Presencia de Antonio Maceo en la provincia de Matanzas.

Por el Dr. Roberto Andrés Verrier Rodríguez, Profesor de Mérito de la Universidad de Matanzas

Este trabajo se  dedica, en justo homenaje, al general Antonio Maceo y Grajales, por el 160 aniversario de su natalicio, es el resultado de la investigación desarrollada en los inicios de la década de los noventa por el autor del trabajo y por el Cro Lic. Osmundo Alvarez Alfonso, ya fallecido, por lo tanto es también un recuerdo a su memoria y a la labor desarrollada por él en el Ejecutivo Provincial de la UNHIC, desde su fundación.

Se tratará sobre las visitas que realizó el General Antonio Maceo a la provincia de Matanzas, de carácter civil y durante la Invasión de Oriente a Occidente.

Los principales autores de la vida y obra de Antonio Maceo reflejan en sus biografías que, él realizaba dos visitas a la provincia de Matanzas: una en 1893 y su presencia militar durante la Invasión.

Los investigadores seleccionados para escribir la Historia Local de Cárdenas refieren dos visitas de Maceo: una civil en 1890 y otra militar, durante la Invasión.

El Autor de este trabajo ha considerado oportuno realizar el análisis de esas diferencias, en las visitas civiles y se presentarán los aspectos fundamentales de la labor realizada por el General Antonio Maceo, durante la Invasión, en la Provincia.

1.- PRESENCIA DE ANTONIO MACEO EN CÁRDENAS EN 1890.-

Los investigadores de Cárdenas señalaron que, Maceo había realizado dos visitas a ese Municipio, una en 1890 a la ciudad y la otra, a lugares cercanos, durante la Invasión. Sobre la visita  en 1890 tomaron en consideración lo que el propio Oscar María de Rojas recogió en “Los Anales y Necrología de la Ciudad de Cárdenas”, en que Antonio Maceo, presente en Cuba por la autorización del General Salamanca “… había estado en distintos lugares en Cuba en 1890 ( que también lo refiere Leopoldo Horrego Stuch en “Maceo Héroe y Carácter”). Aprovechando esa ocasión realizó estudios topográficos de Occidente_ Pinar del Río, Habana y Matanzas, con el propósito de considerarlos en la proyectada Invasión que realizaría posteriormente. Que estuvo en Cárdenas acompañado por Julio Sanguily, José María Aguirre y algunos jóvenes del grupo de la Acera del Louvre; que estuvo alojado en el Hotel El León de Oro y había visitado el lugar por donde se produjo el desembarco de Narciso López en 1850”.

En la Sesión Científica de revisión de esa parte de la Historia, en La Colonia, los oponentes fueron dos compañeros de la UNHIC de la Universidad de Matanzas: Lic. Diosmedes Otero Sadín y Dr. Roberto A. Verrier Rodríguez y dejaron estas Observaciones: “Debe verse en esta etapa la visita de Maceo a Cárdenas, que fue en 1893, en que viaja de incógnito, con pasaporte de su cuñado Ramón Cabrales. Visitó Cárdenas, se hospedó en el Hotel La dominica, ayudado por los masones de la Logia Perseverancia de Cárdenas y su Venerable Maestro Dr. Fernando Méndez Capote (Ver Anexo). También hay referencias en Raúl Aparicio en “Hombradía de Antonio Maceo”. Biografía. Premio UNEAC 1966. Páginas 354 y 355. Asimismo en Herminio Portell Vilá “Breve Biografía de Antonio Maceo”. Es decir, se orientaba profundizar en las dos visitas. Es decir, las referencias por esta visita en 1890 a Cárdenas, es un testimonio del joven Oscar María de Rojas, que lo recoge en su Anales y en una información aparecida en el Suplemento Yumurí del 3 de enero de 1987.

