El cuartico está igualito.

Donald Trump se reúne con estudiantes y profesores
de secundaria en la Casa Blanca. Foto AP

 Por el Dr.C. Eduardo Torres Alpízar

Este es un artículo de mi época de “La Joven Cuba”, que traigo a colación a la luz de los últimos acontecimientos ocurridos en el estado de La Florida, en el cuál un joven evidentemente desequilibrado asesinó impunemente a 17 personas en un día normalmente tan bello como el de “San Valentín”, armado de un fusil de asalto AR-15. Hace algunos meses, otro loco, que poseía en su casa todo un arsenal de guerra, tiroteo a toda una multitud que asistía a un concierto en Las Vegas.

El senador Marco Rubio declaró públicamente el pasado jueves que las restricciones de armas no habrían impedido el tiroteo en la Marjory Stoneman Douglas High School. Posteriormente, se supo que el senador había recibido 3.3 millones de dólares por parte de la Asociación Nacional del Rifle desde el pasado mes de octubre, según un reporte del New York Times.

Por parte del Presidente Donald Trump en un primer momento, solo realizó unas tibias declaraciones, sin un ápice de la beligerancia que encierran sus diatribas contra Cuba y Venezuela, temeroso de tocar siquiera uno solo de los cachimbos de la todopoderosa Asociación Nacional del Rifle; y después le puso la tapa al pomo. Según el excelentísimo actual inquilino de la Casa Blanca, la solución para evitar los tiroteos en las escuelas, es nada más y nada menos, que “armar a los profesores y maestros”.

En un conjunto de tuits, el mandatario expresó que esa medida, muy controversial y rechazada por una parte de la comunidad educativa, podría ser determinante: “Una escuela ‘sin armas’ es un imán para la gente mala”. Si no fuese un asunto tan serio, uno pensaría que el señor Presidente de Estados Unidos, del que ya casi nada sorprende, se estaría burlando de la opinión pública.

En fin, que si reposteo estas líneas no es por vagancia, sino porque creo que como diría la vieja canción cubana, “El cuartico está igualito”. Por suerte yo nací y moriré en mi Cuba bella, muy cerca en lo geográfico, pero a la vez muy lejos en lo político, de los Estados Unidos.

Libertad para Matar.

Aunque me he perjurado cumplimentar tareas que para mí son ineludibles, y a las cuales, de hecho, he dedicado casi todo mi tiempo de estos días, hoy decidí hacer un alto en el camino, y escribir algunas líneas para expresar algunas inquietudes. Trataré además de hacerlo lo más brevemente posible, condición que no siempre logro cumplimentar, debido a mi costumbre de escribir tal y como hablo cotidianamente, lo cual mis íntimos saben que no es poco.

Leyendo hace unos días un foro de debate en la BBC, sobre la tragedia en Arizona, me sorprende apreciar, que un sinnúmero de participantes expresaban esta idea, la cual resumo en mi redacción, pero que en esencia expresa literalmente lo que transcribo:

“Aunque es una tragedia sin límites la muerte de esas personas, entre ellas una niña de nueve años, y que la congresista Gabrielle Giffords se debata entre la vida y la muerte, con un balazo de una Glock de 9 mm en su encéfalo, este suceso es una muestra más de la libertad que existe en los Estados Unidos de Norteamérica. Esto contrasta con la actitud de los gobiernos “tiránicos” de Cuba y Venezuela, que no permiten que los ciudadanos ejerzan el sacrosanto derecho de portal armas y matar a sus semejantes democráticamente”.

Evidentemente estos conferencistas de BBC, o son seguidores de la Asociación Nacional del Rifle, o no tienen la más peregrina idea de lo que representa el valor de una sola vida humana. Lo importante es acusar a Cuba y a Venezuela. De lo que sea pero hablar mal.

Cuando era pequeño, en un viejo solar del Barrio de la Marina, mi abuelo, que era un personaje muy importante en la jerarquía social del barrio, limpiaba delante de mí sus armas. Una Browning 45, un revólver Colt 38 cañón corto, y una pequeña 22 que empleaba para sus bailes en la sociedad de negros y mulatos la Unión Matancera, antes del triunfo de la Revolución, que eliminó de una vez por todas, por lo menos en lo legal, la discriminación racial. Mi abuela le peleaba por ello, y él decía, – Vieja no fastidies más, que el niño nació hombre. Sin embargo, y a pesar de que mi abuelo tenía licencia para usar armas, cuando allá por el año 1968, el Gobierno Revolucionario, solicitó la entrega de las armas de fuego, las entregó sin chistar, porque según él me decía años después, quien lleva un ama encima, porta consigo la muerte de otro cristiano, en la cintura, o debajo el sobaco.

