El Coronel Néstor Aranguren.

El coronel del Ejército Libertador de Cuba, Néstor Aranguren.

Por el Dr. C.T. Eduardo Torres Alpízar

La historia gloriosa de nuestra Patria, la conforman las acciones de numerosos hombres y mujeres nacidos en esta tierra, que para la posteridad han ido cimentando la Cuba que hoy conocemos. El paso de los años, ha hecho que algunos de nuestros héroes epónimos hayan caído en un inmerecido olvido, que no se corresponde para nada con la vida ejemplar y el sacrificio que muchos de ellos hicieron para legarnos una república libre e independiente. Hoy quiero hablarles de un valeroso joven cubano que entró en la historia de Cuba con apenas 22 años. Ese joven era el Coronel del Ejército Libertador de Cuba, Néstor Aranguren, uno de los más bravos mambises. Su vida hermosa al servicio de Cuba, bien puede servir para producir uno de esos filmes que la cinematografía cubana sigue debiéndole a muchos de nuestros héroes y mártires.

El niño que después se convertiría en héroe de la Patria, nació en La Habana en el territorio que hoy ocupa el municipio Centro Habana. Sin embargo desde muy pequeño fue a vivir a Guanabacoa. En ese entorno, marcado para siempre por la leyenda de Pepe Antonio y sus milicianos, sus padres Don Benito Aranguren Jiménez y Doña Matilde Rabel, no solo le enseñaron buenos modales y a ser un hombre de bien, sino que le inculcaron además el patriotismo y el amor a la causa independentista que ambos profesaban. En Guanabacoa se le considera a Néstor, uno de sus hijos ilustres más queridos.

Siendo casi un niño, con tan solo 14 años, Néstor se incorpora como trabajador a las obras de una de las diez maravillas de la ingeniería civil en Cuba; el Acueducto de Albear. Tal era su don de gentes, y su capacidad de liderazgo, que el imberbe jovencito se convirtió en capataz de las obras, mandando a rudos obreros que podían ser descansadamente sus padres y abuelos.

Con posterioridad el joven se incorporó como voluntario en el Cuerpo de Bomberos del Comercio. El 17 de mayo de 1890, encontrándose Néstor de guardia, estalla en la calle Mercaderes, esquina Lamparilla, en el actual municipio de La Habana Vieja, el famoso incendio de la Ferretería Isasi. Por puro milagro, escapa de la tremenda explosión que ocasionó la muerte a 38 personas. Los bomberos del Comercio sufrieron 17 bajas mortales y los bomberos municipales 8. Los Jefes de ambos cuerpos de bomberos fallecieron a causa de la explosión. Se cuenta que el protagonista de nuestra historia se destacó notablemente en el salvamento de los sobrevivientes de tan funesto siniestro.

Pero Néstor Aranguren era un joven de su tiempo, y como todo muchacho, era dado a las diversiones propias de su edad. Comenzó a asistir frecuentemente a la Acera del Louvre, incorporándose a ese díscolo y famoso grupo de jóvenes habaneros conocidos como los Tacos de la Acera del Louvre. Cuando el Mayor General Antonio Maceo visita La Habana en 1890, Néstor y otros “Tacos”, quienes siempre fueron abiertos independentistas, se transforman en escoltas voluntarios y guardaespaldas del Titán de Bronce, para impedir cualquier atentado, que contra la vida del Héroe de Baraguá, pudiera organizar el elemento integrista de la capital de la isla.

En 1895 formaba parte de los independentistas que al llamado de Martí se preparaban para iniciar la Guerra Necesaria, por nuestra definitiva independencia de España. Tal es así, que el 24 de febrero de 1895 se encontraba junto al General Julio Sanguily cuando este es aprehendido en los momentos en que se preparaba a unirse a Juan Gualberto Gómez, López Coloma, y otros patriotas que ya se había pronunciado por la independencia en la finca La Ignacia de la jurisdicción de Ibarra en la provincia de Matanzas. Néstor sin embargo escapa a los captores y logra llegar al Camagüey, donde acaba presentándose ante Salvador Cisneros Betancourt, quien le encomienda entonces una importante misión en La Habana. El joven, que como hemos dicho era sumamente valeroso, regresó a la ciudad donde lo buscaban sin descanso las autoridades coloniales, con tal de cumplir la tarea encomendada.

El 5 de julio de 1895, Néstor Aranguren regresó al Camagüey y se incorpora como soldado al Regimiento de Caballería Camagüey, a las órdenes del Teniente Coronel Oscar Primelles Cisneros. Había nacido para la historia de Cuba, un mambí de cuerpo y alma, al servicio de la Revolución. El 9 de diciembre de 1895, ya con el grado de alférez, carga al machete en el ingenio Congreso. En esa acción de guerra cae combatiendo el Coronel Primelles, y el alférez Aranguren es asignado entonces a la tropa del Generalísimo Máximo Gómez, con quien participa en el combate de Mal Tiempo, donde las acciones combinadas del General en Jefe, y el Lugarteniente General Antonio Maceo, destrozaron en una feroz carga al machete al Batallón de Canarias.

