Reflexiones en torno a la vigencia de la necesidad histórica del Partido Comunista de Cuba (Tercera Parte).

 Por el Dr.C. Alfonso Alonso Fránquiz. Profesor del Departamento de Marxismo y Miembro de la Dirección del Comité del PCC en la UMCC.

Sostenemos que el mundo ha venido cambiando vertiginosamente en las últimas décadas y con él el pensamiento y modo de actuación de las grandes mayorías de la población de la tierra. También sostenemos que lo que no ha cambiado es la esencia clasista, depredadora y militarista del Imperialismo, tanto a escala Nacional como Global. Han cambiado los medios y muchos de los métodos pero la esencia y las vías fundamentales de dominación no han cambiado. Sólo la acción combativa de las grandes mayorías irredentas y necesitadas de “una nueva oportunidad sobre la tierra”; dirigidas por vanguardias políticas auténticamente revolucionarias, ajenas a adoctrinamientos banales y separados de los modos de actuación que la vida aconseja, serán los actores de los cambios  que ya se están gestando en muchas latitudes del mundo.

Nada se consigue fácil en la praxis revolucionaria. La toma de conciencia de amplias masas es un escabroso proceso lleno de avances y retrocesos; no ajenos tampoco a errores y desviaciones de la ruta principal pues de lo que se trata es de transitar un camino inédito, y donde la construcción de un nuevo modelo de desarrollo socio económico y político contiene el objetivo destructivo-edificador. ¿Hasta dónde subvertir todo lo anteriormente edificado por la sociedad que pretendemos superar dialécticamente? ¿Qué valores, motivaciones y nuevas necesidades van a constituirse como referentes paradigmáticos de la nueva sociedad en construcción?

No basta con sólo conocer lo que queremos negar, es preciso investigar hacia lo profundo del tejido social para calar hondo en las matrices nuevas del desarrollo social. Una vez echada a andar la Revolución socialista con la toma del poder político sea por una u otra vía, lo fundamental –tal como el Che lo expresara en el Socialismo y el Hombre en Cuba – es que la dialéctica de su desarrollo no se detenga, y que el espíritu revolucionario de su vanguardia revolucionaria no se nos embote.

Reflexionar sobre todo esto nos lleva a centrar la atención en quienes tenemos la honrosa misión de estar a la vanguardia –como dijo el Che – del pueblo que está a la vanguardia de A. Latina., refiriéndose a los militantes del PCC.

Muchos son los avatares por los que ha transitado el Proceso Revolucionario Mundial; los Partidos Comunistas y la experiencia histórica de la construcción del socialismo a escala global. Aprender de los errores históricos es un deber fundamental de cada partido y de cada uno de sus militantes. Ninguna obra humana es perfecta, más aún cuando en esta intervienen millones de personas. Nuestro proceso revolucionario no ha estado exento de ellos. Es necesario conocerlos, aprender de estos para no volverlos a cometer, estar atentos a la dialéctica de los cambios que tienen lugar –fuera y dentro del país-, convocar el espíritu creador del pueblo y estar siempre dispuestos al sacrificio para señalar como debemos hacer las cosas constituye la razón de la existencia de nuestro PCC. Este es el fundamento esencial de la política trazada por el VI Congreso y la 1ra Conferencia  Nacional del PCC. Lenin definió la política “como el arte de lo posible”, y al Socialismo “como un sistema político de cooperativistas libres”.  Posteriormente el Che escribió en la obra ya citada lo siguiente:

  • “El Partido es una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros.”.
  • “Dentro del país, los dirigentes tienen que cumplir su papel de vanguardia; y, hay que decirlo con toda sinceridad, en una revolución verdadera a la que se le da todo, de la cual no se espera ninguna retribución material, la tarea del revolucionario de vanguardia es a la vez magnifica y angustiosa”.
  • “Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico, sin esta cualidad”.
  • “El revolucionario, motor ideológico de la revolución dentro de su partido, se consume en esa actividad ininterrumpida que no tiene más fin que la muerte… Si su afán de revolucionario se embota cuando las tareas más apremiantes se ven realizadas a escala local y se olvida del internacionalismo proletario, la revolución que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una cómoda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. El internacionalismo proletario es un deber pero también es una necesidad revolucionaria. Así educamos a nuestro pueblo”.
  • La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su espíritu revolucionario”.
  • “El camino es largo  y desconocido en parte, conocemos nuestras limitaciones…Nos forjaremos en la acción cotidiana…Quien abre el camino es el grupo de vanguardia, los mejores entre los buenos, el Partido”.

