Desmontando la mentira mediática contra Venezuela y la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente.

Por el Dr.C. Alfonso Alonso.

La derecha apátrida venezolana juzga, a diestra a siniestra, todos los modos de actuación de la dirección cívico-militar de la revolución bolivariana. Este es el método utilizado para generar una matriz de opinión adversa al proceso de transformaciones socioeconómicas y políticas que van dándole cumplimiento al programa de construcción socialista –cuyo núcleo está contenido en el Plan de la Patria que redactara el líder histórico de la revolución bolivariana Hugo Rafael Chávez Frías- y que preservan las principales conquistas sociales de los últimos 18 años.


Una ola de violencia acompaña la estrategia montada desde EEUU contra Venezuela. La llamada guerra de 4ta generación –ya aplicada en otros contextos geográficos y disímiles características sociopolíticas: Ucrania, Libia, Yemen, Egipto y Siria tiene un guión complejo y participativo a escala nacional e internacional que se ajusta según el escenario de su aplicación.
Metodológicamente hablando, el guión para Venezuela ha quedado estructurado con una amplia y desestabilizadora guerra económica –antesala de los pasos que prosiguen: ofensiva mediática nacional e internacional con amplia cobertura y espacios para propagar mentiras, desinformación e incertidumbre, desobediencia civil para generar un clima de inestabilidad e ingobernabilidad, y una amplia campaña desmoralizante enfilada contra el presidente Nicolás Maduro Moros y su equipo de dirección gubernamental.
Así las cosas, durante 2014-2016 fundamentalmente, Venezuela enfrenta una feroz arremetida diplomática internacional –también fraguada en EEUU- que en la región está protagonizada por la OEA (que actúa como brazo político de la CIA y el Comando Sur de EEUU en América latina) y su Secretario General Luis Almagro –digno émulo de Judas y Fausto- capaz de ¨vender su alma al diablo¨ por los favores políticos del Imperio Yanqui.
La extorción yanqui y la traición de Almagro han devuelto –si es que una vez quedó solapado- el papel de gendarme de la OEA y su condición de ¨Ministerio de Colonias de EEUU¨ -, como la bautizara el Canciller de la Dignidad de Cuba: Raúl Roa.
Así llegamos al contexto de crisis sociopolítica que vive hoy la hermana República de Venezuela en Revolución. Y por ello el Presidente Nicolás Maduro ha convocado a una nueva Constituyente. Analicemos algunos aspectos de esta propuesta constitucional donde la revolución bolivariana se juega el todo por el todo en un proceso democrático constituyente que pone en manos del pueblo soberano el derecho a legislar.
Hay dos objetivos principales a cumplir con el proceso constituyente:
1- Abrir un espacio democrático de amplia participación popular, donde todas las fuerzas políticas estén en igualdad de condiciones para elevar su voz cívica y política, capaz de proponer planes e iniciativas que saquen a Venezuela adelante y que los caminos democráticos no vuelvan a ser sustituidos por la desobediencia terrorista de minorías violentas alentadas por la derecha irresponsable con los destinos de su patria y la defensa de su pueblo.
2- Blindar los logros históricos alcanzados por el proceso revolucionario venezolano, a lo largo de estos 18 años de revolución bolivariana, en materia económica y social para evitar que puedan ser escamoteados por componendas entre élites políticas de la derecha. Estos logros sociales le han devuelto la dignidad al pueblo y un reconocimiento internacional protagónico. Para lograr este propósito se necesita el perfeccionamiento del Estado de Derecho con su andamiaje jurídico.
Ante la mentira, propagada por los medios de comunicación, de que el presidente iba a designar a dedo a los futuros constituyentes amanecimos con la noticia de que será por sufragio universal y secreto que se elegirá (entre todos los miles de optantes) los que integrarán la Asamblea Constituyente a finales de julio/17. Esto desplomó el constructo mediático de inconstitucionalidad y falta de democracia del proceso conformador de dicha asambleístas. Falló –una vez más- el Laboratorio de Guerra Sucia y su guión washingtoniano.
Es necesaria una actitud vigilante de parte del poder popular bolivariano y una amplia solidaridad de todas las fuerzas revolucionarias y progresistas de izquierda, amantes de la paz y el respeto de los derechos de los pueblos. En esta batalla histórica por la preservación de sus conquistas y por su derecho a forjar el futuro socialista escogido, el pueblo venezolano siempre podrá contar con Cuba. Así quedó ratificado por el Presidente Raúl Castro en la clausura de la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular efectuada en la Habana el 1ro de junio/17.

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