2.- PRESENCIA DE MACEO EN CÁRDENAS EN 1893.-

Los biógrafos principales de Antonio Maceo, José Luciano Franco y Raúl Aparicio, recogen la presencia de Maceo en Cárdenas, no en 1890, sino en 1893, cuando penetra de incógnito en Cuba, con el pasaporte de su cuñado Ramón Cabrales. (Ver Anexo)

Todo parece indicado que fueron dos viajes que realizó Maceo a la Provincia, como civil en 1890, según Oscar María de Rojas, que acompañó a Maceo y en 1893, según refieren José Luciano y Aparicio.

3.- PRESENCIA MILITAR DE ANTONIO MACEO EN LA PROVINCIA DE MATANZAS.-

Entre los días 16 y 18 de diciembre de 1895, en su avance arrollador hacia el Occidente, el Ejército Invasor hace campamento en “La Amalia”, en Las Villas. En este lugar el alto mando mambí toma algunas decisiones que asegurarían el desarrollo exitoso de la campaña. Precisamente, en estos días se producirá el vínculo militar directo del Titán de Bronce con la provincia de Matanzas, cuando por su propuesta se asciende a General de Brigada al veterano del 68 Coronel José Lacret Morló y hacerse cargo de la Jefatura Militar de la Provincia. Junto con el nombramiento, Lacret recibirá de Antonio Maceo las instrucciones precisas para aplicar en territorio matancero, no sólo organizar las fuerzas, sino además, desarrollar una serie de acciones bélicas, tales como incendio de los campos de caña e instalaciones azucareras, para impedir la molienda; destrucción de puentes, vías férreas, medios de comunicación, etc. , todo con el objetivo de atraer hacia él las fuerzas españolas. También reciben parecidas instrucciones, para aplicar en el mismo territorio, el Coronel Francisco Pérez y los Tenientes Coroneles Eduardo García Vigoa y Clotilde García.

Estas fuerzas matanceras representaban la avanzada del Ejército Invasor y tenían como misión principal realizar acciones diversionistas y crear favorables condiciones para el arribo de las fuerzas de la columna invasora principal

Las directrices tomadas por el alto mando Mambí, antes de invadir la Provincia, eran fundamentales, pues ellos estaban conscientes de las dificultades que presentaba la Provincia, escalón de la Región Occidental de la Isla.

Es innegable que la provincia de Matanzas significaba un reto para el genio militar de Gómez y Maceo, por los factores adversos o negativos que la misma presentaba, desde el punto de vista geográfico, económico, militar y político:

a)    Desde el punto de vista geográfico, la provincia era predominantemente llana, con solo algunas alturas de poca significación, sin grandes ríos, sin tupidos bosques, ni abundancia de refugios naturales.

b)    En lo económico, Matanzas, con un gran desarrollo agrícola, principalmente su industria azucarera, que era capaz de aportar cerca del 50% de la producción total de la Isla; un fuerte comercio de importación y exportación, a través de dos de los principales puertos del País; Matanzas y Cárdenas. El propio desarrollo de la industria azucarera favoreció el surgimiento de una extensa red ferroviaria, a tal extremo que, a finales del Siglo XIX, la Provincia estaba cubierta totalmente de líneas férreas.

c)    Factores adversos desde el punto de vista militar, según propias fuentes españolas en Cuba, en el año 1895 estaban situados en Cuba aproximadamente 80 000 a  83 000 hombres y de estos concentrados en Matanzas, 25 000, que representaba alrededor del 31% del total. Además, los numerosos ingenios existentes contaban con fuerzas que los custodiaban, formados y armados por los propios dueños, mediante autorización del Gobierno Colonial. Todas estas fuerzas pueden también contar con el factor de una rápida movilización, utilizando para ello la profusa red ferroviaria. El Ejército Libertador disponía entre 3 000 y 4 000 hombres, para una correlación de fuerzas de 6 soldados españoles por un  soldado cubano, invasor. A todos estos factores militares negativos agréguese que, el Ejército Español disponía de los suficientes pertrechos, abastecimientos, apoyo logístico y de una fuerte concentración de soldados o línea defensiva entre Guanábana y Alfonso XII (Alacranes) que, ubicada perpendicularmente al avance de la Columna Invasora, la hacía extremadamente difícil rebasar. Sólo la sagacidad militar del Generalísimo y su Lugarteniente, serían capaces de contrarrestar y aún, vencer, todos estos obstáculos.

