José Martí, la historia de Cuba y las relaciones con Estados Unidos, hoy.

José Martí por Fariñas

 Por Diego de Jesús Alamino Ortega y Yenile Aguilar Rodríguez *

El día 17 de diciembre de 2015 fue un día de júbilo en Cuba, al producirse el arribo a la Patria,  después de cumplir  16 años de injustas condenas, de los  tres  luchadores antiterroristas, del mundialmente conocido Caso de los Cinco,  que permanecían  en cárceles de Estados Unidos. Esta constituyó una victoria en principalísimo lugar de la  inclaudicable postura de los que para todos los seres humanos de buena voluntad han sido reconocidos como Héroes;  de la persistencia del pueblo cubano en la lucha por su liberación y de todos los que en diferentes latitudes se incorporaron al justo reclamo.

Aparejada a esta noticia, se anunció en alocuciones  simultáneas  por los Presidentes de Cuba y EEUU, el interés de restablecer relaciones diplomáticas;   comenzaron entonces a soplar aires de reconciliación y entendimiento entre las costas de dos vecinos geográficamente muy cercanos,  después de más de cincuenta años, lo que  también fue recibido con beneplácito por los cubanos de buena fe de aquí y de allá y la comunidad internacional, incluyendo a  Su Santidad el Papa Francisco.

Los desencuentros de  Cuba  y Estados Unidos, no comenzaron en enero de 1959; previo a que Cuba lograra su independencia de España,    Carlos Manuel de Céspedes en los 70 del siglo XIX y con posterioridad José Martí, habían tropezado con incomprensiones y  malas actitudes de las autoridades norteamericanas hacia los cubanos y sus ansias libertarias. Ante la  coyuntura del reinicio de las relaciones diplomáticas Cuba-Estados Unidos, se debe repasar el legado martiano y de la historia de Cuba, no con el propósito de reavivar viejos diferendos o   animadversiones, que son contradictorias con el pensamiento del Apóstol de que el odio no construye[1]; muy por el  contrario,  el legado de la historia vivida  debe ayudar a reafirmar la independencia y soberanía,  cambiando todo lo que  debe ser cambiado[2],  para convivir con las diferencias, considerando  lo que mejor pueda resultar para Cuba, todos los cubanos y los pueblos del mundo,  sin menoscabo a la soberanía, como advertencia a los neoanexionistas, neoreformistas    y claudicantes. Claro está que  de un asunto de tan larga data solo en estas líneas se podrán exponer atisbos.

Confianza y recelo en las relaciones

Tan tempranamente como en 1872, Carlos Manuel de Céspedes, en su condición de Presidente de la República en Armas, con el propósito de retirar la representación diplomática de Cuba en los Estados Unidos,  escribía al representante cubano,  licenciado Ramón Céspedes Barreiro:

No era posible que por más tiempo soportásemos el desprecio con que nos trata el gobierno de los Estados Unidos, desprecio que iba en aumento mientras más sufridos nos mostrábamos nosotros. Bastante tiempo hemos hecho el papel del pordiosero a quien se niega repetidamente la limosna y en cuyos hocicos por último se cierra con insolencia la puerta. El caso del Pioneer ha venido a llenar la medida de nuestra paciencia: no por débiles y desgraciados debemos dejar de tener dignidad[3].

En ocasión de celebrarse el  centenario de la independencia de los EEUU (1876), los cubanos fueron invitados al desfile conmemorativo por el Mayor General Alexander  Shaler, jefe oficial del Comité del Centenario. El periódico español La Colonia, quiso demeritar la participación cubana  que fue vitoreada a su paso, publicando  que habían participado los cubanos como organización benéfica y no como  asociación política, a lo cual Martí respondió a través de la  Revista Universal:

No deduzco yo de los vítores que sean reconocidos por los Estados Unidos los derechos cubanos: tengo fe en que el martirio se impone, y en que lo heroico vence. Ni esperamos su reconocimiento, ni lo necesitamos para vencer[4].

