Cuba socialista: la política, el estado de derecho, los contextos y el arte de lo posible.

 Por el Dr.C. Alfonso Alonso.

Incursionar en el tema que le da título a estas reflexiones llevaría más tiempo y profundidad de análisis, dos ingredientes que conducen al autor a una 2da vuelta más adelante. Esta vez dejamos algunas tesis en torno la interrelación dialéctica, el carácter sistémico y los grados de complejidad de la realidad social (categorías que al pensamiento científico y el método marxista de investigación le son consustancial) y tienen que ser empleados, una vez más, si queremos acercarnos al contenido, las relaciones y los matices que se establecen entre la política, el estado de derecho, el contexto (nacional, regional y global) y el arte de lo posible (prefigurado aquí como objetividad o sentido del momento histórico) en Cuba: un país insular del hemisferio occidental, protagonista de una revolución social socialista.

Cuando la revolución cubana triunfa el 1ro de enero de 1959 muchos no podían sospechar el curso político futuro que la vanguardia revolucionaria le imprimiría al proceso revolucionario. Todo estaba aún por transcurrir en el terreno ideo político y económico-social en Cuba.

No se puede desconocer el contexto histórico social en el cual nace esta revolución: Guerra Fría con sus dos bloques de países antagónicos –de un lado EEUU encabezando el bloque de las potencias imperialistas, junto a Europa Occidental; de otro la URSS encabezando los países del llamado Sistema Socialista Mundial, y los denominados países de Europa del Este- quienes desarrollaron una feroz carrera armamentista, políticas de colaboración y apoyo con otros países del llamado 3er Mundo (bien a los gobiernos dictatoriales por parte del imperialismo, bien a los Movimientos de Liberación Nacional respectivamente) proporcionándole a las relaciones internacionales una creciente espiral de tensiones, confrontaciones político-diplomáticas y guerras locales y regionales de toda índole.

Cuba no fue la excepción en esta región latinoamericana, plagada de fuerzas socio-políticas encontradas, golpes de estado, operaciones encubiertas y otras manifestaciones política de la política injerencista de los EEUU y otras potencias occidentales con el apoyo de la derecha y fuerzas castrenses de estos países. Esto explica el profuso calidoscopio de posiciones asumidas por los gobiernos, partidos políticos, organizaciones sociales, de la región, ante el triunfo de la joven revolución cubana.

Puede resumirse que desde el mencionado 1er año de la revolución, el contexto internacional prefiguraba una larga etapa de confrontación, de espaldarazos y de agresiones tal fuera las posiciones ideo política y los intereses de clase defendidos. Estados Unidos había, hasta entonces, manejado los hilos que hicieron abortar intentos revolucionarios anteriores: Bolivia 1953 y Guatemala 1954 entre otros y no estaba preparado para dejarle correr una suerte diferente a Cuba en 1959.

Se conoce la historia de agresiones, planes de asesinatos, inicio de bloqueo económico y comercial, ataques piratas, sabotajes, intervenciones mercenarias etc con la marcada intención de abortar la revolución democrática, nacional, popular, agraria y antimperialista surgida de la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Para cumplir estos planes de agresiones el imperialismo utilizó todos los medios y métodos a su alcance (guerra en todas las dimensiones: económica, psicológicas, cultural, diplomática, mediática, entre otras) y cercenó sus vínculos con la Isla de la Libertad. Al mismo tiempo, gestó la expulsión de Cuba de la OEA y también del sistema financiero internacional.

Solo la solidaridad de la URSS y sus aliados, de la RPCH y un grupo de países del llamado 3er Mundo fue que la joven revolución cubana pudo sobrevivir el golpe mortal que suponía el conjunto de tales agresiones.

La unidad forjada entre los líderes de la revolución y el pueblo, con Fidel Castro al frente, permitió destruir los planes imperialistas y comenzar la senda de la edificación del socialismo. Y pese a errores propios cometidos en tal complejas circunstancias y frente a desafíos sin parangón el pueblo fue forjando su conciencia política, se fue educando hasta convertirse en la obra principal de la revolución cubana en todos estos años.

Un análisis casuísticos los rebelan cambios importantes en las dinámicas demográficas, etarias, nivel educacional y cultural, accesos a tipos de empleo, oportunidades participativas y cambios cualitativos para amplios sectores, antes olvidados o con trabaos precarizados y cero oportunidades de crecimiento de sus potencialidades creadoras, así como una revolución de género para bien de nuestras mujeres, son algunos ejemplos de las dinámicas de cambios internos que un análisis epistémico contextualizado nos brinda un complejo y abigarrado panorama antropológico sociocultural y étnico de un nuevo contenido histórico. (Véanse Palabra a los Intelectuales, Calibán, El Socialismo y el Hombre en Cuba, Consagración de la Primavera, El vuelo del Gato, y otros como reflejo espiritual de los cambios anteriormente descritos).