d)    Desde el punto de vista político, la fuerte organización y poderío que exhibía en Matanzas el autonomismo, con su campaña contrarrevolucionaria, que influía en pensamientos e ideas de los líderes cubanos sobre la situación que encontrarían en la Provincia. Para ratificar lo expresado, se reproduce lo expresado por José Miró Argenter, en sus Crónicas de  Guerra: “No eran muy halagüeñas las noticias que se tenían de Matanzas. El rumor público decía que las masas no simpatizaban con la revolución, que en ellos, precisamente hallaría la más sólida e insufrible barrera, que a la ofensiva tenaz de los batallones regulares se uniría la hostilidad del paisanaje territorio, además, muy poblado, cruzado todo él de líneas férreas, centro de la riqueza agrícola del país, en cada finca un destacamento, en cada pueblo una guarnición, trenes blindados transportando columnas de un punto a otro para aprisionarnos en sus muelas de acero y el firme propósito del General Martínez Campos de que fuera Matanzas la sepultura de las huestes rebeldes…”

A pesar de todos estos factores negativos, el Ejército Invasor, liderado por Gómez y Maceo, continuaría su indetenible avance y en tierras matanceras escribían páginas gloriosas de la Historia Patria.

4.- LA INVASIÓN. ACCIONES COMBATIVAS.-

El 20 de diciembre  de 1895, el Ejército Invasor cruza el río Hanábana e irrumpe en territorio matancero. Al fin, el anhelado proyecto de los hombres de la Guerra Grande se había convertido en una realidad concreta. Los insurrectos cubanos invadían la importante y rica provincia matancera. Ese mismo día 20, el contingente cubano tiene su bautismo de fuego, cuando en la finca La Colmena son atacadas por fuerzas enemigas. Se retiran los españoles y el General Maceo, poniendo en práctica el plan estratégico trazado; continúa su marcha hasta acampar en la Finca El Desquite, perteneciente al término de Palmillas, en Colón.

El 21 de diciembre, antes de continuar su marcha, la columna, a las 5:00 a.m., en el propio Desquite, se produce una acción combativa, donde según Bernabé Boza, mueren 12 cubanos. La Columna Invasora se disponía a cruzar por el centro de la Llanura de Colón, donde España tenía establecidas líneas defensivas muy sólidas y de paso destruir las riquezas agrícolas de la zona.

Con las precauciones necesarias se reanuda la marcha, pero a las tres leguas vuelve a producirse otra acción combativa en el lugar llamado “La Antilla”, donde el destacamento que la defendía opuso una tenaz resistencia, durante cerca de una hora. Al acudir en su auxilio una columna española, obliga a los cubanos a entablar también combate con esta nueva fuerza enemiga.

El Ejército Invasor prosigue su avance por la provincia matancera y en su marcha va encendiendo los cañaverales que encuentra a su paso, con el objetivo de impedir la zafra a toda costa, hasta que el 23, Maceo y Gómez, que habían avanzado por separado, se reúnen antes del mediodía de ese 23 de diciembre, en Madan, casi a las puertas de Coliseo y al avanzar sobre el caserío para conminar la rendición, fueron recibidos por disparos, provenientes del destacamento que lo defendía. Maceo dispuso el ataque, operación que realizó la caballería oriental, incendiando una gran parte del pueblo y la estación del ferrocarril, apoderándose las fuerzas Mambisas del mismo.  Mientras la caballería oriental se apodera del pueblo, asoman tropas españolas por la sabana del demolido ingenio “Audaz”, casi a la vista del pueblo. Los cubanos entablan con estas nuevas fuerzas un encarnizado, pero breve combate. En lo más violento del mismo, al tratar Maceo de romper una de las líneas de defensa de los españoles le matan el caballo a balazos y son heridos algunos oficiales que iban junto a él. Mientras el Lugarteniente cambia de caballo, Gómez mueve la impedimenta, movimiento que confunde a los españoles y los paraliza, momento que es aprovechado por los jefes cubanos para tácticamente ordenar la retirada.