El recelo ante lo que podría esperarse del  gobierno de Estados Unidos y la fe en el desprendimiento y  la heroicidad manifestada por  los cubanos desde la guerra iniciada  el 10 de octubre de 1868,  trasciende el tiempo y ya sin  Martí presente físicamente, Antonio Maceo en misiva al coronel Federico Pérez Carbó y en lo que se ha conocido como una de sus reflexiones más contundente y célebre, expresó:

De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que pensase otra cosa: La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin su ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso[5].

Esta confianza en el espíritu de lucha y la heroicidad de los cubanos es lo que hizo posible el regreso de los Cinco Héroes y que hoy el Gobierno de Estados Unidos, decida sentarse a dialogar con Cuba sin exigencias, de igual a igual, como siempre ha sido la postura de Cuba;  y si se ha llegado al momento actual,  en principio se debe a que Céspedes,  Maceo y Martí no resultaron ingenuos en cuanto a las pretensiones de los EEUU hacia  Cuba y  que se manifestaban mucho más evidentemente antes de entrar en beligerancia los cubanos en el 95:

…serias noticias que ya salen a luz sobre el modo peligroso y altanero con que este país se propone tratar a los nuestros,-por los planes que veo que tienden, en lo privado y en lo público, para adelantar  justamente su poder en los pueblos españoles de América,-y por la declaración, ya casi oficial, de que intentan proponer a España la compra de Cuba[6].

¡Hay que prever!

En el Volumen 22 de las Obras Completas del Apóstol, en la parte correspondiente a los fragmentos, en la página 256, Martí hace algunas valoraciones y recomendaciones,  en cuanto a la situación de las relaciones de Estados Unidos con México, estas valoraciones se supone puedan estar dirigidas a su entrañable amigo Manuel  Mercado, y dice:

Lo veo a V. unificador en América: -juntando al país en nación, como paso previo       la administración de la libertad! -defendiendo y salvando a México con cautela, y con la larga vista en el alma del Norte a qn. no se puede provocar, dándose prisa a hacer a Méx. uno y respetable, antes de que le pueda caer encima el Norte. Y de esa obra es parte la revolución de Cuba. No sólo es santa por lo q. es; sino q. es un problema político,   garantizar las Antillas y E. Ams. antes de q. los E. U. condensen en nación agresiva las fuerzas de miseria, rabia y desorden que encontrarán empleo en la tradición de dominarnos.

Esa es nuestra prisa. En política hay que prever. El genio está en prever.

José Martí conocedor de las apetencias de los Estados Unidos, que en 1848, mediante el tratado conocido como de Guadalupe Hidalgo, habían arrebatado gran parte del territorio de México, no teme  incitar al amigo para que salve a su país del peligro que ve cernirse sobre México. En 1883, cuando el Héroe Nacional Cubano  conoce de un proyectado Tratado Comercial entre Estados Unidos y México, que no solo puede afectar a México sino a otros pueblos de América, advierte:

El tratado concierne a todos los pueblos de la América Latina que comercian con los Estados Unidos. No es el tratado en sí lo que atrae a tal grado la atención; es  lo que viene tras él […] Invitamos a reflexionar sobre el tratado[7].

