Martí y el socialismo cubano.

Por Eduardo

La importante fecha que se avecina, el 19 de mayo, aniversario 117 de la caída en combate de nuestro Héroe Nacional José Julián Martí y Pérez, me impone una obligación; escribir sobre el Apóstol de la Independencia de Cuba. Considero que a pesar de mi vocación Martiana, he escrito bien poco en mi bitácora acerca del mejor y más grande de los cubanos. De cierta forma, siempre de alguna u otra manera introduzco el pensamiento martiano en mis textos, pero el hecho concreto es que: de 93 entradas publicadas, solo una, ha sido completamente dedicada a Martí (Acerca de la vida y obra de José Martí. Respuestas a Orlando).

Tengo mucha información a mi alcance, sin embargo dispongo de muy poco tiempo para el caso en que deseara escribir una reseña biográfica. Levanto la vista y veo sobre una esquina de mi oficina mi gastada por el uso colección de las Obras Completas del Apóstol, y otras obras también de mi propiedad dedicadas a la figura de Martí. Sin embargo es de suponer que cuando llegue la efeméride, muchos periodistas y estudiosos sobre el Apóstol, publicarán trabajos que reflejen diversas facetas de su irrepetible personalidad. Por tanto, tomé la decisión de escribir mi valoración personal, acerca del vínculo histórico que se estableció desde el inicio de la Revolución Cubana, entre el ideario martiano, y la ideología de los revolucionarios de la isla.

Hace unos veinte años, cuando todavía era dirigente de la UJC en la Universidad, recibimos una delegación de estudiantes escandinavos, provenientes de organizaciones de la izquierda en sus respectivos países. Como parte de su estancia, recorrimos varios puntos de la provincia que incluyeron centros de trabajo, cooperativas agrícolas, instalaciones del turismo, etc. Uno de aquellos muchachos me dice un día muy confundido: – Eduardo, ¿Realmente ustedes son comunistas? A lo que yo extrañado respondí – Claro que lo somos. ¿Por qué tienes dudas al respecto?

Su respuesta fue: – Es que no veo por ningún lado la bandera roja, ni la hoz ni el martillo, casi nadie menciona a Lenin o Marx, ni veo sus estatuas o sus imágenes por ningún lado. Adonde quiera que vamos, solo vemos estatuas y bustos de un hombre de frente amplia, que no conocemos. Después de aclararle la identidad de las efigies, le expliqué: – Es que nuestra Revolución, que como dice Fidel ha sido una sola desde que Céspedes nos lanzó a la manigua a conquistar nuestra libertad, no es solamente socialista, es raigalmente martiana. Le expliqué que aún aquellos cubanos que nunca han tomado en sus manos los textos de los clásicos marxistas, conocen las principales obras del pensamiento martiano. Siguiendo esa misma línea de pensamiento le hablé de la República Martiana “Con todos y para el bien de todos”, fundamentalmente “con los pobres de la tierra”, con quiénes quiso su suerte echar.

Es común entre los alabarderos de la contrarrevolución cubana, tratar de desvincularnos, a nosotros, los comunistas de la isla de la figura del Apóstol. De su famoso artículo “Karl Marx ha muerto”, generalmente resaltan la frase “Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres”, sacándola de su contexto general.

Martí, que por aquellos años convivía con las diferentes corrientes del socialismo en ciernes, y todo parece indicar de la lectura de su artículo, que no tenía claro a través de que métodos de lucha podrían alcanzar los obreros el poder tal y como proclamaba Marx en sus obras, principalmente en el Manifiesto Comunista. Alrededor de las ideas del comunismo se afiliaban entonces personas que después originaron el ideal de la socialdemocracia, anarquistas como Bakunin, y comunistas que promulgaban la revolución social a través de diferentes métodos de lucha que iban desde la huelga, pasando por el levantamiento popular contra los poderes constituidos, hasta el más abierto terrorismo. Sin embargo Martí reconocía en Marx un hombre de ideas nobles, porque “Como se puso del lado de los débiles, merece honor”.

Del obituario a Marx los reaccionarios obvian descaradamente un párrafo que expresa: “Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas verdes, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones. La multitud, que es de bravos braceros, cuya vista enternece y conforta, enseña más músculos que alhajas, y más caras honradas que paños sedosos. El trabajo embellece. Remoza ver a un labriego, a un herrador, o a un marinero. De manejar las fuerzas de la naturaleza, les viene ser hermosos como ellas”.