Aunque para muchos el combate de Coliseo sólo fue una escaramuza, el mismo tuvo una importancia política tremenda, ya que para Martínez Campos fue una derrota completa y decisiva, al punto que marcó el ocaso de este general español. Después de Coliseo, el Ejército Invasor reanudó su avance hasta acampar en un lugar cercano al caserío de Sumidero.

4.1.- EL LAZO DE LA INVASIÓN.

 A partir de Sumidero, el 24 de diciembre, la Columna Invasora marcha en línea recta hacia el sur. El General en Jefe y su  Lugarteniente, con  su diáfana inteligencia militar comprendía que, en el territorio matancero, tarde o temprano, tendrían un  choque armado, que pudiera resultar muy perjudicial para sus planes de avanzar siempre hacia Occidente. Por esta razón, los cubanos inician un movimiento que con toda la apariencia de una retirada, en realidad marchara el comienzo de una marcha estratégica ingeniosa y hábilmente planeada y acordada por Gómez y Maceo.

En esta operación militar la columna puso de manifiesto una de las condiciones que la hacían imbatible, su gran poder movilizativo, pues en sólo tres días estaban de nuevo en Las Villas. En su persecución son movidas las fuerzas españolas que estaban desplegadas de norte a sur y atravesando la Provincia. Todas las fincas azucareras e ingenios del centro de Matanzas, por donde pasaba las huestes invasoras fueron incendiadas y destruidas, En su proceso de retroceso sostiene breves acciones combativas en los Ingenios “Diana”, “Socorro”, destruyen la estación de “La Isabel”, hasta acampar en una finca llamada “Crimea”, cerca de Jagüey Grande.

El 25 de diciembre, al pasar por las inmediaciones de Jagüey Grande, la columna sostiene un ligero tiroteo con la guarnición del pueblo. También en el lugar llamado “La Entrada”, le hacen fuego a la retaguardia de las fuerzas Invasoras. Continúan su retroceso  los Invasores, sosteniendo ligeras escaramuzas, hasta que, el 27 de diciembre acampan en el Ingenio “Indio”, en el Distrito de Cienfuegos. El siguiente día dejan ardiendo los cañaverales del Ingenio y retroceden, hacia el Occidente. Cruzan de nuevo el río Hanábana y penetran otra vez en el territorio matancero, hasta acampar esa noche, 28 de diciembre en el demolido Ingenio “Triunfana de Godínez”, a muy poca distancia de Calimete. Con esta maniobra Gómez y Maceo desarticulan el sistema defensivo español en Matanzas.

En Calimete se desarrolla uno de los combates más sangrientos para las fuerzas cubanas, pero a la vez se obtendría una victoria que consolidará la Contramarcha Estratégica y la entrada triunfal del Ejército Invasor en la Provincia de La Habana. Este combate que, solo duró poco más de una hora, costó  alrededor de 16 muertos y 69 heridos. Las bajas sufridas por el Estado Mayor y escolta del General Maceo y otros altos oficiales, comprueban lo encarnizado del combate, pues en el mismo, todos entraron de lleno en la pelea, inclusive tanto el  General en Jefe, como el Lugarteniente interaon en varias ocasiones abrirse paso a través de los cuadros formados por la infantería española, pero fueron rechazados. La acción de la infantería cubana, en la que prácticamente decide el resultado victorioso de este combate y que el General Antonio reanude la marcha de la Columna en perfecto orden combativo hacia el oeste, a pesar del malestar que mostraba por las sensibles bajas tenidas en la acción. Son hostilidades por fuerzas españolas apartadas en el batey del Ingenio “María”.

