Sobre los días finales del Che (Segunda Parte).

 Por Eduardo

Orlando:

He leído mucho sobre la vida del Che, incluyendo su estancia en la Cuba revolucionaria. Además de leerme sus obras completas, es decir las del Che, he perdido la cuenta acerca de la cantidad de libros, entrevistas, testimonios, documentales, y filmes, algunos bastante espurios y mentirosos, como la biografía de Fidel de la HBO, que abordan la figura del Guerrillero Heroico. Claro que he leído sus “Pasajes de la Guerra Revolucionaria” en sus dos tomos, el de la Sierra y la invasión, y el del Congo. El Diario del Che en Bolivia, lo leí cuando tenía unos 10 años.

Lo de Monje fue una traición y no tiene otro calificativo, porque él era el encargado de facilitarle a la guerrilla el apoyo que según tú el Che debía recibir de Cuba. Con todos los dirigentes del PCB, fundamentalmente con Coco e Inti Peredo se coordinaron las acciones de apoyo a la guerrilla, y sencillamente Monje, después de su reunión con el Che, orientó a los militantes que cesaran en el apoyo al Frente de Liberación Nacional*. Para aquellos militantes, formados en el cumplimiento estalinista de las orientaciones, aquella era una orden que se debía cumplir a rajatabla.

Esa decisión de Monje de abandonar al Che, es una infamia y provocó la sentencia de muerte de la guerrilla. Lo otro que podía hacer Monje, que era incorporarse a la guerrilla, donde ni cubanos ni bolivianos cuestionaban al autoridad del Che, no cabía en su estrecha mente chovinista. Y es evidente que no le sobraba el valor para arriesgar su pellejo en la lucha directa con el ejército boliviano.

El Che escogió la zona de Ñancahuazú porque como era muy aislada, él pensaba que le permitiría ganar tiempo para consolidar la guerrilla. Sin embargo se equivocó de región. Guiteras y Fidel cuando pensaron en él lugar de la geografía cubana donde debían comenzar la lucha armada, pusieron sus ojos en el Oriente Cubano. Quien se lee la historia de Cuba sabe que en Pinar del Río nunca empezó la guerra. Nuestras guerras de liberación siempre comenzaron por el hocico del caimán. La región minera de Bolivia, de donde provenían la mayoría de los guerrilleros bolivianos del FLN, hubiese sido la región idónea, y Fidel plantea que hacia allá se dirigía el Che, cuando manda la exploración en busca del grupo de Joaquín.

Él llega a conocer de la muerte de Joaquín, Braulio, Tania, y los demás compañeros que componían el grupo de la retaguardia, pero como era desconfiado por naturaleza, sigue en la zona donde era más vulnerable, porque creía que el parte del ejército era falso, y como él nunca abandonó a un compañero, los sigue esperando aun cuando ya ellos estaban muertos. Cuando quiso escapar del cerco ya el Ejército Boliviano, con la asesoría yanqui había cortado los accesos y las líneas de comunicación.

Orlando:

Sigo desarrollando la idea del post anterior. No es lo mismo África que Latinoamérica. Y la selva del Congo no tiene nada que ver el altiplano boliviano. Para llegar al Congo y otras misiones internacionalistas en África, primeramente se escogían cubanos negros, como Moracén, Dreke, etc; se montaban como turistas en aviones regulares, con pasaportes de Guinea Ecuatorial, para que pudieran inclusive hablar en español. Muchos de ellos llegaron a la guerrilla del Congo, atravesando media África, pasando por africanos. Los pocos blancos como el Che, volaban a Praga y otras capitales de países socialistas, donde los disfrazaban y viajaban como turistas también a África.

El Che llega al Congo en una lancha que atraviesa el lago Tangañika, cuando todavía Tangañika y Zanzíbar no se habían unido en Tanzania. Los combatientes iban sin armas por un lado, y las armas iban por el otro, camufladas dentro de cargas aparentemente civiles, embarcadas por barco o avión. O sea que lo que tú vez muy fácil, eran operaciones muy complejas de inteligencia, que se realizaban tratando de despistar a la CIA y a los mejores servicios de inteligencia de los países imperialistas como Israel, Gran Bretaña, Bélgica, la España de Franco, etc. En conclusiones que el apoyo principal, lo debía haber recibido el Che del propio pueblo que él generosamente había ido a liberar. Desde que salió de Cuba, él sabía que a esa gran distancia que separa Cuba de Bolivia, la guerrilla debía bastarse por sí misma para alcanzar la victoria. Y eso implicaba, que aunque hubiese cubanos internacionalistas, el núcleo duro de la misma al final debían conformarlo fundamentalmente los bolivianos.

El apoyo de Cuba a sus internacionalistas en otras partes del mundo, siempre se llevó a cabo, mediante la ayuda de los revolucionarios de esos países. Los cubanos solos, sin la colaboración con las FAPLA y la SWAPO, nunca hubiesen podido derrotar al ejército de Apharteid en Angola. Es más, en los combates en África, donde caían los cubanos, a su lado morían también los hermanos africanos. En Nicaragua, pasó lo mismo con el Frente Sandinista, en el Salvador, el FMLN, en fin, que Cuba apoyaba, pero eran los revolucionarios de cada país, los que llevaban el sostén de la lucha. Fidel no podía hacer nada en el caso del Che, porque no tuvo ningún apoyo de los revolucionarios bolivianos, con quiénes se habían coordinado estas acciones, para hacer llegar la logística, o algún tipo de refuerzo al Che.