La revolución educacional, cultural, deportiva, social junto a numerosos programas económicos: planes citrícolas, porcinos, ganaderos, etc junto a la construcción de caminos, carreteras, presas, canales de riego y drenajes, modernización de puertos, fábricas mecánicas, de partes y piezas, de prefabricados y demás fueron conformando un nuevo mapa socioeconómico llenándose el país de escuelas, círculos infantiles, policlínicos, centros de entrenamiento deportivo, escuelas de arte, centros de investigaciones, hospitales, etc. En esta dinámica constructiva nos sorprendió el llamado periodo Especial en Tiempos de Paz, cuando desaparecieron las condiciones de intercambio comercial y de créditos financieros vertebradas con la URSS y el SSM reflejados en la división socialista internacional del trabajo donde Cuba Socialista se insertaba con una estrategia de desarrollo agroindustrial a partir de la diversificación de sus producciones tradicionales.

La década de los años 90 fue sumamente hostil para el pueblo cubano y su convicción de continuar construyendo el Socialismo. Sobrevivir, ceder con reformas necesarias en partes que no comprometieran el todo: Los logros sociales de la revolución. Esa convicción salvó la independencia de la patria, no obstante se sufrieron consecuencias cuyas secuelas aún están presentes en las asimetrías estructurales, territoriales y demográficas de la sociedad cubana y sus disímiles manifestaciones.

La 2da década del siglo XXI ha sido para Cuba Socialista años de dos congresos del PCC y de procesos de amplia consulta popular de los proyectos de desarrollo a mediano y largo plazo, junto a la delineación del Modelo Teórico de Construcción del Socialismo Prospero y sostenible refrendado por el pueblo.

Así llegamos, primero, al 14 de diciembre del 2014 y el inicio de un amplio y complejo proceso de normalización de relaciones entre Cuba y EEUU. Ese mismo día retornaron a la patria los cinco héroes de la patria que sufrían injustas condenas en cárceles norteamericanas. La apertura de embajadas, la firma de acuerdos ventajosos para las partes, el comienzo de viajes de estadounidenses a la isla, etc. son reconocidos pasos de avance.

Hoy la política del actual gobierno republicano de Donald Trump implementa un plan de medidas restrictivas contra esos avances en la implementación de relaciones respetuosos y con apego al derecho internacional entre nuestros países. Se desconoce así la voluntad bipartidista en tal sentido y de ambos pueblos.

A propósito de las medidas anunciadas por Cuba en la reunión que esta realizara con su emigración en EEUU, el canciller Bruno Rodríguez dejó claro que el ordenamiento de la política de la nación con su emigración no puede dejar de tener en cuenta el contexto internacional y el marco regulatorio posible. En política y derecho internacional no es dado desconocer las manifestaciones y las dinámicas de cambios de las relaciones internacionales; la correlación de fuerzas que las sustentan y los nexos bilaterales existentes entre cuba y el país donde radican sus emigrantes.

En virtud de todo lo anterior no es válido verter criterios infundados o de un sesgo intencionalmente destinado a desmontar el poder político cubano, más que a atender los signos positivos de estas medidas trazadas por la dirección del país (entiéndase el Buró político, el Consejo de Estado y su consejo de Ministros, quienes detentan facultades para conducir las políticas entre una y otra sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del PP y de los Congresos del Partido comunista de Cuba) en aras de atender reclamos de su comunidad en el exterior y atemperar esos cambios a los avances e de las legislaciones internacionales vigentes.

De ahí el título de tales reflexiones y su matriz histórico-lógica pues sin este enfoque científico metodológico del análisis sería contraproducente cualquier conclusión.

Los agoreros del Imperialismo, los iconoclastas inveterados y llenos de rencores acumulados contra su propio pueblo pues, una vez que dejaron Cuba, no fueron capaces de discernir con objetividad entre las campañas difamatorias de los medios de comunicación y de los servicios de inteligencia del imperialismo contra la isla, de los avances, los avatares existenciales propios de un pequeño país ¨remando¨ a contracorriente de los dictados hegemónicos globales del Imperialismo, buscando construirse su futuro Socialista propio y un pueblo dispuesto a defender su derecho a la independencia: ¨…con tableteos de ametralladoras y gritos de guerra y de victoria¨ (como expresara Che Guevara) si fuera necesario. A los que no hayan entendido esto solo recomendamos lo que Martí dejara para ellos: ¨…los flojos respeten, esta es tarea de grandes¨.

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