Maceo con su Estado Mayor y algunos pelotones de caballería se adelantan hacia los campos de Manguito, recorre también las colonias de la Finca del Caney y hace un  alto en la Finca llamada “rocío”, donde irrumpen los españoles, entablándose una ligera escaramuza con esta fuerza. Reunida toda la columna continúa la marcha y al atravesar cerca del Ingenio “Baró”, le disparan algunos cañonazos, sin consecuencias, hasta acampar en “Mostacilla”, cerca de una colonia de caña llamada “Reglita”.

El 30 de diciembre, reanimados los Insores a la voz de Maceo, reanudan la marcha. Por las inmediaciones de La Isabel, en elIngenio Unión, la columna sostuvo una acción combativa que no tuvo trascendencia. También desde el Ingenio “El Escorial” les hacen fuego, hasta acampar por la noche en el sitio denominado “La Empresa”. En este lugar se hace el corte de este famoso y genial movimiento militar, que ha pasado a los anales de nuestra Historia, como El Lazo de la Invasión.

El 31 de diciembre, la Columna Invasora levanta el campamento, se dirige hacia Manjuarí rn la costanera de la Ciénaga de Zapata, para dejar los heridos que dificulta la marcha y posteriormente continuar hacia Occidente, logrando situarse casi con los límites de la provincia habanera, al acampar en “El Estante”, situado al sur de Unión de Reyes y muy  cerca de Alacranes.  En este lugar, Maceo toma algunas decisiones muy importantes para la organización del Ejército Invasor. Dispone el regreso del General Serafín Sánchez para Las Villas; ordena el regreso del General Mayía Rodríguez, con 200 hombres escogidos, para que se haga cargo de la Jefatura de la Quinta División del Ejército (Matanzas – Habana) y además, nombra al Coronel Roberto Bermúdez para que le sirva de avanzada a la Columna de La Habana.

Al amanecer del 1 de enero de 1896, una fuerza española quiso sorprender l campamento Mambí, pero no lo consiguió; se produce una acción combativa en la cual las fuerzas enemigas tienen que retroceder y los patriotas tienen despejado el camino hacia La habana, por lo que ese propio día penetra el Ejército Libertador por Bagáez, cerca de Nueva Paz, en la provincia habanera. .-

4.2.- BREVE VALORACIÓN DEL PASO DE LA INVASIÓN POR LA PROVINCIA DE MATANZAS.-

 El cruce de la Invasión por la Provincia marcaba un extraordinario extraordinario salto cualitativo y cuantitativo en la guerra. Pues de este hecho histórico se derivan consecuencias muy importantes desde el punto de vista económico, político y militar. La riqueza agrícola, así como la poderosa industria azucarera del “Florón de España”, fueron arrasadas, con lo que la Metrópoli pierde una fuente de riqueza, de ingresos, muy significativos. La candela mambisa cumplió con creces sus objetivos en tierras matanceras.

En lo político, el fracaso y posterior dimisión del General Arsenio Martínez Campos y sobre todo, la Invasión a Matanzas, sirvió para movilizar a todo el pueblo contra la tiranía española; las masas populares se incorporan patriótica y masivamente al paso del Ejército Invasor; se varían los augurios, un tanto pesimistas, que bullían en las mentes de Gómez, Maceo y otros Jefes Mambises, en los días que quedan de la Invasión del territorio matancero.

