Una página Web y la Universidad que añoramos.

Nuestra querida Universidad de Matanzas «Camilo Cienfuegos»

Por el Profesor Dr. C. J. Alfredo Cabrera Hernández

Hace unos días pasé por el local del Comité del Partido de nuestra Universidad, y le comenté a mi amigo de los años, Alfonso Alonso, que yo seguía con mucho interés los numerosos artículos, comentarios y otros tipos de escritos que ellos divulgan de forma sistemática en su página web. Pero resultó que quedé más comprometido aún, pues de pronto salió a mi encuentro el compañero Eduardo, y me dijo: “eso está muy bien, pero hace falta que ustedes también opinen y escriban”. Salí de allí, y lo he estado pensando mucho,  y finalmente me he decidido a escribir estas líneas, que se me ocurrió titular “Una página web y la Universidad que añoramos”, porque justamente de esa Universidad que, sin dudas, añoramos muchos, y del rol que puede desempeñar en ella dicha página web es de lo que quiero expresarme.

Comienzo confesando que es totalmente exacto que, desde hace 5 meses, a partir de que me incorporé como Profesor fijo de esta Universidad de Matanzas, he leído con detenimiento todo lo que se ha publicado en esa página web, en que aprecio que tanto se esfuerzan Eduardo, Alfonso  y otros compañeros del Comité del Partido, con algunos aportes de otros colegas de nuestra institución, y a estas alturas pienso que es algo realmente singular e importante para dibujar y avanzar hacia una mejor Universidad de Matanzas, en todos los sentidos, y muy especialmente en lo académico.

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Felicitación por el Día de los Enamorados

 Compañeras y compañeros:


La capacidad de amar es un don que adorna a los nacidos en nuestra isla. Es casi improbable que en un día como hoy, al vernos reflejados en la mirada del ser que amamos, no pronunciemos el consabido: - Felicidades mi amor, en el Día de los Enamorados.
La mayoría regalarán a sus parejas un presente que estará en concordancia con la fecha, y que ocasiona no pocos quebraderos de cabezas a nosotros los hombres; que casi siempre nos vemos obligados a acudir a la ayuda solidaria de una hermana, una prima, la madre o una amiga, para tratar de hacer diana en el gusto de nuestra compañera. En lo personal, el que estas notas escribe, piensa que aunque necesario, el presente no es imprescindible. Basta con que la llama del amor no se haya extinguido; porque si el sentimiento es verdadero, no necesitará en este día otro ingrediente que no provenga del hecho diario de compartir sueños, proyectos de vida, intereses afines, las tareas del hogar, la crianza de los niños, y todas esas otras “pequeñas cosas” a las que el gran Joan Manuel Serrat les cantara un día. Si el amor, por lo contrario hubiese muerto, ya fuese de muerte natural, o asesinado con alevosía, no lo resucitarían todas las joyas de la Corona Británica.

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