Paradigmas martianos para la educación moral y político-ideológica de la sociedad cubana del siglo XXI.

Monumento a José Martí en el Parque de la Libertad en Matanzas

 Por el Msc. Manuel Mauricio López Mesa y el Dr.C. Alfonso Alonso Franquiz.

Introducción

El hablar no es pecado, sino gala; el oír no es herejía, sino gusto y hábito…[1]

La actualización del modelo económico socialista cubano iniciado a partir de los acuerdos tomados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba celebrado en 2011, se orienta hacia “la preservación y desarrollo en Cuba de una sociedad socialista sustentable y próspera”[2], para lo cual, afirma Raúl Castro, es necesario romper la colosal barrera psicológica que resulta de una mentalidad arraigada en hábitos y conceptos del pasado[3]. La 1ra Conferencia del Partido y su VII Congreso dejaron pautas para la implementación de las políticas aprobadas. En este sentido, una de las fuentes epistemológicas de gran  importancia para contribuir a superar las barreras que lastran los avances que demanda el país, es el pensamiento martiano.

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