La preocupación de Martí porque el proyecto de   tratado entre EEUU y México  no afecte a  naciones de América Latina, puede resultar hoy de referencia  ante el restablecimiento de las relaciones Cuba-EEUU. Si en un momento cuando Cuba fue despojada de  las relaciones comerciales con EEUU, gobiernos que en aquél entonces eran  lacayos de la administración estadounidense, se repartieron la cuota azucarera que EEUU compraba a Cuba y el comercio de otros productos, virando la espalda a Cuba con la excepción de México, hoy Cuba es parte inseparable de la comunidad Latinoamericana y Caribeña y más allá, comparte vínculos políticos y comerciales con países que han probado su amistad hacia Cuba,  como Rusia, China, Vietnam, …, en fin son 188 los países, que en las Naciones Unidas se han puesto del lado cubano a favor del levantamiento del Bloqueo. Las relaciones  que se establezcan entre  Cuba y EEUU, políticas y comerciales,  no   lesionarán de ningún modo las relaciones de Cuba con sus tradicionales amigos. Con la supresión de la Ley de ajuste Cubano y el levantamiento  de la política de “pies secos-pies mojados”, Cuba pretende equipararse  al tratamiento que reciben en EEUU todos los emigrantes del mundo y que ahora discrimina a, Mexicanos, Centroamericanos y otros que pretenden vivir en  los EEUU. Con la eliminación del Bloqueo, Cuba estaría en condiciones de igualdad con todos los pueblos del mundo en lo tocante al comercio y el tratamiento financiero; como expresara el Maestro:

Cuba no anda de pedigüeña por el mundo: anda de hermana, y obra con la autoridad

de tal. Al salvarse, salva. Nuestra América no le fallará, porque ella no falla a América[8]

La relación entre los pueblos y la actitud de los gobiernos

Mucha claridad arroja el pensamiento martiano en cuanto a la  significación del papel de los pueblos ante las  relaciones que se puedan establecer entre los gobiernos;  para lo cual expresó:

La independencia de Cuba, y la de Puerto Rico a que se propone Cuba ayudar, sólo estará garantizada definitivamente cuando el pueblo norteamericano conozca y respete los méritos y capacidades de las Islas[9].

En otro de sus tantos artículos periodísticos resaltó que:

Podrán los gobiernos desconocernos: los pueblos tendrán siempre que amarnos y admirarnos[10]

Prueba de que la conducta de Cuba ayer y hoy ha sido capaz de despertar la admiración y el amor de otros pueblos, se da dentro del propio pueblo norteamericano, que  a pesar de los obstáculos de una arbitraria  legalidad,  permitió el regreso del niño secuestrado en EEUU, Elián González , a los brazos de su padre; la férrea  campaña desarrollada por miles de norteamericanos ante las propias verjas de la Casa Blanca y en muchos Estados de la Unión,  por la liberación de los Cinco Héroes y hasta la concepción de Adriana,  es una   muestra de que Cuba, tanto como pueda tener enemigos acérrimos en EEUU  que odian y deshacen, tiene amigos que aman y fundanY la pelea del mundo (hoy y siempre Cuba) viene a ser la de la dualidad hindú: bien contra mal[11].

No obstante,  la visión del pueblo norteamericano sobre otros pueblos del mundo y en especial de Cuba,  ha estado mediada ayer como hoy  por las fuentes de información que han tratado de formar matrices  distorsionadas en cuanto a las realidades, a esto Martí en su tiempo tuvo que enfrentarse;  tal resultó el caso cuando el periódico The Manufacturer hizo comentarios que herían profundamente el decoro de los cubanos. En Vindicación de Cuba, artículo publicado en The Evening Post, el 21 de marzo de 1889,  el Apóstol refuta las falacias de The Manufacturer,  enalteciendo las condiciones morales y actitudes valiosas de los cubanos:

No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio, que, junto con los demás pueblos de la América española, suelen pintar viajeros soberbios y escritores. Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes, para ser libres[12]

En otra parte de Vindicación de Cuba,  Martí dice:

