En el bicentenario de Joaquín de Agüero y Agüero.

Joaquín de Agüero y Agüero

Joaquín de Agüero y Agüero

 Por Elda Cento Gómez

El paso del tiempo nos sorprende con frecuencia, o tal vez sea que las efemérides en ocasiones lo hacen. En este caso se trata del bicentenario del nacimiento de Joaquín de Agüero y Agüero, un hombre de quien debemos decir en primer lugar, que supo morir bien, como escribiera José Martí de los poetas de la guerra. Considerado tradicionalmente en el Camagüey un prócer de la independencia, en otros marcos es estimado uno de los representantes del movimiento anexionista pro norteamericano gestado en Cuba a mediados del siglo xix. Es como si el refrán —por demás muy sabio— que reza “dime con quién andas y te diré quién eres” sellara los análisis.

Joaquín de Agüero y Agüero nació en Puerto Príncipe el 15 de noviembre de 1816 en el seno de una familia de buena posición económica que le brindó las posibilidades de educación al alcance de los jóvenes de su condición social. En 1840 con 24 años y el título de Bachiller en Leyes debió regresar de modo definitivo a su ciudad natal para hacerse cargo de los negocios de la familia al fallecimiento de su padre. Apenas dos años después su nombre comienza a resaltar en espacios muy precisos de la vida de esa región, en particular por dos proyectos que acomete.

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Máximo Gómez frente a la ocupación de Estados Unidos.

El Generalísimo Máximo Gómez Báez

Por Yoel Cordoví Núñez

Desde el segundo año de la guerra del 95, el General en Jefe del Ejército Libertador, Máximo Gómez Báez, comenzó a gestionar con los capitanes generales y con otras autoridades españolas en la isla, el reconocimiento de la definitiva independencia. De acuerdo con sus declaraciones al general Arsenio Martínez Campos y posteriormente a Ramón Blanco Erenas, España no podía permitir “ni poco ni mucho” que Cuba debiera su independencia “a favores extraños”1.

Al tiempo que sus gestiones fracasaban, Gómez se preocupaba por dejar claro ante el mundo y en especial ante el Gobierno de Estados Unidos la decisión de los cubanos en armas de conquistar la independencia por sus propios esfuerzos, tal como lo expuso al corresponsal del The Sun en el difícil año de 1897: “Desamparados del universo entero, nos alzamos todos enfrente de una potencia europea. Pero resueltos como estamos a morir o ser libres de una vez y para siempre debemos ser tan cautos como valerosos, puesto que nuestra salvación depende solo de nuestras propias fuerzas”2.

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