Yo también soy hijo de Fidel.

IMG_20161128_122653Por el Dr.C.T Eduardo Torres Alpízar
¡Adelante Fidel, Cuba está contigo! 
“Camilo Cienfuegos”
Este es el post que nunca hubiese querido escribir. Es difícil hacerse a la idea de que Fidel ya no estará más en el plano terrenal junto a su pueblo. Y es que no por repetida, la idea de que el Comandante en Jefe seguirá espiritualmente entre nosotros es una profunda convicción que todos los revolucionarios cubanos, en este momento luctuoso de la Patria, nos hemos tatuado en nuestros corazones. La noticia me la dio mi hijo en horas de la madrugada del día 26. Había marchado con sus amigos a una actividad festiva que el fatídico viernes se vio interrumpida abruptamente por el infausto suceso.
Contaba entonces mi muchacho, que tras el anuncio del Disk Jockey de la causa por la que se suspendía la fiesta, un silencio sepulcral invadió la sala, y todos aquellos muchachos salieron del local sin el habitual escándalo del que habitualmente se quejan los vecinos que habitan cerca de los locales de fiestas. Regresaron a casa sin casi hablar, sin contar chistes. Ni siquiera reprodujeron música en sus celulares.

Confieso que al recibir la noticia no lo podía creer. Y es que durante años los enemigos de la Patria propalaron tantas veces falsamente la muerte de nuestro Jefe, que ya me había acostumbrado a que al otro día Granma reprodujera fotos de Fidel leyendo el periódico del día, o caminando por sus sembrados de moringa y morera, o quizás aparecía su última reflexión. Corrí hacia el televisor, lo encendí, y el canal Cubavisión transmitía una película de su parrilla de programación habitual. Después acudí a la radio, específicamente a Radio Reloj, y la “Emisora que marcha con el tiempo” transmitía noticias sobre el tan anunciado concierto de Plácido Domingo en el Gran Teatro de la Habana “Alicia Alonso”.
Este acontecer alimentó en mí la esperanza de que la noticia de la muerte de Fidel fuese como tantas otras veces falsa. Le volví a preguntar a mi hijo sobre el anuncio en la discoteca, y me refirió: – Papi, el DJ mencionó que fue el propio Raúl el que dio la noticia en el noticiero de cierre. A esa hora ya mi esposa también había despertado, pero como la radio y la televisión no informaban todavía nada relacionado con el suceso, llegamos a la conclusión de que lo mejor era retornar a descansar y prepararnos para lo peor.
Al amanecer como siempre me levanté y sintonicé Radio Reloj, y esta vez la noticia dolorosa me golpeó como un mazazo, el Héroe del Moncada, del Granma, de la Sierra y el Llano, el Líder Histórico de nuestra Revolución había pasado a la inmortalidad el 25 de noviembre a las 10.29 pm, precisamente en el Aniversario 60 de la partida de Tuxpan del yate Granma con sus 82 tripulantes. Sentí el mismo dolor que experimenté el día que mi padre, soldado fiel del Comandante en Jefe, me abandonó físicamente. Pero dentro de tanto dolor recibí un inmenso honor. Mi Partido, el que fundó Fidel a partir de la unión de todas las fuerzas revolucionarias de la Patria, el que siempre se llamará Comunista, me designó para organizar la Guardia de Honor en los bajos de la Sede del Gobierno Provincial de Matanzas, edificio que otrora desde los tiempos de la colonia era conocido como el Ayuntamiento.
Fueron esos dos días, el 28 y el 29 de noviembre, para mí y otros compañeros, de mucho trabajo, pero tuve la satisfacción de comprobar el profundo compromiso del pueblo de Matanzas con la Patria, con Fidel y la Revolución. A pesar de los augurios de los enemigos del proceso revolucionario; aquellos que anunciaban que el país estallaría a la muerte de Fidel y otros dirigentes históricos de la Revolución, nos hemos alzado como un puño indestructible. Desde las primeras horas de la mañana, hasta altas horas de la noche no cesó nunca la interminable fila de cubanas y cubanos de todas las edades, razas, confesiones religiosas, sectores de la sociedad, etc., que de manera silenciosa en algunos casos, y en otras dando vivas a Fidel pasaban frente a la imagen de Fidel en su atuendo guerrillero.