Los más afamados Generales españoles, los más experimentados y fogueados batallones del Ejército Hispano son  derrotados o burlados, con lo que se consolida el prestigio del Ejército Mambí. Si se analiza la marcha del Contingente Invasor por las otras provincias, se puede observar cómo en la provincia de Matanzas, Gómez y Maceo, varían su estrategia; la atraviesan por el Norte, por el Centro, por el Sur, cruzan y recruzan grandes poblaciones, sostienen innumerables acciones combativas e importantes combates, lo que hace afirmar que Matanzas significa una variación importante y necesaria en los planes militares de los dirigentes del Ejército Invasor. Además, como cuestión muy importante, se puede afirmar que al paso de Gómez y Maceo por la provincia sirvió para que un  grupo de guerreros jóvenes adquirieran la experiencia militar necesaria para operar en un  territorio tan difícil como el matancero. José Lacret, Eduardo García Vigoa, José Roque, Clotilde García, los hermanos Acevedo, posteriormente escribirán páginas de heroísmo y amor a su Patria.

4.3.- OTRAS ACCIONES MILITARES DE MACEO EN MATANZAS.-

El 22 de enero de 1896, con la llegada del Ejército Invasor, con  el Lugarteniente Antonio Maceo al frente, al pueblo de Mantua, culmina la victoriosa Campaña Invasora.

Maceo nuevamente penetra en Matanzas el 23 de febrero de 1896, haciendo campamento en “El Galeón”, en el sur. En este lugar efectúa Maceo algunos nombramientos de Jefes Militares del Territorio, al Brigadier Francisco Pérez Garoz, para Jefe de la zona de Colón; la del Coronel José Roque, para la Jefatura de la Brigada Norte de Matanzas y la del Coronel Eduardo García Vigoa, como Jefe de la Brigada Sur. Del Galeón parte Maceo hacia la zona de Cárdenas, pasando de nuevo por las lomas de Coliseo, Limonar hasta acampar el 24 de febrero de 1896 en el Ingenio “Perla”, en el Valle de Guamacaro. En ese lugar atiende y despacha asuntos militares, órdenes para el Brigadier Lacret Morló, gestiones para adquirir armas y materiales de guerra  de la cercana ciudad de Cárdenas. Al amanecer del 25 de febrero se rompe el fuego contra una columna española, al mando del General Prats, que finaliza cerca de las 3 de la tarde.

Maceo no se detiene, la jornada termina cuando acampa en “Santa Inés”, perteneciente a la Jurisdicción de Matanzas. El día 26 atraviesa las líneas férreas que va a Jovellanos y la distante entre Guanábana y Cidra. Continúa moviéndose por el centro de la Provincia, hasta situarse ese propio día en la “Finca Carmen Hernández”, ubicada al norte de San Antonio de Cabezas, en los límites con La Habana.

Todo este movimiento de Maceo en la Provincia tiene su objetivo militar muy bien definido, como es distraer la atención de los españoles para facilitar el desplazamiento del General Gómez hacia el este, en busca de la Infantería Oriental, que se encontraba cerca del Hanábana.

Maceo está varios días por La Habana y de nuevo irrumpe en Matanzas el 5 de marzo de 1896, acampando en el “Ingenio Magdalena”. El 6 pasa entre Sabanilla y Cidra, tiroteándole un tren español. Cerca del “Ingenio Ácana” sostiene una acción combativa contra una columna enemiga, la cual rechaza, Finaliza el día pernoctando en el “Ingenio Saratoga”. El 7 de marzo vuelve a combatir en el “Ingenio Diana”, contra fuerzas del Coronel Español Vicuña, que tenían prácticamente copadas a las fuerzas del Brigadier Lacret Morlot, acampando con Lacret en el “Ingenio Nieves”.

El día 8, Maceo se dirige hacia “Galeón”, donde espera encontrarse con Gómez y con la ansiada Infantería Oriental, bajo el mando del General Quintín Banderas. En el trayecto, en el lugar conocido como “Río de Auras” sostiene un encarnizado combate contra fuerzas españolas, mandadas por el Coronel Molina. Casi agotan sus ya escasos cartuchos. Este día hace campamento en las colonias del “Ingenio Andrea” y el 9 se dirige a Galeón, al mediodía.