Maceo y Gómez a su paso por la provincia de Matanzas, encargan al Capitán Rafael de Cárdenas Benítez el reclutamiento de nuevos combatientes, con el objetivo de crear una nueva unidad que operara en los límites de las provincias de La Habana y Matanzas. Néstor, quien ya había alcanzado los grados de teniente, es el jefe destinado a convertirse en el segundo jefe de la nueva partida. La tropa adoptó el nombre de Maceo, y su bautismo de fuego lo constituyó el asalto a los poblados de Pipián y Ceiba Mocha. Por el valor demostrado en combate, el joven teniente es ascendido a capitán. En el propio mes de enero, el Cuartel General decide que la partida Maceo, que había crecido considerablemente se convierta en el Escuadrón de Caballería de la Habana.

El 16 de febrero de 1896 participa en el asalto al poblado de Campo Florido, donde los mambises ocupan el pueblo, queman la estación de trenes, y recuperan un importante alijo de armas escondido por los patriotas laborantes (colaboradores clandestinos infiltrados del Ejército Libertador en pueblos y ciudades). El 22 de marzo de 1896, Néstor Aranguren al frente de sus hombres derrotó a una columna española de las tres armas en Bolaños. Una semana después el 29 de marzo de 1896 es herido de bala por primera vez en la guerra, durante un combate efectuado cerca de Canasí.

En mayo de 1896 es ascendido a Comandante y nombrado Segundo Jefe del Regimiento de Caballería Habana, que era a su vez parte de la Segunda División del Quinto Cuerpo de Ejército. Era tanta la heroicidad del joven habanero que en solo dos meses recibió dos ascensos de manera continuada, en junio del mismo 1896 a Teniente Coronel y en julio a Coronel. Ya por esos días era además el Jefe del Regimiento que había ayudado a conformar. Combate en Jiquiabo el 17 de junio de 1896.

El 1ero de diciembre asalta el pueblo de sus primeros pasos; Guanabacoa. En ese combate cae el Jefe de la Segunda División, el Mayor General José María Aguirre. El asalto al tren Regla Guanabacoa, el asalto al poblado de Barreras, el Combate de los Llanos de Oviedo, la derrota a las tropas españolas que el 29 de octubre asaltaron su campamento en Borroto, la voladura del puente en el poblado de San Miguel de Casanova situado en la actual provincia de Mayabeque, constituyen algunas de las heroicas acciones de guerra inscritas por el Coronel Néstor Aranguren en su hoja de servicios a la Patria.

Un suceso marca como ninguno su compromiso libertario. En diciembre, el Teniente Coronel de Ingenieros Joaquín Ruiz, ayudante de campo del Capitán General Ramón Blanco y Arenas, solicitó visitarle en su propio campamento. Una vez que Aranguren accedió, le transmitió una solicitud del Capitán General de deponer las armas a cambio de una fuerte suma de dinero. El Coronel mambí, en virtud de las leyes vigentes en la República en Armas, que establecían que todo aquel emisario del gobierno colonial español, que propusiese a los jefes cubanos propuestas de rendición fuesen sometidos a las penas más severas, ordenó someter al militar español a Consejo de Guerra, que determinó que este fuera pasado por las armas. La sentencia fue cumplida ese mismo día.

Esta acción honorable de Néstor Aranguren, de mucho revuelo mediático en España y Estados Unidos, volcó contra él todo el odio de los colonialistas hispánicos. Como mediante la vía militar no podían contener al gallardo prócer cubano, acudieron a la traición de los malos cubanos. De tal forma, víctima de una vulgar delación, el enemigo rodea a Aranguren en la finca La Pita, cercana a Campo Florido donde se encontraba vivaqueando con su escolta el 27 de enero de 1897. No se rindió el valeroso joven. Cayó combatiendo por la independencia de su Patria cuando solo tenía 25 años. Días antes el Cuartel General había recibido la propuesta de su ascenso a General de Brigada.

En este mes de febrero, en que se cumple un aniversario más del inicio de la Guerra Necesaria, sirva el ejemplo de Néstor Aranguren y de otros jóvenes que como él lucharon por la libertad de nuestra querida Cuba, para ser mejores cada día en nuestro diario quehacer, y de esa forma poder contribuir en un futuro, a alcanzar el sueño martiano de independencia, justicia y soberanía para todo nuestro pueblo.

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