Una modesta reflexión a propósito del VII Congreso del PCC.

 Por el Dr.C. Alfonso Alonso Franquiz

Tengo ya en carpeta todos los resúmenes de las sesiones de las comisiones de trabajo y el informe central. Y he sacado tres artículos cortos al respecto. Interesante lo que sale publicado por las redes sociales.

Con lo que he visto y leído desde aquí (Rusia-Kazán) pensaba un poco en la capacidad de recepción actual de nuestro pueblo  -con su cultura política proverbial- para comprender lo estratégico que resultará este Congreso para los venideros 10 o 15 años y el desarrollo del país.

Ahora vendrá un amplio debate en los Núcleos de PCC, sindicato y CDR, todos los planteamientos y sugerencias se  recogerá y, al final, quedarán redactado los documentos: Plan perspectivo de la economía hasta 2030 y La Conceptualización Teórica de la Construcción Socialista en Cuba. De modo que viene un ejercicio democrático importante que debemos aprovechar para enriquecer esos documentos.

Me pregunto: ¿Hemos conocido que, alguna vez, el Partidos Demócrata o el Republicano hayan discutido uno solo de sus documentos programáticos con los casi 300 millones de estadounidenses? Estoy convencido que nunca lo han hecho.

¿Y referéndum constitucional masivo (en que participen hasta las minorías étnicas de ese inmenso país)  para reformular el articulado de su Constitución? (proceso que vamos a realizar muy pronto en Cuba), creo que tampoco.

Y lo interesante del caso es que vino de visita el Emperador a decirnos cómo debemos ejercer la «demo» (pueblo)-«cracia»(poder, gobierno) cuya etimología nos remite (desde los griegos antiguos para acá) a «El Poder del Pueblo» o «El gobierno del pueblo”.

Obama hasta nos llegó a sugerir que «olvidáramos la historia»: Olviden para siempre  que nosotros «volamos el Maine» y así –con ese pretexto-  nos metimos en la guerra de ustedes, y que luego (a precios de cochino enfermo) le compramos las mejores tierras y minas del país, le monopolizamos en comercio (casi el 90% tenía que ser con EEUU), que  les organizamos cuantos “Golpes de Estado” nos hizo falta para evitar que una fuerza política “demasiado progresistas” para nuestro gusto e intereses llegara al poder a través de las urnas.

Fue así pusimos y quitamos presidentes a nuestro antojo, y que después que esos jóvenes «Barbudos» hicieron -lo que ustedes llaman revolución- le metimos una andanada de sabotajes, planes de asesinato al jefe máximo de ustedes, invasiones, bloqueo económico y financiero, para estrangularles la economía, también estimulamos las salidas ilegales, arriesgando la vida de miles de cubanos (y para ello adoptamos una Ley de «pie secos y mojados»), pusimos leyes para quitarle cuanto profesionales deseen «no pasar trabajo y carencias -que nosotros con el bloqueo hemos propiciado y luego le echamos la culpa a errores de ustedes y hacemos campañas mediáticas de que ustedes son brutos y haraganes, que no se saben gobernar y que sus dirigentes son multimillonarios como nosotros, etc. (para así joderles la salud, la educación y otros renglones que ustedes le presentan al mundo como “logros de la revolución” cuya dirección histórica “no nos deja” adueñarnos de su bello país.

¿Cuándo se ha visto que un país tan chiquito (una minucia de país por extensión y población) le muestre hoy al Mundo 65 Universidades, 202 centros de investigaciones, haga vacunas de 1er mundo, tenga médicos y especialistas -además de maestros y entrenadores en más de 60 países- un paisito que haya formado más un millón 600 mil universitarios y casi 150 mil extranjeros, un país que tiene una esperanza de vida de casi 80 años y una tasa de menos de 5 niños por cada mil nacidos vivos, una sociedad inclusiva donde (salvo los que nosotros captamos y pagamos para que se alisten como supuesta “fuerza opositora”) la presencia de mujeres, de jóvenes, de sectores económicos y sociales están en estrecha correspondencia con la estructura demográfica, étnica y de género de su población, un país que ha dignificado a los “olvidados de siempre”: los ancianos, los desvalidos a las mujeres, etc., una revolución que tiene un movimiento cultural envidiable con 14 escuelas de artes y una red de casa de culturas, un paisito de “basura”  que tiene una red de escuelas y áreas deportivas, que está entre los 15 países de más medallas en Olimpiadas y campeonatos mundiales (y eso que nosotros (los EEUU: campeones de la justicia mundial) hacemos todo para que “padezcan” de hambre y para que no tengan implementos deportivos), y un pequeño “vecinito” que es independiente y soberano en su política, que no le asustan nuestras amenazas, que ha destruido nuestros planes de agresiones contra su pueblo y sus dirigentes, que es tan irreverente y contestatario que nos denuncia en cuanto fórum internacional se realiza, que practica una política de solidaridad que es ejemplo para el resto del mundo y que se integra –cada vez más- con los hermanos pueblos de América Latina.

Para colmo, un país de locos que se ríen hasta de las soluciones e inventivas que asumen frente a las carencias que nosotros les provocamos, en su economía y a su nivel de vida, con el Bloqueo Económico y Financiero -que hasta los sacamos del FMI, del Banco Mundial- y que no pueden utilizar el ustedes nuestro y le “imponemos” multas astronómicas a los bancos que se atreven a desafiarnos como gran potencia que somos.

Tampoco nos importa  que en la ONU todos –menos Israel y nosotros, los EEUU) voten contra el Bloqueo a Cuba, lo que es igual a decir que somos: «los EEUU contra el Mundo».

