Cuba debe avanzar hacia una Sociedad del Conocimiento.

 Por el Dr. C. Alfonso Alonso Franquiz

El reto que tiene delante todos los países en cuanto a desarrollo futuro está caracterizado por la presencia creciente de un nuevo paradigma de sociedad basada en el desarrollo de la tecnociencia, y el omnipresente papel del conocimiento humano. Los nuevos saberes incorporados como matriz principal del desarrollo y no los simples datos digitalizados se constituyen en el recurso principal –económico y socio-cultural- para el progreso de la humanidad en el siglo XXI.

El salto histórico de la Sociedad Industrial a la sociedad Informatizada hoy, y de esta a la sociedad futura denominada “Sociedad del Conocimiento” ha transitado por “metas volantes” donde la innovación tecnológica ocupa un lugar central y coexiste con la Globalización Neoliberal impulsada desde los centros de poder a escala internacional.

Todo lo anterior a configurado nuevas tendencias en el desarrollo de las Relaciones Internacionales. Por un lado continua el papel gendarme, expoliador de riquezas de los países del SUR y depredador de recursos naturales estratégicos del Imperialismo a escala global; por el otro se encuentran la mayoría de los países del mundo –incluyendo nuevas potencias económicas- que propician una cultura de resistencia y de nuevas concertaciones regionales e internacionales para enfrentar las agresiones de los capitales foráneos, los patrones culturales hegemónicos y las de carácter militar.

Aun permanecen nichos de tensión entre potencias nucleares; el terrorismo avanza como nuevo flagelo derivado del mapa político y la pugna de intereses locales, subregionales y globales; es endeble el marco jurídico y su cumplimiento para dirimir conflictos entre naciones y el papel de la ONU se ve menguado por el carácter no vinculante de los acuerdos de su Asamblea General y por el privilegio del veto y la condición de miembros permanentes de las potencias fundadoras del Consejo de Seguridad.

Solo el consenso y una nueva cultura política y jurídica propiciarán el ordenamiento de las Relaciones Internacionales sobre bases más democráticas y participativa. Y abrirá las vías para que “la filosofía del despojo” (Castro Fidel 1960) desaparezca y de paso a la filosofía de la responsabilidad colectiva por el planeta y la vida humana” (declaración de Río 1992 y de Paris, Francia 2015).

Solo entonces podrá materializarse a escala global, los atisbos que ya vienen germinando, en uno u otro país: el surgimiento de la Sociedad del Conocimiento, caracterizada por el despliegue de la Tecnociencia en todas las dimensiones sociales; y cuyo capital intelectual forjará el recurso principal del futuro desarrollo de las fuerzas productivas y espirituales de la Humanidad: El conocimiento.

En la Sociedad del Conocimiento el trabajo desempeñará un papel de acompañante activo de la gestión del desarrollo pero no será el actor principal del mismo, -tal como lo ha desempeñado hasta hoy.

El proceso de gestación de este singular papel central del Conocimiento en la sociedad del Siglo XXI parte de la existencia de un encadenamiento superior entre Capital Intelectual y las Nuevas Tecnologías, más allá del campo innovativo que la sostiene actualmente. Y esto no ocurre espontáneamente, es necesario revolucionar la educación, la cultura del aprendizaje, -aprendizaje continuo, procesos de desaprender para aprender, nuevos modelos de desempeño académico y nuevos atributos y funciones de la Universidad y su potencial científico- los marcos regulatorios, la cultura de los decisores y la gestión público-administrativa, más el papel de las comunidades científicas a escala local y global.

La asimilación del torrente de conocimientos pasa por la necesidad de revolucionar la pedagogía, el apoyo tecnológico de la información y el surgimiento de filtros competentes que generen ordenamientos y modelos de aprendizajes eficientes y efectivos. Todo ello redundará en beneficio de profesionales cuyas competencias creadoras se verán multiplicadas y los resultados se pondrán en práctica en la medida que se gestan.

