Fijemos posiciones políticas, ante oponentes ideológicos, y la disyuntiva histórica de revolución vs contrarrevolución.

Estudiantes de la Universidad de Matanzas firman masivamente el libro de condolencias, ante la muerte del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro.

Por el Dr. C. Alfonso Alonso Franquiz

En mi condición de profesor universitario de las ciencias sociales me encontraba –a inicios del 2016- realizando una superación pos-doctoral en Rusia, cuando hube de fijar posiciones políticas –en un artículo parecido a este- ante la avalancha de posiciones reformistas y anexionistas, de toda laya y matices, que se ¨lanzaron¨ cuando la visita del Presidente Obama a Cuba.

Hubo juramentos de fe, rasgados de ropa, promesas de compromiso y también actitudes francamente condenatorias (desde posiciones de la ultra-derecha anticubana y mundial) de que Obama no fuera a Cuba y que dejara intacta la política de agresiones, bloqueos, amenazas y tensiones de todo tipo. Todos, de un modo u otro, pro-capitalistas imperiales y acérrimos enemigos de la Revolución Cubana, manifestándose en los medios de difusión y las redes sociales.

Y como hay de todo en la ¨viña del señor¨ no faltaron juicios dignos de atención y posiciones verticales que fundamentaron la derrota histórica de la política de confrontación e intentos de asfixiar económicamente al pueblo cubano y con esa opción ¨salvadora¨, lograr el objetivo de destruir la construcción socialista en Cuba; nada que ver con la experiencia del llamado Socialismo Real en Europa del Este, que algunos ¨confundidos ideólogos al servicio de EEUU pretenden endilgarnos.

Así surgió el dialogo constructivo entre ambos gobiernos y la posibilidad real de pasar al largo y tortuoso proceso de normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba en el cual nos encontramos. Es común ver hoy a norteamericanos visitando libremente nuestro país, como también lo hacen cada vez más cubano-americanos llenos de emoción por el rencuentro con la patria, la familia y amistades. Todo esto ocurre en armonía y respeto a las leyes internacionales, como pueblos civilizados que somos.

El guión trazado por los asesores del Presidente Obama desde las posiciones del país líder de la hegemonía imperialista global- fue, a nuestro juicio excelente. Obama vino y dijo lo que debía decir, fue amistoso, mediático, e impuso un carisma meloso que sembró aprobaciones. Al mismo tiempo, dejó ¨caer¨ el reconocimiento de que la política de confrontación y embargo había fracasado y que ahora se imponía –fijémonos bien en el alcance de la expresión- ¨lograr por otros medios, los mismos fines¨. Y que para lograrlo, él llamaba al pueblo cubano a dejar atrás el pasado y a desestimar la historia.

Escribo, precisamente en los días en que conmemoramos un aniversario de la derrota infringida por nuestro pueblo a la invasión mercenaria que los EEUU armara, entrenara y desembarcara por Playa Girón en abril de 1961; y que una magnifica serie histórica televisiva nos recuerde la lucha contra bandidos que desde 1961 y hasta 1965 casi medio millón de soldados y milicianos, junto a nuestros Órganos de la Seguridad del Estado libraron en las entonces 6 provincias del país –con énfasis en Villa Clara y Matanzas- lo cual fue considerada por el entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Raúl Castro que se había librado una especie de ¨Guerra Civil¨ contra bandas de forajidos pagados por una potencia extranjera.

No se puede dejar atrás la historia de heroísmo, sacrificios, carencias materiales y derroche de entrega a la defensa de la patria, las misiones internacionalistas, las brigadas de solidaridad con otros pueblos –como la liberación de Angola y Namibia y el fin del Apartheid en Sudáfrica, por solo citar algunos ejemplos. Las bombas en centros productivos, en hoteles, el acoso diplomático y mediático, y las campañas difamatorias para confundir, sembrar desconfianza en los dirigentes de la Revolución, generar cada vez más una migración económica (alentada mediáticamente en el afán de denigrar los esfuerzos del país por vencer la dura prueba de crisis económica que trajo la desarticulación de las relaciones que había establecido con la URSS y otros países del Este de Europa) y en el desarrollo futuro del país por la senda de la construcción socialista, la defensa de la unidad estratégica del pueblo y la soberanía nacional.

Para colmo, antes de la visita de Obama, ¨saltó¨ la cúpula gerencial del periódico El País a orquestar una campaña contra la improcedencia política de dicha visita, con el manejo de argumentos infundados (algunos daban risa) propios de un émulo del Mago de Oz.

No tuvimos otra opción: interrumpir el trabajo investigativo en curso y dedicarnos varios días a la defensa de las ideas justas que la tradición revolucionaria de nuestro pueblo ha defendido con derroche de heroísmo por más de cien años de lucha (primero contra el dominio colonial español, luego contra el neocoloniaje de la República sesgada por la Enmienda Plat y la dominación económica y política de los EEUU y posteriormente contra todo intento de cercenarnos el camino de la construcción socialista) lo que equivale a decir que de nuevo, el ideólogo martiano y marxista que soy, se fue a la ¨guerra cultural e ideológica¨ que se nos hace.