A mí no me molesta para nada, que los soldados y oficiales de las FAR, deban dejar sus armas en las Unidades a las que pertenecen. Bien conocida es la anécdota de la reprimenda de Fidel, cuando al principio de la Revolución, los soldados Rebeldes querían llevarse sus armas para sus respectivos pueblos, cuando se dieron los primeros pases en enero de 1959. Tampoco me molesta que los policías no puedan usar armas largas en las calles. Mucho menos me molesta que al culminar los ejercicios del tiro durante los Días de la Defensa de nuestras Milicias, cuando se realiza el último disparo, se limpien las armas, se guarden en sus cajas, y se lleven para algún oculto lugar de la geografía cubana.

No me molesta en lo absoluto, que la delincuencia cubana no tenga la posibilidad de acceder fácilmente a las armas de fuego. Ya bastante daño hacen con las armas blancas.

En mi modesta opinión, la proliferación de las armas de fuego no aumenta las posibilidades del ciudadano simple a defenderse. Al contrario, mientras más abundan las armas, más violencia se genera, y más muertes tienen lugar.

El hermano pueblo mexicano ha sufrido solo en el año 2010, un total de 15.273 muertes, producto de las armas que se trafican por parte de los carteles de la droga y mercaderes yanquis, en la frontera común entre México y los EEUU. Es posible que alguien defienda ese tipo de libertad. Yo no la quiero para Cuba. Estos conceptos forman parte de la a veces absurda interpretación que algunos hacen del concepto “libertad” en este mundo.

Se trata de la libertad de morir jóvenes, como aquellos jóvenes mexicanos baleados por los narcos en una fiesta estudiantil, solo porque uno de ellos fue testigo involuntario de un crimen. O la libertad de toparse, por casualidades de la vida, con una de esas pandillas cuyos ritos de iniciación incluyen matar a sangre fría un ser humano. En fin, que el capitalismo no solo garantiza la libertad de empresa, sino la libertad del otro para meterte un balazo en la cabeza. Si eso le sucede a un político de primer nivel, como la Congresista Giffords, que queda para los simples ciudadanos.

Ayer leía algunos datos que ejemplifican el peligro que implican la tenencia y uso de armas de fuego para la sociedad norteamericana. En el país del norte, 100 000 personas reciben heridas de bala al año. De esas 30 000 mueren. Existen además 283 millones de armas de fuego en manos de la población. Ayer mismo, cuando terminaba de redactar estas notas, oigo por la radio que en una secundaria de Los Ángeles, un estudiante que portaba un arma irresponsablemente, provocó un tiroteo que hirió de gravedad en la cabeza a una muchacha, y heridas a otros dos compañeros.

Pero bueno, como mencionaba anteriormente, según la mayoría de los foristas de BBC, el control de nuestro sistema social a las armas de fuego, es otra muestra de la “Falta de Libertad” que existe en Cuba. En mis años de vida, nunca he visto un tiroteo en una calle cubana, ni ningún cubano ha muerto ante mis ojos por un disparo. No conozco ni un solo caso, en que un estudiante o un profesor cubano, haya fallecido por efecto de una agresión armada de ningún tipo, en ninguno de los niveles de enseñanza. Evidentemente, la “Libertad”, de permitir armas de fuego en nuestras escuelas, algo que suena a ciencia ficción en la Cuba actual, es algo que debiera instaurarse, y las Universidades cubanas permitir, que el Bonche Universitario, que mató a Ramiro Valdés Daussá en la Universidad de la Habana en los años cuarenta, vuelva a entronizarse en nuestras casas de altos estudios.

En resumen amigos lectores, los que ven la paja en el ojo de la Nación Cubana, no requerirían mucho esfuerzo en apreciar que el ojo de sus respectivos países, está en la mayoría de los casos, adornado con una viga mayor, que la palanca con la que Arquímedes pretendía mover el planeta Tierra. Ya el Mesías nos alertaba hace ya casi 2000 años – ¡Cuidaos de los fariseos!

Tomado de El Blog de Edu

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *