patricio Lumumba y con múltiples misiones. “Era, en primer lugar, reserva de la columna del Che, a cuya fuerza se uniría en caso necesario y en el momento oportuno (… ) Tenía además la tarea de prestar ayuda al gobierno progresista del Congo, amenazado de agresión por el régimen de Leopoldville (… ) No menos importante era la misión de participar con un grupo de asesores combatientes en el Segundo Frente guerrillero del MPLA en Cabinda y entrenar columnas de combatientes angolanos, equiparlos y ayudarlos a emprender la ruta hacia el interior de Angola, hacia el Primer Frente al norte de Luanda. De esta múltiple misión eran responsables los compañeros Risquet y Kindelán”, expresó el General de Ejército.

Esta colaboración directa se brindó durante los años 1965-1967, mientras la dirección del MPLA y el Batallón Patricio Lumumba permanecieron en el Congo Brazzaville.

La solidaridad de Cuba con los revolucionarios africanos también se manifestó en el respaldo a su lucha patriótica en importantes escenarios internacionales como las Naciones Unidas y el Movimiento de Países No Alineados, así como en el entrenamiento de combatientes y la concesión de bolsas de estudios universitarios a hijos de aquellas tierras en nuestro país.

NUESTRA DEUDA CON LA HUMANIDAD

Tras lo que se llamó la “Revolución de los Claveles” en Lisboa, en abril de 1974, se inició la desintegración del imperio portugués. Para el año siguiente, la mayoría de sus colonias africanas —Guinea Bissau, Cabo Verde, Sao Tomé y Príncipe, y Mozambique— habían conseguido su plena independencia. Sin embargo, en el caso de Angola la situación era distinta. Mediante un plan encubierto, Estados Unidos pretendía aplastar los legítimos intereses del pueblo angolano y fragmentar a la más rica de las colonias portuguesas a favor del gobierno corrupto de Shombe Mobutu y del régimen racista sudafricano.

En 1975, cuando los Acuerdos de Alvor que otorgaban la independencia a Angola son descaradamente violados por el Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA) y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), el MPLA solicita la colaboración militar de Cuba.

Nuestro país respondió enviando instructores para organizar, preparar y armar unas 50 unidades de infantería y baterías de artillería en cuatro centros de formación militar ubicados en Dalatando, Cabinda, Saurimo y Benguela. Pero, el escenario angolano se tornaba cada vez más complejo.

Aunque el MPLA mantenía bajo su control 11 de las 16 provincias del país, instructores pagados por la CIA, Sudáfrica y Zaire entrenaban a efectivos del FNLA y la UNITA, dentro del propio territorio angolano.

En noviembre, nuestros instructores y sus alumnos al sur de Benguela intentan detener el avance de una columna blindada sudafricana hacia Luanda, logrando proporcionarle importantes bajas. Sangre cubana y angolana se derramaban juntas por primera vez. No obstante, dada su superioridad en hombres y medios, los invasores lograron franquear la posición y continuar su marcha.

En coordinación con el presidente Agostinho Neto, el Gobierno Revolucionario cubano decidió enviar tropas especiales del Ministerio del Interior y unidades regulares de las Fuerzas Armadas en completa disposición combativa, que fueron trasladadas rápidamente por aire y mar para enfrentar a los agresores. Se inició así la llamada Operación Carlota, que llevó el nombre de una negra lucumí de la dotación del ingenio Triunvirato, en Matanzas, que en 1843 encabezó un alzamiento popular contra el terrible estigma de la esclavitud y ofrendó la vida en el empeño.

Junto a los patriotas de la FAPLA derrotamos a los invasores del norte y del sur. El combate duró cinco meses y se consolidó la joven República que la Organización para la Unidad Africana —ahora Unión Africana— reconoció como legítima.

Mas no cesaron las incursiones de los racistas sudafricanos que, con el pretexto de perseguir a los combatientes de la SWAPO, cometieron crímenes tan horrendos como la masacre de Cassinga y que, en 1987, avanzando con sus tropas regulares sobre Cuito Cuanavale, pretendieron liquidar las tropas de élite de Angola y derrocar su Gobierno legítimo. Sin embargo, no pudieron.

Cuito Cuanavale devino baluarte inconquistable y un símbolo de la resistencia y la victoria frente a las huestes del apartheid. El 1ro. de septiembre de 1988, lo que quedaba de las tropas sudafricanas abandonó Angola.

Estados Unidos había sido constreñido entonces a comprometerse en organizar un encuentro entre los países que participaban directamente en el conflicto, para buscar un acuerdo de paz definitivo. En mayo, se iniciaron en Londres las llamadas negociaciones cuatripartitas: Angola y Cuba de una parte, Sudáfrica de la otra y Estados Unidos como “mediador”.

Según afirmó Risquet, quien fungió como jefe negociador por la parte cubana, se realizaron trece rondas de conversaciones en distintas capitales de Europa, en El Cairo, en Estados Unidos y cinco en Brazzaville. “Para Angola y Cuba, Brazzaville era la sede ideal, pues se trataba de un país africano, amigo, con un presidente amigo, Denis Sassou Ngueso, que facilitó que durante quince años un batallón de tropas cubanas permaneciera en Punta Negra como parte de nuestro contingente militar antirracista”.

“Desde el día que el Comandante Ernesto Che Guevara cruzó en una pequeña embarcación con 15 guerrilleros el Lago Tanganyka y llegó el 14 de abril de 1965 a las costas orientales del entonces Congo Leopoldville, hasta el momento del regreso del último contingente de tropas cubanas, transcurrió un cuarto de siglo, más un año, un mes y un día”, dijo el veterano luchador durante la celebración del 25 aniversario del Protocolo.

“Por África pasaron más de 381 mil soldados y oficiales cubanos. A Cuba llegaron durante cuatro siglos más de un millón de esclavos africanos. Cuba es un país latinoamericano-africano. Fidel nos enseñó que la solidaridad internacionalista es la forma de saldar nuestra deuda con la humanidad.

“Regresamos a Cuba solo con los restos de nuestros hermanos caídos, sin una onza de oro ni una gota de petróleo, pero con el honor del deber cumplido”, añadió.

A pocos días de haberse firmado el Protocolo de Brazzaville, el líder histórico de la Revolución Fidel Castro aseguró ante el VIII Pleno del Comité Central del Partido Comunista que “lo más maravilloso es haber alcanzado todos los objetivos planteados sin derramar una sola gota más de sangre (… ) Si grandes fueron los resultados en el terreno militar por parte de las tropas internacionalistas cubanas y los valerosos angolanos, grandes también fueron los esfuerzos desplegados en el terreno diplomático. Hemos negociado en serio y hemos llegado a un acuerdo en serio. Se ha culminado exitosamente una de las páginas más gloriosas de nuestra historia”.

Tomado de Granma

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