Análisis del artículo “El asesinato de Mella”.

Por Eduardo

Hace algún tiempo ya, en enero de 2011, un colaborador del blog “La Joven Cuba” envió al mismo un post titulado “El asesinato de Mella”. El trabajo fue publicado en la sección “Cartas a La Joven Cuba”, que habilitaron mis compañeros para presentar cualquier colaboración que se apartara de la línea editorial del blog.
Ese mismo día expresé mi desacuerdo con la tesis que manejaba el autor del artículo sobre un suceso tan doloroso e importante para la historia de Cuba, como lo constituyó el asesinato del fundador del primer Partido Comunista de Cuba, Julio Antonio Mella. Ahora reproduzco mi respuesta en “El Blog de Edu”.
Respuesta publicada en La Joven Cuba.
Como teoría folletinesca, esta versión del asesinato de Mella, a manos de la KOMINTERN, no pasa de ser otra de las tantas elucubraciones históricas que tan a diario vemos en los medios de desinformación capitalistas. Los investigadores cubanos, Adys Cupull y Froilán González, estudiosos de la vida y la obra tanto del Che, como de Mella, en sus libros dedicados a la figura de Julio Antonio, después de que durante muchos años revisaron documentos oficiales y periódicos de la época en México, Cuba, EE.UU., Italia, España y Rusia, exponen pruebas contundentes de que:
Machado envió a México a dos pistoleros llamados José Agustín López Valiñas y Miguel Francisco Sanabria. El primero de ellos fue el autor material del asesinato de Mella. Le realizó dos disparos al líder comunista por la espalda. Miguel Francisco Sanabria no alcanzó a disparar. López Valiñas fue juzgado en México sobre los hechos, denunciado por su esposa, y cumplió prisión hasta 1938. Murió el 15 de noviembre de 1958 en la cerrada de Altata (colonia Condesa), abatido a tiros por la espalda, cuando se trabajaba como chofer del senador Efraín Brito Rosado. Sanabria administraba un prostíbulo en Cuba cuando una puñalada acabó con su vida el 11 de octubre de 1942.
El agente machadista José Magriñat, a quien Machado personalmente encargó la misión de eliminar a Mella, planificó el atentado y señaló la víctima a los asesinos. Magriñat murió ajusticiado en La Habana, el 13 de agosto de 1933. Otro agente especial, de la policía machadista, Francisco Rey Merodio, participante del plan de atentado, era a su vez confidente de la Embajada de EE.UU. en Cuba y espiaba a Julio Antonio Mella durante el período en que militó en las filas de la Liga Antimperialista. Este murió asesinado el 2 de septiembre de 1943. Por último la historia recoge vinculado al plan de atentado a Mella, la figura tenebrosa de Alfonso Luis Fors, el cubano que fundó la policía secreta del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. Alfonso Luis Fors murió a consecuencia de un atentado, el 18 de octubre de 1953.
Otros confabulados fueron en el asesinato fueron, Guillermo Fernández Mascaró, ex embajador de Cuba en México; Orestes Ferrara, Marcelino Blanco, Raúl Amaral Agramante, Santiago Trujillo (jefe de la Policía Secreta de Machado) y Valente Quintana (jefe de la policía de México). Testigos presenciales del atentado refieren que cuando Mella recibe los disparos mortales, alcanzó a gritar: “Machado me mandó a matar… Magriñat tiene que ver en esto… Muero por la revolución… Tina me muero”.
Esa es la verdad histórica documentada. En mi criterio personal, no creo que la figura de Mella haya significado un peligro para los intereses de Stalin, si es que en algún momento lo fue, en la misma medida en que si lo representaba para los intereses del Dictador Machado. No por conocida, la anécdota en la que Rubén Martínez de Mella, le solicita directamente a Machado el retiro de la acusación de terrorista que pesaba sobre Mella, por la falsa imputación de haber puesto la bomba del Teatro Payret, demuestra que Machado hacía rato, que había dictado la sentencia de muerte para el líder comunista.
Cuando Machado en un arranque de ira, le grita a Rubén, “y a mi Mella no me pone rabo, porque lo mato, Carajo”, da una ligera idea de que el tirano en su mente primitiva, no tenía para el problema que representaba para su tiranía una figura tan carismática y llena de tantos valores, como lo era Julio Antonio Mella, otra solución que no fuese su desaparición física.
Muchos autores en la actualidad, están reescribiendo la historia del movimiento revolucionario, comunista y progresista, según sus propios intereses, y sobre todo en función de los intereses de los círculos de poder. Lo importante es vender las matrices de opinión que promulgan que los comunistas siempre han sido, terroristas, asesinos sin alma, y despojados de cualquier valor humano posible, y sobre todo fanáticos capaces de asesinar a sus hermanos de lucha por intereses espurios. Conviene al pensamiento unitario de la Internacional Capitalista divulgar tales falacias.

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