El 10 de marzo se encuentran los dos victoriosos Jefes. A las fuerzas de Maceo se incorpora la Infantería de Quintín Banderas. La reunión fue breve. Esta sería la última vez que se encuentren Gómez y Maceo. Del Galeón Maceo marcha hasta Tinajitas y de ahí a Nueva Paz, en La Habana. Tiene algunas acciones en La Habana e irrumpe de nuevo en Pinar del Río, llevando a cabo la recia Campaña de Occidente.

CONCLUSIONES.-

1.- Si se demuestra con los documentos primarios que Antonio Maceo estuvo en Cárdenas en 1890, como se considera por algunos historiadores, entonces fueron dos visitas las que realizó por la vía civil a Cárdenas: 1890 y 1893.

2.- En cuanto a las visitas de carácter militar que realizó Maceo a la Provincia, fueron:

  • Primera, durante la Invasión penetra en la Provincia, desde Las Villas, el 20 de diciembre de 1895
  • Segunda, el 27 de diciembre de 1895 acampa en “El Indio”, Cienfuegos y el 28 cruza de nuevo el Hanábana e irrumpe en Matanzas
  • Tercera, después de culminar la Invasión en Mantua, regresa a la Provincia de La Habana y se cuela en Matanzas el 23 de febrero de 1896.
  • Cuarta, a finales de febrero entra a la provincia de La Habana  y entra de nuevo en la Provincia el 5 de marzo de 1896. El 10 de marzo se encuentran de nuevo Maceo y Gómez y se incorpora a las fuerzas de Maceo la Infantería Oriental, dirigida por Quintín Banderas.

La presencia militar de Antonio Maceo en la Provincia tuvo gran importancia histórica:

  • La acción militar viva durante 24 días, con 4 entradas y salidas a la Provincia fue un reto que enfrentó victoriosamente.
  • Desarrollo alrededor de 20 acciones entre combates, escaramuzas, tiroteos, etc. que se consideran de gran importancia para la preparación de los jóvenes guerreros matanceros
  • Su presencia contribuyó al fortalecimiento de la organización militar de la Provincia y demostró las aptitudes militares del Titán de Bronce.

 REFERENCIAS:-

  • Hernández Castro, Belkis. Historia Regional de Cárdenas. Capítulo IV Guerra de Liberación Nacional. . Guerra del 95 en Cárdenas. Museo “Oscar María de Rojas” y “Casa Natal José A. Echeverría”
  • Otero Saín, Diosmedes y Roberto A. Verrier Rodríguez. Oponencia Historia Local. Sesión Científica Cárdenas. Enero 1992
  • Gómez Brunet, Faustino. Monografía Provincial de Matanzas. Período Colonia. Etapa 1868-98. Museo Provincial Palacio de Junco, Matanzas, 1994
  • Franco, José Luciano. Antonio Maceo: Apuntes para una Historia de su Vida. Tomo II Págs. 32’36 Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1973
  • Aparicio, Raúl. Hombradía de Antonio Maceo. Biografía. Premio UNEAC, La Habana, 1966 Págs 354-355
  • Miró Argenter, José. Crónicas de la Guerra. Tomo I Instituto del Libro, La Habana, 1970

 OTRA BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  • Alvarez Alfonso, Osmundo. La Invasión Mambisa en Matanzas. Cuadernos Históricos Matanceros. Sección de Historia DOR – PCC. Matanzas. Unidad Gráfica, 1985
  • Centro de Estudio de Historia Militar de las FAR “Mayor General Máximo Gómez Báez. Sus compañeros Militares. Tomo II ( 1985- 1898 ) Editorial Política, La Habana, 1986
  • Portuondo, José Antonio El Pensamiento Vivo de Maceo. Consejo Nacional de Cultura. La Habana, 1962
  • Rousset V Ricardo. Historia de Cuba. Librería Cervantes, La Habana, 1918
  • Trelles Govín, Carlos. Matanzas en la Independencia de Cuba. La Habana. 1928
  • Zarragoitia, Ledesma L. Maceo Imprenta Ucar, García y Cía. La Habana, 1945.

