Con José Martí contra la colonización cultural.

 Por Luis Toledo Sande

Próximo a cumplir dieciséis años, trazó José Martí en el periódico El Diablo Cojuelo la disyuntiva, “¡O Yara o Madrid!”, ante la cual había tomado resueltamente su opción, que se fortaleció y se enriqueció hasta su muerte en combate el 19 de mayo de 1895. Sin “eso que los franceses llamarían afrentosa hésitation” abrazó la lucha anticolonialista, representada en Yara. Su actitud la iluminaba desde temprano un creciente conocimiento del mundo. Lo muestra el texto con la referencia hecha a la lengua francesa y al título de la publicación, que, quizás tomado por él, reproduce el de la novela del español Luis Vélez de Guevara.
Más de una vez enfiló Martí contra el pensamiento colonizado fuentes en que bebían quienes se supeditaban al colonialismo, lo ensalzaban o medraban con él. A inicios de 1891, en “Nuestra América”, sostuvo que no eran tiempos “para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos”. Aludía con ello a la Elegía de varones ilustres de Indias, que ese autor español escribió en honor de los conquistadores, lo que el revolucionario cubano subvirtió al citarla para animar con ella el espíritu de lucha necesario contra la herencia de la conquista.

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Fidel Castro vive en el pueblo cubano.

Fidel_00 Por el Dr. Alfonso Alonso Franquiz

El paso mortal de los seres humanos sobre la tierra siempre ha tenido dos componentes esenciales: el camino personal labrado en la personalidad individual; y el que forjamos en el servicio social que legamos a los seres allegados, al pueblo y el mundo.

La condición humana se distingue por el proceso de formación de de los rasgos de la personalidad, asociada siempre al condicionamiento socio-histórico concreto. Esto nos concita a expresar que somos seres humanos inherentes a nuestro tiempo de vida.

Lo que no se dice con frecuencia, es que hay seres humanos que por la riqueza de las virtudes que atesora su personalidad y, más aún, por los resultados de la obra a la cual consagró su vida, trascienden su tiempo y adquieren una condición humana imperecedera.

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El peligro de la desmemoria o el desconocimiento de la complejidad sistémica de la realidad social y del mundo en que vivimos.

 cuba-contra-el-bloqueo-wp Por el Dr. C. Alfonso Alonso Franquiz

En una bella y célebre canción de Silvio Rodríguez hay una imagen poética de gran calado social: “…las maravillas vendrán algo lentas, porque el mundo aún tiene muy corta edad”. Y en otra idea de humano optimismo nos dice: “…que sin esperanza, a dónde va el amor”.

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El peligro de la desmemoria o el desconocimiento de la complejidad sistémica de la realidad social y del mundo en que vivimos.

Martí visto por Eduardo Roca (Choco)

Martí visto por Eduardo Roca (Choco)

 Por el Dr. C. Alfonso Alonso Franquiz

En una bella y célebre canción de Silvio Rodríguez hay una imagen poética de gran calado social: “…las maravillas vendrán algo lentas, porque el mundo aún tiene muy corta edad”. Y en otra idea de humano optimismo nos dice: “…que sin esperanza, a dónde va el amor”.
Para no solo cantarla es necesario prepararnos, previamente, al estudio de las complejidades que alberga la vida social contemporánea. Ello requiere un esfuerzo intelectual desde que somos estudiantes de nivel primario y de 2da enseñanza, cuando nuestro maestros y profesores nos van conduciendo por los caminos de la historia, cívica, literatura y estudio gramatical del idioma natal. Y así la escuela nos provee de conocimientos y habilidades esenciales para nuestra vida laboral, cultural, política, etc. También adquirimos los primeros valores éticos que sustentarán nuestro comportamiento individual, familiar y ciudadano.

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Antonio Maceo, el héroe sin par.

La Mejorana, pieza de la exposición Dicha grande, de Yasser Lezcano. (Foto: Tomada de la edición digital de Juventud Rebelde)

La Mejorana, pieza de la exposición Dicha grande, de Yasser Lezcano. (Foto: Tomada de la edición digital de Juventud Rebelde)

 Por el Dr. C.T. Eduardo Torres Alpízar

Muy pocos pueblos pueden contar con verdaderos héroes legendarios. En algunos casos, las referencias históricas resaltan como figuras de renombre a grandes conquistadores y reyes legendarios. Estos forjaron su leyenda a sangre y fuego en la mayoría de los casos, aunque esto conllevara la destrucción de manera total de naciones enteras.

Como nuestro Apóstol nos legó en texto memorable “Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarles a otros pueblos sus tierras, no son héroes sino criminales”. Sin embargo, Cuba es un caso excepcional. Nuestra Patria ha tenido a lo largo de su historia una pléyade de figuras inconmensurablemente grandes. La lista es enorme desde Hatuey, hasta nuestros 5 Héroes Prisioneros en Cárceles de los Estados Unidos de Norteamérica.

Pero si Martí es el más grande de todos los cubanos, y Fidel el más fiel continuador del legado martiano, el más grande soldado nacido en Cuba, no es otro que José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales.

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A menos de un mes del Congreso del Partido.

El Sép­timo Congreso del Partido dará inicio el próximo 16 de abril, cuando se conmemora el aniversario 55 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y exactamente cinco años después de la apertura del Sexto y será continuidad del anterior y de la Primera Conferencia Na­cional del Partido.