Es significativo asimismo la mutilación que sufre normalmente este otro fragmento: “Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestión natural y laboriosa. Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha.”

El Apóstol preparó la Guerra Necesaria, porque para obtener la libertad de Cuba, al propio Martí no le quedó otro remedio que asumir “la tarea de echar a los hombres sobre los hombres”. Como Marx entendió que la tiranía, en este caso el gobierno de la metrópoli ibérica, no cedería sus derechos oligárquicos de otra forma que no fuera a través de la lucha armada. Cuando para ello funda el Partido Revolucionario Cubano, el partido de la unidad de todos los independentistas, cuenta entre sus colaboradores a Carlos Baliño, patriota cubano entero y fundador años después del primer Partido Comunista de Cuba.

También colaboró con Martí, la causa independentista y el Partido Revolucionario Cubano, Diego Vicente Tejera, quien fundara el primer Partido Socialista Cubano el 22 de mayo de 1899. Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Pablo de la Torriente Brau, Raúl Roa, Juan Marinello, y muchos otros intelectuales comunistas cubanos, fueron a la par de seguidores de las ideas de Marx, Engels y Lenin, profundos estudiosos de la vida y la obra de José Martí.

Julio Antonio Mella en medular texto Las Glosas Martianas, indica: “Hace mucho tiempo que llevo en el pensamiento un libro sobre José Martí, libro que anhelaría poner en letras de imprenta: Puedo decir que ya está ese libro en mi memoria. Tanto lo he pensado, tanto lo he amado, que me parece un viejo libro leído en la adolescencia.” Desgraciadamente esa obra no pudo ver la luz, porque el Asno con Garras, el tirano Gerardo Machado, lo mandó a asesinar cuando apenas comenzaba a vivir.

Cuando Fidel y sus compañeros asaltaron el Moncada, lo hicieron al decir del líder de la Revolución Cubana, llevando en sus corazones las doctrinas del Maestro.

Tal es así, que al ser capturado por los soldados de la tiranía, a la pregunta de sus captores acerca de quién era el autor intelectual de la acción revolucionaria, el Comandante en Jefe respondió, – El autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada es José Martí.

Hace unos días, mi amigo Tatu opinaba en La Joven Cuba, que no se puede ser un cubano revolucionario, si no se es a la par un antiimperialista. Ningún otro pensador latinoamericano antes de José Martí pudo calibrar en toda su extensión el peligro que para el concierto de naciones latinoamericanas representaban los Estados Unidos de América. Ningún contrarrevolucionario quiere recordar que el día antes de morir en combate por la independencia del país que idolatraba, escribió a su hermano mexicano Manuel Mercado:

“Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber—puesto que lo entiendo y tengo ánimos con qué realizarlo—de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.”

Martí guía y guiará a nuestro pueblo en el duro y largo camino de la lucha por la independencia nacional. Si algo salvó al socialismo cubano, en el momento histórico en que se derrumbaron los países socialistas de Europa del Este, fue precisamente el hecho de que se encontraba bien arraigado en las tradiciones nacionalistas y patrióticas del pueblo cubano. Dentro de nuestro legado como pueblo, tenemos el privilegio de contar con el ideario martiano, del cual Fidel ha sido el más consecuente seguidor, adecuando su accionar a las condiciones históricas concretas del mundo y de la época en que nos ha tocado vivir. El verdadero revolucionario cubano, no podrá serlo nunca, si prescinde del legado del Apóstol.

Cuando Martí cae en combate en Dos Ríos, el 19 de Mayo de 1895, tenía 42 años, 3 meses y 21 días de vida. De ese tiempo, sólo estuvo en su Patria amada 19 años, 1 mes y 17 días, es decir, que residió o estuvo en la misma, en montañas y llanos, el 45 % de su corta, pero rica existencia. Sin embargo, vistió toda su vida luto por Cuba; renunció a la posibilidad de convertirse en una celebridad de las artes, o de la política continental, para entregarse por entero a la libertad de la Patria. Es por ello que en un aniversario más de su caída en combate, es nuestro deber continuar profundizando en su vida y su obra, y con ello contribuir a que podamos alcanzar como él quería; “toda la justicia”.

PS: Recomiendo a los lectores de mi post, que no dejen de leer esta entrevista imaginaria realizada al Apóstol, y publicada en el blog Conexión Cubana de Manuel García:

LA EDAD DE TODOS LOS TIEMPOS

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