Las tesis fundamentales de este ensayo político están animadas por la importancia que tiene el trabajo político-ideológico para modificar actitudes, elevar la moral combativa de nuestros militantes del Partido y su ejemplaridad e integralidad en el cumplimiento de las complejas tareas que demanda la implementación de los acuerdos del VI Congreso y la 1ra Conferencia del PCC en aras de “cambiar todo lo que deba ser cambiado” con “sentido del momento histórico” que vive la revolución cubana en pleno siglo XXI y teniendo en cuenta también la dialéctica de los cambios que vienen operándose , no sólo en el mundo, sino hacia lo interno del tejido social de nuestro heroico pueblo donde más del 70% nació después del triunfo revolucionario; alrededor del 60% tiene un nivel de escolaridad de nivel medio o medio superior; una tasa de mortalidad infantil de menos del 5% por cada mil nacidos vivos; una expectativa de vida de 78 años; una masa total de profesionales cuyas mujeres son el 64% del total de las féminas del país y donde cerca del 35% ocupan ya diferentes cargos de dirección. Una sociedad que privilegia el mérito y el conocimiento; que la trayectoria revolucionaria y la ejemplaridad ciudadana es la carta de triunfo para pertenecer a nuestras instancias de gobierno y a la dirección de nuestras organizaciones políticas y de masas; que conoce los errores en que ha incurrido pero que está consciente que ninguno (como los que tuvieron lugar en otras latitudes) han sido de principio, ni han modificado un ápice el curso estratégico de la revolución que costara la vida de decena de miles de sus mejores hijos: La construcción del socialismo; un pueblo que ha pasado por el rigor de más de 50 años de un genocida bloqueo económico y comercial por parte de la potencia hegemónica del imperialismo mundial, pueblo que conoce el precio de su resistencia histórica pero que ahora mismo está iniciando  un nuevo ciclo renovador  que le dará nuevos beneficios sociales y, sobre todo, mayor confianza en sí mismo y en su fuerza creadora, al tiempo que fortalecerá la perdurabilidad histórica de su revolución.

Nosotros en este empeño tenemos el deber del acompañamiento desde la vanguardia. Esta última conlleva a que tengamos que redoblar nuestra entrega, sobreponernos a la desidia, el reblandecimiento, el no comulgar con lo mal hecho, defenderla obra histórica de la revolución (sin dejar de reconocer los errores y desaciertos cometidos en tan compleja situación histórica, ante el criminal bloqueo económico y financiero del imperio, por más de 50 años, y sin poseer suficientes recursos  materiales para romper totalmente las ataduras históricas de la dependencia y el subdesarrollo.  Una revolución que es brújula certera  que guía a otros procesos revolucionarios en este continente y en otros, que es paradigma de la resistencia frente al imperialismo y por su política solidaria. Como dijera nuestro General-Presidente, el cro Raúl: Cuba siempre está dispuesta a dar lo que tiene a nuestros pueblos hermanos, no lo que le sobra, pues en Cuba lo único que sobra son problemas por resolver y no recursos materiales precisamente.

Por todas estas y muchas otras razones podemos sentir orgullo de pertenecer a la vanguardia revolucionaria, al Partido Comunista de Cuba con sus heroicas tradiciones de lucha: En Girón, la Crisis de Octubre, la limpia del Escambray de bandas contrarrevolucionarias, las misiones internacionalistas militares y civiles, en las labores de la defensa y en las productivas, en las científico-técnicas, en la de dirección empresarial, estatal, social o política siempre la revolución podrá contar con su vanguardia comunista, no importa que tengamos desgajamientos de los que se cansen o desarmen ideológicamente, siempre seremos muchos más los que reforzaremos el paso. Como expresara el Che: “Todo hombre tiene derecho a cansarse, lo que no puede es tener el derecho a considerarse un hombre de vanguardia”. Con nuestra conducta cotidiana seamos fieles a este emblemático principio guevarista.

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