A José Martí (que de paso aclaro la dimensión humanista y revolucionaria de su legado histórico) hube de situarlo en el sitial que le corresponde; en el entendido de que todos los cubanos lo veneramos como Héroe Nacional, como intelectual de talla mayor pero, al mismo tiempo, no todos asumen la conducta social comprometida que él refrendara con el sacrificio y la entrega de su pensamiento, su conducta ética, el ejemplo de su bregar revolucionario independentista, su alerta temprana contra los apetitos imperialistas de EEUU –donde vivió 14 años, pronunció famosos discursos y escribió sus célebres Escenas Americanas relatando la codicia pujante del capital financiero norteamericano, la explotación de los obreros y la segregación racial, al punto que salió de allí exclamando: ¨Viví en el Monstruo y le conozco las entrañas…¨ para luego remitirnos a un pasaje bíblico: ¨…y mi honda es la de David¨ y es una invitación premonitoria, al pueblo de Cuba, a luchar contra cualquier dominación extrajera.

Otro tanto hizo cuando en su carta inconclusa cuando dejó consignado el hilo conductor de su conducta revolucionaria escribiendo a Manuel Mercado: cuanto hice hasta hoy y haré es para eso (afirmando) querer impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extienda con esa fuerza más por nuestras tierras de América, los Estados Unidos.

Y otro argumento martiano que argumenté entonces se relaciona con la batalla de ideas y la guerra cultural o de 4ta generación, como también se le denomina, que el poder financiero y mediático internacional realiza a escala global y que tiene expresiones diversas. En el caso de la Revolución cubana, portadora de la lucha a ¨contracorriente¨ frente al Gran Capital y la Hegemonía de EEUU –la islita de solo 11 millones de habitantes, caribeña, sin recursos naturales estratégicos que le compulsen el ansiado desarrollo económico, la que ha forjado un envidiable Capital Humano que realiza labores solidarias de apoyo a más de 60 países, la que se ha granjeado un prestigio en Salud Pública, Educación, Deporte, en Biotecnología, Ciencias de la Medicina (que prestigiosas firmas norteamericanas avalan y han firmado convenios de colaboración), que ha creado 65 Centros de Enseñanza Superior, que ha graduado más de un millón seiscientos mil profesionales, que ha fundado 204 centros de investigaciones y que es un referente mundial en la batalla por la conservación y uso racional de los recursos naturales y, por último, la misma islita que no se ¨agacha¨ ante amenazas, que se ¨porta mal¨ y denuncia sin tapujos las políticas hegemónicas e injerencistas del imperialismo a escala global o las posiciones sumisas y ladinas de Luis Almagro en la dirección de la OEA (fiel agente de la CIA) contra el pueblo venezolano, es la Cuba que todavía hoy muchos piden al Presidente Trump que no le levante el Bloqueo Económico y Financiero.

Y es Martí precisamente quien nos enseñó, que la ¨guerra que se nos hace es a pensamiento¨ y nos dio (a los revolucionarios cubanos que jamás lo traicionaremos) una orden: ¨ganémosla a pensamiento¨.

Todas estas razones son las refuerzan la convicción profunda de que seguiremos ¨a paso firme¨ por la senda de la construcción del socialismo, como nos lo pidiera Fidel Castro en sus palabras en el 7mo Congreso del PCC. Y concluyo como le dije en el artículo-respuesta que le hice a la Gerencia derechista de El País, al mencionarles un bello pasaje de El Quijote, cuando Sancho comenta que la jauría ladra por donde van pasando, y el Quijote le responde: ¨eso es señal de que vamos cabalgando¨. Así vamos, de manos de nuestro heroico pueblo construyendo –no sin tropiezos, errores, traiciones por atesorar riquezas materiales y otras miserias humanas- el futuro que trazamos, discutimos y aprobamos millones de cubanos en el 2016 –en miles de asambleas en todo el país- el desarrollo de Cuba hasta el 2030.

En virtud de todo lo anterior fijo mi posición ideopolítica martiana y marxista, de intelectual revolucionario comprometido con su pueblo y revolución, de comunista orgulloso de serlo en el compromiso cotidiano de forjar conocimientos, cultura y conciencia revolucionaria en mis estudiantes universitarios.

Lo hago suscribiendo la letra de una inefable canción de Silvio Rodríguez y adscribiéndome al ¨bando de los necios¨ en que el autor se pregunta:

¨Será que la necedad parió conmigo,

la necedad de lo que hoy resulta necio:

la necedad de asumir al enemigo,

la necedad de vivir sin tener precio¨.

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