Orgullo sentí al recibir y conducir ante su guardia de honor a los curtidos combatientes de la Revolución. Ellos no recordaron nunca los achaques de la vejez, cumplieron la tarea de rendir tributo a nuestro Jefe, con la misma disposición combativa conque en sus años mozos lo siguieron al combate. También cumplieron su turno de guardia los Héroes Nacionales del Trabajo. Con uno de ellos, el Legendario Domingo de la Organización Básica Eléctrica, realicé mi primer turno de tributo al Comandante en Jefe. Recordé entonces cuando era un niño y mi padre me mostró un día la foto del compañero Domingo, quien conjuntamente con Reinaldo Castro, era uno de nuestros primeros Héroes del Trabajo en la provincia de Matanzas.
Una anciana con lágrimas en los ojos me preguntó si podía besar una de las imágenes de Fidel, y le respondí, por supuesto compañera. Uno de los muchachos de la FEEM escribió en el piso del parque de la Libertad una frase en la que mezclaba sus sentimientos con uno de los versos de un reguetón de moda: – Fidel estarás conmigo hasta que se seque el malecón. Un progenitor agradecido escribió también: “Comandante, este año se gradúan mis dos hijas de medicina, gracias por todo mi padre”.
Y los jóvenes nuestros, nuestros muchachos queridos, estos días han elevado su estatura de manera inconmensurable. Estuvieron con nosotros en el homenaje en los puntos de recolección de firmas sin rendirse ni cansarse. Los estudiantes de las dos universidades de la provincia, no quisieron siquiera desplazarse en el transporte que se les asignó para trasladarse hasta los puntos en los que se esperaría el paso de la caravana con los restos del compañero Fidel. Organizaron una caminata hasta los sitios en los cuales esperarían al Comandante en Jefe para despedirlo en su retorno triunfal para descansar, como él quería, junto a la tumba del Apóstol.
Durante estos días, apenas había podido conectarme en las Redes Sociales, para ver las repercusiones de la noticia de la muerte del Comandante en Jefe. Algunos me comentaron las declaraciones con poca altura política del nuevo Jefe del Imperio, y de las festividades realizadas en el cubil de los lacayos y vende patrias de la fauna cubano miamera, a la muerte de nuestro líder. Pensé escribir una respuesta contundente, pero como le dijo un día el presidente Chávez a la fascista María Corina Machado, cuando esta le realizaba acusaciones sin otro fundamente que el odio que sienten los enemigos de los pueblos de América Latina hacia los verdaderos revolucionarios: – El águila no caza moscas.
El mejor homenaje que le tributaremos a nuestro Padre invencible, es que mantendremos la Revolución Cubana, y el socialismo en nuestra Patria. Cuando pasen los años, y Cuba sea la tierra socialista, próspera y sostenible que proclama la conceptualización de nuestro modelo económico, de esos sietemesinos y nematelmintos nadie recordará ni siquiera que existieron un día, como pocos ya recuerdan los nombres de aquellos que un día asesinaron a los grandes hombres de nuestra historia. Con Fidel pasará como con el Che, que su figura será más grande con cada día que una injusticia perviva sobre esta tierra, y que quede al decir de Don Quijote, algún entuerto que deshacer.
El día 30 de noviembre la Caravana de la Libertad pasó nuevamente por Matanzas. Yo esperé a Fidel frente a la casa de mi madre. Al acercarse el armón con las cenizas de Fidel, la voz de un hermano de luchas gritó: – ¡Yo soy Fidel! Todos comenzamos a corear, ¡Yo soy Fidel! Y no cesamos hasta que la caravana desapareció en la distancia. Crucé la calle y me abracé a mi madre que lloraba desconsoladamente. Un amigo querido se nos acercó y mi madre le comentó: – Ay Soto, Fidel se nos fue. A lo que mi amigo le respondió: – No Tomasita, él no se ha ido, está aquí en nosotros, en ti, en mí, en Eduardo, en tus nietos, porque todos nosotros somos hijos de Fidel.
Nota: Acompaño el trabajo con algunas fotos que se tomaron durante los actos de homenaje en el Palacio de Gobierno de mi querida ciudad de Matanzas.
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