La sociedad del conocimiento supone dinámicas de reposición constante de las tecnologías de la información y las comunicaciones y ellas a su vez generen nuevas sinergias y transferencias de conocimientos capaces de modificar la forma en que hoy se desarrolla la vida social y los estándares con los que se mide el nivel de vida y la calidad de vida. Nuevos criterios de racionalidad en consumo propiciará el tránsito de la Cultura de Tener, a la Cultura de Ser como paradigma ético y sostén de una relación armónica con el Medio Ambiente y la preservación del planeta.

Ya afloran algunos rasgos de esta sociedad del siglo XXI:

  • Abundancia de conocimientos nuevos y una vertiginosa reposición cíclica de los mismos.
  • El reconocimiento del valor de los conocimientos y también el precio de estos crecen constantemente.
  • Surgen nuevas formas organizativas y cultura tecnológica supeditada por entero al conocimiento y a la información.
  • Se demanda, cada vez más, de instituciones y “Capital intelectual” que “filtren”, ordenen e interpreten la avalancha de nuevos conocimientos que se socializan diariamente a escala global.
  • El factor humano de “Alto Valor Agregado”, por sus competencias profesionales y poder creador va desplazando el papel protagónico actual del quehacer tecnológico tradicional y de las Tic. De modo tal que, las capacidades del cerebro humano, potencian el futuro de la humanidad.
  • Surgen nuevos modos de organización de la ciencia, la actividad académica en las Universidades y predominan los “Ciclos Cerrados” y los Nichos Intensivos en I+D+I (con producción y comercialización incluidas) y un Nuevo Marco Jurídico para el manejo de la propiedad intelectual.

Los componentes principales de la Sociedad del Conocimiento son: La Economía del Conocimiento, La Gestión del Conocimiento, El Nuevo Ordenamiento del Conocimiento Social, El Comercio Electrónico y La Sociedad del Conocimiento.

Ellos son los responsables de que todas las dimensiones de la vida social actual se estén modificando. Es impensable situarse en el concierto de naciones punteras del desarrollo social futuro sin que se comience por gestar las condiciones dictaminadas por características de la Sociedad del Conocimiento que prevalecerá en el siglo XXI: Extensas redes de conocimientos y de la informática (Tic); nueva cultura laboral y el desarrollo innovador; economía integradora de proyectos internacionales y con una amplia red comunicacional global; creciente papel del valor agregado del conocimiento en todas las dimensiones de la vida social; nuevos desarrollos de las ciencias educativas y del papel de la enseñanza; surgimiento de un nuevo paradigma en el encargo social de las Universidades: Formación de Capital Intelectual Competente y Creador (formación científico-profesional y educativas permanentes), globalización económico-comercial y movilidad laboral; incesante y creciente renovación del conocimiento científico y el remplazo tecnológico, entre muchas más.

Viene trabajándose en el país en la instrumentación de las políticas económicas derivadas de los acuerdos del 7mo Congreso del PCC (continuación, a su vez, de los Lineamientos del Congreso precedente) y esto comprende la Informatización de la Sociedad. Al respecto ya ETECSA viene dando pasos para la extensión de la cobertura tecnológica y de servicios en todas las principales ciudades de la geografía cubana.

El 2017 se nos presenta como un año de intenso trabajo practico en el cual la TV digital, los nuevos servicios telefónicos, y el incremento de los servicios de acceso a INTERNET son objetivos rectores para ir acercando la informatización real de la sociedad cubana y, a través de esta, avanzar hacia la Sociedad del Conocimiento.

Aun los límites de extensión de este estratégico propósito se enmarcan en la gestión científica (Polos Científicos, Centros de Investigaciones del CITMA, las Universidades, etc) y en empresas líderes de la economía cubana. Es necesario continuar por la senda del salto cualitativo de otras muchas entidades empresariales del país. Al propio tiempo se continúa avanzando en la formación del Capital Humano que sustentara la Sociedad del Conocimiento futura.

Es por todo lo anterior que el contenido de este ensayo significa la importancia de estos empeños estratégicos del estado cubano a mediano plazo y recaba la mirada crítica de todos los sujetos que intervienen en tan loable propósito.

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