Nos separa menos de un mes del Sép­timo Congreso del Partido, que dará inicio el próximo 16 de abril, cuando se conmemora el aniversario 55 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y exactamente cinco años después de la apertura del Sexto. Se extenderá hasta el día 19. Se cumple así, rigurosamente, uno de los Objetivos (el número 17) aprobados por la Primera Conferencia Nacional: mantener la periodicidad establecida en los Estatu­tos para la celebración de los congresos del Partido.

El pasado 29 de febrero, Granma publicó una amplia información sobre el proceso de elección de los delegados al Congre­so y al día siguiente reflejó el inicio, en to­das las provincias simultáneamente, de las reu­niones de consulta de los documentos que serán sometidos a debate en el máximo evento partidista.

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Lincoln y Cutting en una cita de José Martí.

Por Luis Toledo Sande

En “Vindicación de Cuba”, artículo con que, en marzo de 1889, refutó insultos anticubanos propalados en conspicuos periódicos de los Estados Unidos, José Martí sostuvo: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”. Leída esa declaración al margen del conjunto de su pensamiento, pudiera no percibirse todo cuanto ella dice.

Como en otros casos, Martí, siempre animado por el afán de hacer de Cuba una patria libre, disfrutaba el vocablo patria, y lo empleó en ese artículo con un sentido que puede sustituirse por país y por nación. Pero quizás sea más útil empezar comentando el uso de los verbos amar y temer en la cita. En lo básico explícito, amamos puede entenderse sin necesidad de apostilla alguna, lo que quizás no ocurra exactamente igual con tememos, expresión, en este caso, de una actitud que no se debe confundir con miedo paralizante. Remite, por el contrario, a lo que suscita recelo, sospecha, desconfianza, aprensión.

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Con la Patria siempre en el corazón.

Por Lisandra Gómez Guerra

LA REFORMA, Jatibonico, Sancti Spíritus.— El cuarto hijo de la familia Gómez-Toro, Francisco, nacido el 11 de marzo de 1876, a quien todos llamarían Panchito, descollaría desde pequeño por poseer una personalidad superior al resto de sus hermanos, fraguada al calor del proceso revolucionario. Bien lo advirtió José Martí al describirlo como «la criatura humana de menos imperfecciones que había conocido».

Por decisión familiar, en diciembre de 1877 Bernarda Toro (Manana), la madre de Panchito, junto a sus otros hijos, partió hacia Jamaica. Atrás quedaría el padre de los niños, el Generalísimo Máximo Gómez, quien había estado ausente del hogar durante la mayor parte del tiempo por su consagración a la lucha insurreccional.

Tras el Pacto del Zanjón, Gómez se unió a su familia. Fue entonces cuando padre e hijo compartieron juntos no pocas lecciones. De su progenitor, Panchito aprendió el significado de lo que era la lucha por una causa, la libertad y la nación. Heredó el coraje para ofrendar su vida por un bien mayor. Tuvo la posibilidad de acercarse, primero desde las anécdotas y luego mediante el contacto directo, a José Martí y Antonio Maceo, quienes fueron sus paradigmas.

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José Martí y su correspondencia epistolar.

 Por Salim Lamrani

Introducción

La correspondencia epistolar representa una parte sustancial de la inmensa obra de José Martí, que a menudo privilegió este tipo de comunicación característico de su época. El Apóstol cubano intercambió así, a lo largo de su vida, centenas de cartas y esta abundante correspondencia se explica, entre otros, por el hecho de que pasó una gran parte de su vida en el exilio, lejos de los suyos y de sus seres queridos. La mayor parte del contenido epistolar es de orden político, pero también hay correos más personales, más íntimos, en los cuales expresa sus sentimientos amistosos.

La amistad es importante para José Martí. En una entrevista con un periodista estadounidense confiaba lo siguiente: “Si me preguntan cuál es la palabra más bella, diré que es patria; y si me preguntan por otra, casi tan bella como patria, diré amistad”.[1] Pues “para todas las penas, la amistad es remedio seguro”.[2] El patriota cubano intercambiaría así una sólida correspondencia con el mexicano Manuel Mercado, su confidente y mejor amigo, su apoyo moral en los momentos difíciles, con el cual mantendría un fuerte lazo fraternal y a quien dedicaría versos poéticos.[3]

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Enrique José Varona: Sus vínculos con Matanzas (1882 – 1899).

 Por el Dr. Roberto Andrés Verrier Rodríguez, Profesor de Mérito de la Universidad de Matanzas

El Maestro de Juventudes, el Maestro de Maestros, Don Enrique José Varona, tuvo relaciones con la Atenas de Cuba, la ciudad de Matanzas, en el siglo XIX. La primera relación que tiene Varona con la Atenas de Cuba, según los estudios realizados por el autor de esta ponencia, fue en 1882. El Liceo de Matanzas había convocado un certamen científico literario a celebrarse el 4 de noviembre, día del santo patrón de la ciudad, con el fin de rescatar los Juegos Florales que, en años anteriores, había auspiciado el Liceo, especialmente los memorables festejos de 1861, que contó con la presencia de Gertrudis Gómez de Avellaneda. El 4 de noviembre, en velada solemne, se daba a conocer los triunfadores. Nicolás Heredia, como Secretario General del Liceo leía las memorias del Certamen. Miguel Lavastida, informaba los resultados, que había sido valorado por José Antonio Cortina, Enrique José Varona y José Varela Zequeira.

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