Palabras en el acto de apoyo al proceso eleccionario realizado en Venezuela el 14 de abril de 2013.

 Por el Dr.C. Oscar Andrés Piñera Hernández.  Profesor del Departamento de Marxismo Leninismo de la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”

Desde hace varios años Venezuela es el principal laboratorio latinoamericano de transformaciones políticas y sociales. La propuesta de integración política, económica y social que encarna el proyecto bolivariano ha significado una espina clavada en el seno del otrora espacio natural de hegemonismo político del imperialismo norteamericano. El desarrollo del llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela constituye un ejemplo de voluntad política, liderazgo, vinculación con las masas populares y ejercicio de la soberanía, que se erige como un ejemplo de sociedad alternativa en la cual tienen fijados sus expectativas los movimientos sociales de todo el mundo.

El pasado 14 de abril, con el proceso eleccionario en Venezuela, se ponía en juego no solo  la continuidad de dichas transformaciones políticas, sino la vigencia del pensamiento socialista,  la alternativa al neoliberalismo salvaje y excluyente, la consolidación de los procesos de integración latinoamericana que poseen en el ALBA su logro más concreto; en fin, la izquierda internacional se colocaba de nuevo en el vórtice principal de su existencia.

La derecha intentó desconocer un acto comicial realizado con el “mejor sistema electoral del mundo”. Esta calificación pertenece al ex presidente norteamericano Carter, que ponderó las virtudes del voto electrónico, la fiscalización internacional, el poder electoral independiente y las auditorías incorporadas y ha sido reiterada por los observadores internacionales de los distintos organismos, incluyendo UNASUR, que se acercaron para ver el desarrollo de estos comicios.

La  transparencia de estas elecciones fue confirmada en la reciente elección por comités de expertos y observadores de organismos mundiales. Capriles no aportó ninguna prueba de fraude, exigió verificaciones que ya fueron realizadas y propuso formas de conteos que recrearían las anomalías del viejo sistema manual. La reducida diferencia a favor de Maduro (50,75 % frente 48,98%) no es tan inusual. Se registró en otras elecciones venezolanas (1968, 1978) y en varias norteamericanas (Kennedy triunfó sobre Nixon por 49.7 % a 49.6 % en 1960). Numerosos comicios recientes (por ejemplos italianos) se han definido por algunos miles de votos.

Lo que no perpetró Maduro fue el fraude realizado por George Bush en el 2000, para apropiarse de la victoria de su rival Gore (48,4 % frente 47,9%), mediante una maniobra del colegio electoral de la Florida. Cuando Chávez perdió por escaso margen en el 2007 reconoció de inmediato la derrota. Maduro había anticipado que con un solo voto de diferencia en su contra entregaba el gobierno y con el mismo margen a su favor asumiría de inmediato. Conocidos los resultados definitivos se limitó a cumplir su promesa.

Pero la oposición tenía que echar a andar su maquinaria reaccionaria, tenía que poner en práctica sus planes subversivos debido a que para ellos estaba en juego, no solo el retorno al poder político, sino colocar de nuevo a PDVSA en las manos de empresarios sin ninguna vocación social, colocar la riqueza de Venezuela en manos de la clase burguesa que con la aplicación de las políticas neoliberales había sumido el país en una situación de polarización social sin precedentes.

En este contexto, la colaboración cubana en Venezuela se ha erigido como centro de atención y ataque de la derecha. Desde el desarrollo de la campaña de la oposición esto era algo esperado, pues los resultados de la colaboración cubana son reconocidos, no solo por el gobierno bolivariano, sino por el pueblo que ha sido beneficiado con esta; en este sentido, los miles de CDI que han sido instalados para atender la salud del pueblo venezolano, los cientos de educadores que han desarrollado su labor en las misiones Robinson, Ribas y Sucre, contribuyendo a la eliminación del analfabetismo y al incremento de la inclusión universitaria, graduando cientos de miles de universitarios, colocando a Venezuela como la segunda nación con matrícula universitaria en América Latina, solo detrás de Cuba y la 5ta en el mundo, son resultados que constituyen un ejemplo de cooperación que la oposición no permitiría que siguieran existiendo. De ahí el asalto a los CDI y la difamación permanente a los resultados de la labor de los cooperantes cubanos.

El pueblo revolucionario de Venezuela ha dado este 14 de abril una muestra más de su raigambre bolivariana, defendió con sus votos la continuidad del socialismo, la continuidad de las misiones sociales ideadas y puestas en prácticas por el comandante Chávez y el inicio del programa de Gobierno 2013-2019, programa que se encamina a la consolidación del socialismo en Venezuela, la consolidación de una patria soberana, participativa y democrática como pocas. Este día histórico, el pueblo de Venezuela conservó su patria y defendió el legado de Chávez, demostrando que éste jamás se iría porque tiene en sus manos la llamarada del Comandante.

Los más de 7 500 000 votos que el pueblo bolivariano depositó en las urnas a favor del candidato de la revolución Nicolás Maduro Moros, constituyen una gran muestra  de  los agradecimientos de Venezuela a su líder histórico, a su Comandante; son el resultado del  amor, el ejemplo, la risa, el canto, el llanto, sus bailes y la entrega total y sin límites a la causa revolucionaria que legó este indiscutible gigante de la historia contemporánea latinoamericana.

Parafraseando las palabras de María Gabriela: Chávez seguirá palpitando en el corazón del pueblo venezolano, seguirá viviendo en el alma de Venezuela, seguirá brillando en los ojos de cada venezolano digno y vibrando en su pueblo para siempre.

¡Viva la hermandad entre los pueblos de Cuba y Venezuela!

¡Viva Chávez!

Hasta la victoria siempre.

Muchas Gracias.

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