 ANEXOS:

Franco José Luciano. Antonio Maceo. Apuntes para una Historia de su Vida. Tomo II Pág 32. Copia Literal del Escrito:

 1893.- Preocupado por la necesidad de comunicarse directamente con  sus amigos de Cuba, concibió el General Maceo un audaz proyecto, sólo conocido por María. Antes de ejecutarlo, escribió a su hijo Antonio – 7 de noviembre –  llamándole a su lado. Quería abrazarlo antes  de salir subrepticiamente para Cuba. Cumplido ese justo deseo paternal, con el pasaporte de su cuñado, Ramon Cabrales, emprendió el arriesgado viaje, arribando a Cienfuegos a mediados de noviembre en el Vapor “Argonauta”. Superando mil dificultades se trasladó Maceo a Santiago de Cuba y La Habana. Aquí se ocultó en una casa cercana al puerto, en el barrio de San Isidro, desde la que estableció contactos con elementos populares que le eran totalmente adictos, pero pronto la policía española – alertada por el alzamiento de Higinio Ezquerra en Lajas, provincia de Las Villas – estuvo sobre la pista de Maceo, que fue salvado de las garras de los esbirros coloniales por el aviso oportuno de un  nió de apellido Salgado.

El General Maceo trata, informado por la prensa española del levantamiento de Cruces y de Lajas, de trasladarse a Oriente, creyendo, ya que en su entrevista con Martí había indicado el mes próximo como el más apropiado para realizar la insurrección armada, ya que ésta de ahora, bien podía ser la señal revolucionaria. Pero después de una angustiosa odisea, decidió ir a Cárdenas. Aquí la Logia Perseverancia, de que era Venerable Maestro el Doctor  Fernando Méndez Capote lo ayudó a llegar al puerto de Cienfuegos, muy cercano por cierto, al lugar donde se desarrollaban esos acontecimientos.

José Ricardo, Veterano de la Guerra de Independencia, ha contado el siguiente hecho: En 1893 residía en San Luis, Oriente y acompañó al Juez Municipal de aquella población, Don Juan González a Santiago de Cuba donde se celebró una reunión de patriotas, presidida por el General Antonio Maceo ( Versión de Víctor Heres )

Luis Salgado, antiguo agente municipal, ha relatado a Victor M. Heres y Gerardo Rodríguez Morejón, investigadores e historiadores, y ratificó más tarde al autor de este trabajo que su hermano mayor fue quien dio al General Antonio Maceo el aviso de que la policía española iba a detenerlo.

Un día Maceo marchó a Cárdenas, inopinadamente; pero también en el desarrollo de sus actividades revolucionarias. Hospedado en el Hotel La Dominica, un día hablaba con el propietario Jovita  Dalmau, sobre cosas de la Historia Local y al decirle el hotelero que aquel era el edificio en que había estado sitiada la guarnición de la plaza cuando la toma de Cárdenas por Narciso López, Maceo le preguntó:

¿ Pudiera usted guiarme por las calles, desde el lugar del desembarco hasta el lugar del combate?

 “Pues sí que puedo; lo recuerdo perfectamente. Vamos ahora mismo. Y allá se fueron el mambí y el catalán, hasta los restos del muelle de Muro, juntos siguieron el trayecto de la primera expedición de aquel Narciso López, jefe que había sido de Marcos Maceo en la guerra de Venezuela, quien el 19 de mayo de 1850 había traído a Cuba la bandera por la cual Antonio Maceo había derramado y sangre y daría su vida. ¿Pensaba el caudillo oriental repetir la hazaña del compatriota de su padre con otro desembarco que uniera en Cárdenas los esfuerzos libertadores de 1850 y 1895? ¡Quién lo sabe! Profesor Herminio Portell Vilá. Breve Biografía de Antonio Maceo

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