Acaba The Manufacturer diciendo  “que nuestra falta de fuerza viril  y de respeto propio está demostrada por la apatía con que nos hemos sometido durante tanto tiempo a la opresión española”, y “nuestras mismas tentativas de rebelión han sido tan infelizmente ineficaces, que apenas se levantan un poco de la dignidad de una farsa”. Nunca se ha desplegado ignorancia mayor de la historia y el carácter que en esta ligerísima aseveración. Es preciso recordar, para no contestarla con amargura, que más de un americano derramó su sangre a nuestro lado en una guerra que otro americano había de llamar “una farsa”. ¡Una farsa, la guerra que ha sido comparada por los observadores extranjeros a una epopeya, el alzamiento de todo un pueblo, el abandono voluntario de la riqueza, la abolición de la esclavitud en nuestro primer momento de la libertad, el incendio de nuestras ciudades con nuestras propias manos, la creación de pueblos y fábricas en los bosques vírgenes, el vestir a nuestras mujeres con los tejidos de los árboles, el tener a raya, en diez años de esa vida, a un adversario poderoso, que perdió doscientos mil hombres a manos de un pequeño ejército de patriotas, sin más ayuda que la naturaleza! Nosotros no teníamos hessianos ni franceses, ni Lafayette o Steuben, ni rivalidades de rey que nos ayudaran: nosotros no teníamos más que un vecino que “extendió los límites de su poder y obró contra la voluntad del pueblo” para favorecer a los enemigos de aquellos que peleaban por la misma carta de libertad en que él fundó su independencia: nosotros caímos […] por una confianza infantil en la ayuda cierta de los Estados Unidos : “¡No han de vernos morir por la libertad a sus propias puertas sin alzar una mano o decir una palabra para dar un nuevo pueblo libre al mundo!” Extendieron “los límites de su poder en deferencia a España”. No alzaron la mano. No dijeron la palabra[13].

La heroicidad del pueblo cubano descrita por Martí  se reeditó en la guerra del 95, la lucha en la Sierra Maestra, en Playa Girón, ante la Crisis de Octubre,  el Período Especial y en el enfrentamiento a  más de 50 años de Bloqueo económico y financiero. En todos estos momentos de la historia de Cuba ha estado involucrada de forma directa o indirecta la injerencia  del Gobierno de  los EEUU.  Derivado del conocimiento de  esta historia,  no solo en la actitud de las administraciones norteamericanas frente a Cuba sino a Nuestra  América, el paradigma del Internacionalismo, el Comandante Che  Guevara recomendó, que del imperialismo no se podía confiar ni tantico así, mientras con un gesto de su mano casi unía sus dedos índice y pulgar.

Declaraciones del 17 de diciembre 2014

Antes del 17 de diciembre de 2014, varios editoriales del periódico New York Times, uno de los más influyentes en EEUU,  había hecho importantes declaraciones, que en gran medida trataban del fracaso de la política de más de 50 años de EEUU hacia Cuba y de la necesidad del cambio. También altos funcionarios, como la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton,  y posible candidata a la Presidencia de los EEUU, se habían manifestado de igual forma. A la luz del día de hoy, se aprecia que este tratamiento mediático fue el preludio del anuncio oficial  del Presidente Obama:

Los Estados Unidos hoy están cambiando sus relaciones con el pueblo de Cuba y realizando los cambios más significativos en nuestra política en más de 50 años. Pondremos fin a un enfoque anticuado que durante décadas no ha podido promover nuestros intereses. Comenzaremos, en cambio, a normalizar las relaciones entre nuestros dos países[14].

Después de todo, estos cincuenta años han demostrado que el aislamiento no ha funcionado. Es hora de que adoptemos un nuevo enfoque[15].

El Presidente norteamericano reconoce el fracaso de la política de aislar a Cuba  que ha conducido finalmente a aislar a EEUU políticamente ante el mundo; pero el fracaso no significa la renuncia a “promover los intereses de EEUU en Cuba”, pues considera Obama que:

Los Estados Unidos han apoyado con orgullo la democracia y los derechos humanos en Cuba a través de estas cinco décadas […] Y aunque esta política ha estado enraizada en las mejores intenciones, ninguna otra nación nos ha apoyado en la imposición de estas sanciones, las cuales han tenido poco impacto, como no sea el de brindarle al gobierno cubano una justificación para imponerle restricciones a su pueblo[16].