Bueno “cubanitos” –nos transmitió en su visita el Emperador en tono conciliador- ahora borrón y cuenta nueva. Ahora ustedes van a ver que buenos somos nosotros y las transnacionales, que yo represento, cuando (por la amnesia que le estamos recomendando) ustedes se olviden de la historia de su patria y nosotros les volvamos a «comprar» el país: Entonces sí que habrá crecimiento, habrá cosas que comprar, habrá cantidad de gente rica.

Ah, eso sí -les voy a omitir algo que ustedes no deben saber- que habrá tanta gente pobre, el pueblo mayoritario de cuba, que  no lo van ni a poder contar: esos que se jodan.

Esta es la esencia, es lo estratégico que está discutiendo el congreso, en ello le va la vida a la patria y al pueblo (que somos muchos) y garantiza el desarrollo futuro.

En cambio sí le hiciéramos  caso al presidente yanqui (que es millonario y que los Neoconservadores que tienen el poder real en EEUU lo seleccionaron para que juegue el “papelito” de Presidente, en favor de las transnacionales norteamericanas y su complejo militar-industrial) nos pasaría lo siguiente: los pueblos que olvidan estas verdades, se han acostado una noche siendo dueños de su revolución, y se han levantado al otro día, sin ella. eso es lo que nos enseña la historia que Obama nos pide olvidar.

Como dijo el Presidente de Cuba Raúl Castro: vamos a ser vecinos, vamos a negociar, vamos a respetarnos, vamos a mejorar las relaciones económicas, culturales, académicas, etc. Será un proceso largo y complejo donde las partes tendrán que aprender a convivir, según las normas del derecho internacional y reconociendo que tenemos profundas diferencias.

Y no le vamos a pedir que dejen de ser superpotencia -ya Martí nos dijo por qué- pero tampoco les vamos a permitir que nos destruyan la independencia de Cuba. Para frenar estos designios imperialistas, que Obama nos trajo, contamos con la mayoría del pueblo  (repito que somos nosotros mismos) y con la inteligencia y el mérito colectivo del  PCC.

También nos queda abordar, con sentido bien autocrítico (el Informe Central al Congreso lo fue y las intervenciones de los delegados también)  en las organizaciones de base del Partido, la UJC, los Sindicatos –que somos quienes vemos los problemas de cerca y los sufrimos- todo aquello que hacemos mal, resolver con prontitud las cosas que tienen solución, corregir los defectos, los malos ejemplos en los cuadros de dirección, elegir y capacitar a los mejores cuadros y a los trabajadores, escuchar siempre las opiniones colectivas, la «voz del pueblo», darle respuesta eficaz y con rapidez a los problemas que se nos presentan y a los errores que cometemos en la titánica tarea de Construir el Socialismo en un pequeño país bloqueado,  (no esperar a que se vuelvan problemas grandes y de carácter político); y seguir buscando eficiencia económica, más inversión, más créditos financieros y más productividad y entrega cotidiana al trabajo, para que podamos avanzar en el desarrollo del país.

 Hay que acabar de resolver la  situación de nuestra paridad monetaria internacional, la doble moneda, y bajar precios excesivamente altos (eliminando, de una vez por todas el impuesto de circulación), garantizar salarios mejores, defender con ellos el Capital Humano credo en el país y enderezar la pirámide de ingreso para lograr que se cumpla el principio de distribución socialista: según los resultados del trabajo.

Hay que apoyar más a las cooperativas, al cuentapropismo, darles más espacio económico, atenderlos mejor, crearles el mercado mayorista y facilidades de pago de impuestos, etc. Ellos son parte del acompañamiento revolucionario del pueblo por el desarrollo del país y así se les reconoce jurídicamente.

No podemos permitir que a los productores agrícolas se les deba dinero por sus cosechas, hay que “cortarles manos y pies” a los intermediarios y lograr bajar los precios. Para lograr esto necesitamos mejorar la calidad y cantidad de la contratación directa de productos agrícolas, con los productores directos.

El primero que tiene que dar ejemplo y bajar precios –siempre que pueda- es el Estado (sobre todo en los artículos de 1ra necesidad y de más rotación) y realizar con más frecuencia remates de precios con las cosas a punto de vencerse, las ociosas, las de lento movimiento,  etc. De este modo nuestro Estado se convierte en actor económico regulador porque  -de los precios que este fije a sus productos- ya no podrá venir otro actor económico cualquiera y fijar precios superiores porque entonces, sencillamente, nadie se los va a comprar.

Son  muchos temas importantes los que los delegados están viendo (en sus respectivas comisiones) para seguir ordenando el país. Y no  tenemos la menor  duda de que lo lograremos.

Ya tendremos tiempo de dialogar sobre todos estos temas en los próximos días, pues se abrirá un amplio y democrático análisis con la militancia del partido y la UJC y todo nuestro pueblo.

En su histórica intervención en la Clausura del Congreso Fidel Castro expresó su profunda convicción política, ante los enormes desafíos que tenemos por delante: “El pueblo cubano vencerá”.

2 comentarios en “Una modesta reflexión a propósito del VII Congreso del PCC.

  1. Estoy muy de acuerdo con el artículo de Eduardo, pienso que la solución a todos nuestros problemas esta con la revolución. Ejemplo claro es el de Argentina, muchas personas fueron beneficiados por el gobierno popular y progresista y se confundieron y votaron por un gobierno que no los representa y ahora están sufriendo las consecuencias. Eso no puede pasar, ni va a pasar en Cuba y para eso hay que trabajar con todas las herramientas que tenemos para desmentir los cantos de sirenas

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