Aclaraciones de principios sobre un editorial injerencista, publicado por el diario “El País” de España.

banderas_cubanas Por el Dr.C. Alfonso Alonso Fránquiz.

Soy remiso a salirme de la tarea intelectual que realizo para responder ataques llenos de diatribas, falsos datos está dísticos sobre la realidad cubana o la pretensión inútil de “invisibilizar los logros sociales de la revolución cubana, sembrar incertidumbres sobre su futuro, etc.

Son abundantes las publicaciones, provenientes del periodismo que hace, una “nueva hornada” de periodistas “independientes”, quienes se ocupan de estos temas cubanos, condimentados con sabores “agridulces” que contenten a un amplio público en el exterior sobre la realidad cubana actual. Puedo confesar que a estos casi no les presto atención, por una causa muy común: no lo merecen. La inmensa mayoría están pagados (bien pagados quizás) para pasar por “independientes”.

Otra cosa consiste cuando la llamada gran prensa occidental se ocupa de Cuba y lo hace de manera irrespetuosa o injerencista. Es necesario entonces “soltar lo que se está haciendo” y responder. No puede ser de otro modo, pues el monopolio de estos medios de comunicación forma opiniones distorsionadas de la realidad de los países en los cuales intentan subvertir la realidad que no les apetece. A eso me disponga ahora: a responder parte del editorial que El país sacara sobre mi país recientemente.

Dice el mencionado diario: “Da la impresión de que los dirigentes cubanos, con los Hermanos Castros en el timón de la nave, pretenden instaurar un cambio congelado, fiado a que las modificaciones…inevitables (por ejemplo la presencia de INTERNET en la Isla y sus consecuencias sociológicas conocidas) no se transmuten con rapidez en presiones sociales para acelerar la transición hacia otro modelo político y económico”.

Pudiera pensarse que los argumentos expuestos aquí están alejados de la realidad política de Cuba por desconocimiento. No pequemos de ingenuos. No existe tal desconocimiento. Sí existe la intención de demonizar el liderazgo histórico de la revolución cubana: no lo resisten, no lo quieren, les provoca un formidable “escudo protector” frente a sus intenciones hegemónicas e injerencistas globales, propia de la derecha internacional.

Que los procesos revolucionarios de amplio apoyo popular se sostengan en el tiempo, resistan los embates de agresiones, bloqueos y planes de inteligencia enemiga y campañas mediáticas de todo tipo para destruirlos es inadmisible para los sujetos decisores de las políticas imperiales y sus subordinados medios de prensa. Es inusual por completo el ejemplo de resistencia, de fidelidad a la dirección de su revolución y la unidad interna de la inmensa mayoría del pueblo cubano y ahora Barack Obama tuerce el curso de las agresiones contra Cuba (empieza la política “suave”, “Inteligente”, “desde adentro” etc que preconiza el Emperador y sus asesores.

Y el diario El País no puede quedarse rezagado, necesita inmiscuirse, “suponer” lo bueno y lo malo de Cuba y su futuro. En el concierto de la prensa de derecha internacional, hay una “puja” creciente para desplazar contrincantes y para no ceder los primeros puestos de visibilidad e impacto (no es solo prestigio profesional): Dinero es Dinero.

Deseo hacer un comentario para los que de verdad desconozcan como se ha armado históricamente –desde antes del 1ro de enero de 1959 hacia acá- el apoyo popular a la dirección histórica de la revolución, y al partido político que nos dirige. Solo a golpes de ejemplo, de audacia política, de firmeza y lealtad a los principios y a la defensa de los intereses de los pobres: esencia de la ideología martiana y marxista que la sustenta, la revolución cubana (junto con su cuota de errores cometidos-ninguno ha sido de principios, ni estratégicos- de traiciones y malos ejemplos individuales) ha sabido vencer las agresiones, los periodos de aguda crisis económica (como el llamado periodo Especial en Tiempos de Paz que casi compromete por completo el futuro socialista del país) y las “nuevas políticas” de EEUU para arreciar el bloqueo (que por años contó con la complicidad de la Unión Europea) y que todavía se mantiene.

Al frente de esta titánica lucha de resistencia y defensa de la soberanía ha estado la inmensa mayoría del pueblo junto a sus líderes históricos. Fidel brilla tan luminosamente para nuestro pueblo que de él no es necesario agregar sus cualidades humanas y revolucionarias y su protagónico papel en la historia. Y del Presidente y General de Ejército Raúl Castro deseo limitarme a dejar aquí un juicio reciente dado por el prominente canta-autor cubano Silvio Rodríguez (actualmente de gira artística por España) cuando le preguntaron: ¿Raúl es más de lo mismo? Silvio dijo: Raúl es una persona que desde la adolescencia se está jugando la vida y la historia por su país.

Hablar de que la dirección histórica de la revolución cubana, que su dirección en el Partido y el Estado, que la inmensa mayoría de nuestro pueblo no quiere transitar “hacia otro modelo político y económico” es una verdad refrendada –desde que los días 15, 16 y 17 de junio del 2002 8 198 237 firmas ratificaron el contenido Socialista de nuestra Constitución. Es una verdad de Perogrullo que el poder revolucionario en Cuba radica en el pueblo, presente en sus instituciones estatales, políticas y sociales y en nuestras fuerzas armadas.

Más adelante el editorial habla de que “es imprescindible que el país se integre al FMI” para que pueda aceptar ayudas multilaterales, etc. Y luego enfatiza que “el FMI exigiría un ritmo de cambio económico más rápido que el que al parecer complacería a los dirigentes cubanos”. No puedo creer que esto se haya escrito sin malas intenciones o por desconocimiento. Tampoco quisiera tildar de idiotas a los que escribieron semejante disparate, mejor lo dejo en irresponsables.

Es imposible que no sepan que Obama ha reconocido públicamente que 50 años de Bloqueo económico y todo tipo de agresiones no ha doblegado la voluntad revolucionaria del pueblo cubano. ¿Aceptaría Cuba exigencias de FMI? Mueve a risa tal disparate. Nada menos que nosotros, que no le tenemos miedo a nadie y que nos paramos bonito frente a cualquiera.

Desconocer la obra histórica de dignidad y justicia social de la Revolución Cubana equivale a arremeter en Física contra la ley de la gravitación universal de los fenómenos, y en Aritmética que dos más dos es igual a cuatro. A la pregunta: ¿Su proyecto social seguirá con vida tras los Castro? Silvio Rodríguez respondió:
Espero que Cuba jamás pierda toda su dignidad conquistada. Creo que en esa respuesta de nuestro insigne Canta-autor está la voz martiana de nuestro pueblo.

Como quiera que el diario El país es español –aun cuando represente intereses de la derecha conservadora global- terminaremos recordándoles las palabras de El Quijote, en el pasaje en que Don Rodrigo –ante la preocupación de Sancho por los cercanos ladridos de los perros al ellos pasar, le respondió lapidariamente: Dejad que los perros ladren Sancho, es señal de que vamos cabalgando.

Que no queden dudas que, a nuestro ritmo de transformaciones: “sin prisa pero sin pausa” Cuba continuará su avance hacia un Socialismo Próspero y Sostenible. Haremos los cambios que próximamente refrendará el 7mo Congreso del PCC y cuyos documentos y acuerdos socializaremos, en ejercicio democrático, con todo nuestro pueblo. Sugiero a la dirección de este periódico que no se pierda, ni un detalle, este histórico conclave de los comunistas cubanos.

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