La pretendida nueva política de EEUU respecto a Cuba en palabras de su Presidente apunta a que en  Cuba se propaguen  los valores de de la sociedad norteamericana:

Nadie representa mejor los valores de los Estados Unidos que el pueblo estadounidense. Y yo creo que este contacto en última instancia es lo que más contribuye a otorgarle autoridad al pueblo cubano[17].

No se desconocen los valores que caracterizan al pueblo norteamericano, pero los valores en una sociedad  están mediados por los intereses de la superestructura de la sociedad y puede resultar que a los cubanos,  que tratan de construir una sociedad de nuevo tipo, no les resulten  oportunos algunos valores de la sociedad norteamericana, que es el propósito que ha manifestado el Presidente  de los EEUU. En Cuba se comparte lo que se tiene con otros que lo necesitan y a eso llamamos solidaridad,  ¿estarán los norteamericanos dispuestos  a participar de ese valor?  ¿Tiene el Gobierno de los EEUU el mismo concepto de democracia, libertad y  derechos humanos que los cubanos, cuando su Presidente dice:

…no me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas sólo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Y continuaremos apoyando a la sociedad civil allí[18].

los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos, así como los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos[19].

En estas reflexiones desde su título se ha querido  tratar la historia de Cuba en su relación con EEUU por lo que se  hace oportuno referirse a dos citas de Obama, que  apuntan en tal sentido, una es la siguiente:

De hecho, ya hemos visto con anterioridad los beneficios de la cooperación entre nuestros países. Fue un cubano, Carlos Finlay, quien descubrió que los mosquitos transmitían la fiebre amarilla; sus trabajos ayudaron a Walter Reed a combatirla.

Resaltar el  caso de Carlos Juan  Finlay y sus investigaciones acerca de la fiebre amarilla y la participación de Walter Reed, como un ejemplo de cooperación entre países, dista  mucho de lo que en la realidad sucedió. Finlay fue ninguneado en cuanto a sus ideas por la parte norteamericana y Reed, se apropió para sí del mérito del descubrimiento, no simplemente del mosquito como agente, sino que el camagüeyano  descubrió un nuevo modo de trasmisión de las enfermedades a través, de lo que hoy se llama un vector. Este logro colocó a Finlay como el cubano que más cercano ha estado del otorgamiento de un Premio Nobel, para lo cual fue propuesto en varias oportunidades, pero precisamente la propagada incertidumbre en cuanto al valor del descubrimiento y la paternidad, puede haber dado lugar a que  la Academia Sueca no se decidiera por Finlay. Historias recientes indican que médicos cubanos que colaboran en otros países son tentados por los cantos de sirena de la Ley de Ajuste Cubano para que abandonen sus funciones, en detrimento de Cuba y de los países en los cuales colaboran.

En otra cita en sus declaraciones,  Obama  extrae del relato Tres Héroes [20] de José Martí,  la frase: La libertad es el derecho de todo hombre a ser honesto; esto lo hace  con el propósito de realzar la honestidad de sus palabras. En el texto original martiano la frase se completa del siguiente modo: La libertad es el derecho de todo hombre a ser honesto y a pensar y hablar sin hipocresía. Pareciera que con la última parte  del apotegma  del Apóstol, el Presidente no se compromete.