Todo eso pasó en Bolivia después de la traición de Monje. Los bolivianos que ya estaban en la guerrilla, y que reconocían el liderazgo del Che, fueron abandonados a su suerte por sus compañeros del Partido Comunista Boliviano. Quizás, si en vez de un Monje, el Che hubiese encontrado un Evo Morales, otro gallo hubiese cantado. Estaban en ese momento en juego cosas más importantes que ponerse a cuestionar si el Che no debía ser el líder del movimiento porque era argentino. Si hubiese sido por eso, Máximo Gómez, dominicano de nacimiento, nunca hubiese sido el General en Jefe del Ejército Libertador de Cuba.

Orlando:

No me he leído las memorias del Dariel Alarcón, el Benigno de la Guerrilla del Che. Es una lástima que haya traicionado al Che y sus ideales. Sin embargo si he leído las memorias de Urbano (Leonardo Tamayo) “En la guerrilla junto al Che (Testimonio de Urbano)” y las de Pombo (Harry Villegas) “Pombo, un hombre de la guerrilla del Che”. Según se desprende de la lectura de ambas, el Che no debió caer prisionero ese día. Cuando una guerrilla trata de romper un cerco, lo normal es que los combatientes en pequeños grupos o de manera individual traten de salir y sitúan un punto de reunión fuera del cerco, para encontrarse. Eso es una táctica válida desde la época de Julio César.

El Che ya había roto el cerco, pero se resistía a abandonar al Chino, que sin sus espejuelos estaba prácticamente ciego. Porque junto con el Che, no solo cogen a Willy, sino a Juan Pablo Chang (el Chino). Cuando el Che regresa a sacar al Chino, se vuelve a introducir en el cerco, y es cuando lo hieren, le parten el cañón de la M-2 de un disparo y su pistola que hacía días que no tenía balas le resultó totalmente inservible. Solo así se explica que el Che haya sido capturado. Ahora bien, el ejército boliviano emite un parte que informa que el Che ha caído en combate, cuando en realidad estaba prisionero en la Higuera, y no sería asesinado hasta el día 29 de octubre. Pombo y Urbano relatan cómo inclusive el pequeño grupo de cual formaban parte pernoctó cerca de la escuelita de la Higuera.

Relata Urbano:

«Presentíamos que iban a asesinar al Che como lo habían hecho con otros guerrilleros capturados, porque el Che vivo era una gran amenaza para los imperialistas y sus aliados, y si era juzgado se iba a convertir de acusado en acusador de los enemigos de los pueblos latinoamericanos.

Ese mismo día escuchamos por la noche a través de varias emisoras bolivianas que el Che había muerto en combate. Todos comprendimos que lo había asesinado el ejército boliviano cumpliendo órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), pero ninguno se imaginó que el crimen se había cometido en Higueras, porque si hubiéramos conocido que el Che estaba allí no habríamos titubeado en tratar de rescatarlo aunque la acción fuera suicida.«

 En las memorias del General Harry Villegas, este habla de Benigno como si se resistiera a no creer en la traición de su excompañero a los ideales del Che de este último. Relata con justicia, todos los eventos en que Benigno les saca las castañas del fuego, como aquella vez en que los capturan y los llevan a un cuartel de los guardias bolivianos, y como en un arranque heroico, Benigno, que era un guajiro grande y fuerte, le mete un empujón a un soldado boliviano, le arrebata el fusil, y encañona a los demás guardias, tras lo cual Urbano y Pombo los desarman y logran escapar del cuartel.

En el libro de Pombo, el combatiente rememora la imagen que tiene de aquel que fue su hermano de lucha en aquellos tiempos, como si quisiera salvar para la historia esa etapa de su vida en que todavía luchaba por los pobres de la tierra como lo fue él un día. A diferencia de lo que me cuentas del libro de Benigno, Pombo y Urbano rememoran el desvelo de Fidel por lograr que regresaran a la Patria. Deberías buscar los libros de los que no traicionaron a sus ideales y leértelos también. En definitiva, ellos son los que fueron consecuentes toda su vida con lo que defendieron siempre, y de hecho son los verdaderos herederos del Che, como Inti Peredo que volvió a refundar el FLN, hasta que cae en combate, luchando como un león.

La historia pone las cosas en su lugar, y donde un día fuera el Che asesinado, y todos los lugares relacionados con su accionar en Bolivia, hoy son sitios de recordación y homenaje al heroico combatiente y sus compañeros. La refundación de Bolivia, como Estado Plurinacional de Bolivia, y las políticas populares del primer presidente indio de ese país en sus 200 años de historia republicana, son el mejor homenaje al Che y sus compañeros.

* Frente de Liberación Nacional (FLN): Nombre oficial del destacamento guerrillero del Che en Bolivia.

Publicado en El Blog de Edu.

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