Hablar de Cuba es hablar de Fidel.

 Por Gerardo Hernández Nordelo

Quiero contarles algo que nunca he contado. El 23 de junio del 2001, ya dentro de la prisión de Estados Unidos, pudimos tener una pequeña radio desde la cuál escuchamos el discurso de Fidel en La Habana: “Nuestros héroes tendrán que ser liberados. La enorme injusticia cometida contra ellos será conocida por el mundo entero. Millones de libros transmitirán la verdad y el mensaje de Cuba. ¡Nuestros compañeros, más temprano que tarde, volverán!”. Mientras él hablaba de “los cinco” por supuesto que estaba emocionado, ¡cómo no iba a estarlo! Pero admito que me impactó enormemente cuando me nombró y al escuchar mi nombre en su inconfundible voz tomé dimensión de la enorme responsabilidad que tenía con mi pueblo, con la historia y para con él.

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