Epílogo

Un martiano mayor, cristiano connatural, del que no puede sospecharse,  sea un  agitador comunista, Cintio Vitier escribió, en su libro Resistencia y libertad:

“Este inicio de siglo replantea, muy agravada y a su modo, la problemática del 98: el imperialismo entonces naciente es hoy hegemónico, el independentismo entonces aplastado es hoy irreductible, el eterno reformismo intenta volver por sus fueros y el anexionismo por sus desafueros”[21]

Estas palabras  cobran significativa importancia en la coyuntura actual de las relaciones Cuba-EEUU y ajeno a ellas no está el Presidente Raúl Castro, quién ha expresado:

No ignoramos las virulentas críticas que ha debido soportar el Presidente Obama, a causa de los citados anuncios, por parte de fuerzas que se oponen a la normalización de las relaciones con Cuba, incluyendo legisladores de origen cubano y cabecillas de grupúsculos contrarrevolucionarios que se resisten a perder el sustento que les han proporcionado décadas de confrontación entre nuestros países. Harán todo lo posible por sabotear este proceso, sin descartar acciones provocativas de toda índole[22].

Como vaticinó Cintio  que iniciaría el presente siglo XXI y queda reforzado por  Raúl Castro,  intentos de obstaculizar  el proceso de normalización de relaciones Cuba-EEUU,  no faltarán en los propios EEUU,  tampoco desde dentro de Cuba. Una convocatoria  a los intelectuales  enmascarada en una representación artística, para desarrollarla en un emblemático lugar de la capital cubana donde  se han celebrado  muchos de los más importantes acontecimientos de los últimos tiempos, fue frustrada, principalmente porque los intelectuales cubanos no cayeron en la trampa. Esto es muestra de  cómo  debe estar preparado el  pueblo cubano para enfrentar las disyuntivas que se le avecinan,  que según el Presidente cubano exigen: una conducta prudente, moderada y reflexiva, pero firme.

Con la filosofía electiva de José Agustín Caballero y Félix Varela, el ideario del Apóstol, el pensamiento y la acción  de los próceres de las Guerras de Independencia; que tuvieron continuidad en la   etapa republicana en aquellos que  no dejaron caer las banderas de la dignidad y  la intransigencia, heredadas por Fidel, Cuba tiene la capacidad de reflexión para afrontar el desafío de la historia.

26 de enero de 2015

* Centro Universitario Municipal “Enrique Rodríguez-Loeches”, Universidad de Matanzas



[1] La Opinión Nacional. Caracas  1882, Vol. 14, p.496.

[2] Fidel Castro, concepto de Revolución.

[3] Carlos Manuel de Céspedes, EcuRed Portable v1.5, 2011-2012

[4] Revista Universal. México, 8 de septiembre de 1876, OC Vol. 1, pp. 137-140.

[5] Antonio Maceo  Grajales, en EcuRed Portable v1.5, 2011-2012

[6] Carta a Manuel Mercado, 19 de febrero [1888]. OC Vol.20, p. 124

[7] La América. Nueva York, marzo de 1883. OC, Vol. 7 pp. 17-22.

[8] Otro Cuerpo del Consejo., Patria, Nueva York, 19 de agosto de 1893, OC Vol.  2 p.373

[9] A los Presidentes de los Clubs del Partido Revolucionario Cubano. En el cuerpo de Consejo de Key West, 13 de mayo de 1892, Vol 1, p.447.

[10] A La Colonia Española, Revista Universal, México 8 de septiembre de  1876, OC Vol.1 p.332

[11] Albertini y Cervantes, Patria, 21 de mayo de 1892 OC Vol.4 p. 413.

[12] Vindicacción de Cuba, OC, Vol. 1, p.237

[13] Vindicación de Cuba, Oc Vol.1, p.240

[14] Granma, jueves 18 de diciembre 2014, p.1

[15]  Ibídem p. 2

[16]  Ibídem

[17]  Ibídem

[18] Ibídem

[19] Ibídem

[20] Tres Héroes, OC, Vol.18 p. 304

[21] Dra. Rosa Miriam Elizalde, editora de Cubadebate, al hablar en el Aula Magna en nombre de los premiados, en el acto en el que se reconocieron las mejores tesis de doctorado de Cuba en el curso académico 2013-2014. WEB del PCC Universidad de Matanzas.

[22] Juventud Rebelde, domingo 21 de diciembre de 2014

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