Juan Gualberto y Martí. Amistad Revolucionaria Eterna.

Juan Gualberto Gómez, Patriota Insigne de la Provincia de Matanzas

 Por el Dr. Roberto Andrés Verrier Rodríguez, Profesor de Mérito de la Universidad de Matanzas y la Prof. Juana Ortiz Ricardo

“Antes que la paz quiero la libertad de la patria y la conservación de los ideales revolucionarios; y si para defenderlos contra los agresores hay necesidad de combatir en las calles o aspirar el aire puro de las montañas, sabré cumplir con mi deber”

Juan Gualberto Gómez

Martí y Juan Gualberto se conocieron a finales de 1878. El Pacto del Zanjon sorprendía a ambos fuera de Cuba: Martí estaba en una de las Repúblicas Centroamericanas y Juan Gualberto en México.  Se conocieron en La Habana, en el bufete de Don Nicolás de Azcárate, célebre jurisconsulto, orador, elocuente, amante de las letras. Nicolás y Juan Gualberto se habían conocido en México. Martí encontró en el bufete de Azcárate su primera ocupación y allí le era presentado Juan Gualberto; comenzaba entre ellos una gran Amistad Revolucionaria, para siempre, aunque se verían poco tiempo. Allí se estrechó la relación entre los dos y se fortaleció la identidad de sus opiniones, respecto a los destinos de la Cuba Amada.

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La Revolución del 95.

Por Pedro Pablo Rodríguez

Nunca sabremos la cantidad exacta de los alzados por Cuba Li­bre el 24 de febrero de 1895. Lo cierto es que fueron muchos los lugares en algunos de los cuales se lograron reunir varios cientos, como en Baire y en Bayate en la antigua provincia de Oriente.

Si las autoridades colonialistas que­­daron sorprendidas, a pesar de que evidentemente disponían de elementos para sospechar que an­daba en marcha una conspiración, la posteridad aún le debe el estudio exhaustivo de la conspiración de aquellos esforzados patriotas que organizaron un vasto movimiento clandestino dentro de la Isla con una eficaz comunicación entre ellos y con los jefes en el extranjero. Se destaca en particular la labor de Juan Gualberto Gómez, el principal, aunque no el único, vínculo con el Partido Revolucionario Cu­bano. Fue a aquel destacado intelectual residente en La Habana a quien José Martí remitió la Orden de alzamiento, firmada el 29 de enero en Nueva York por él, en su condición de Delegado del Partido, por José María Rodríguez, en nombre del General en Jefe electo, y por Enrique Collazo, quien así daba fe del poder y autoridad del anterior.

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Inicio de la Guerra Necesaria en Matanzas.

Juan Gualberto Gómez, patriota insignia de la provincia de Matanzas.

Por el Dr. Roberto Verrier Rodríguez, Profesor de Mérito de la Universidad de Matanzas.

Colaborador de la  Sección de Historia del Comité Provincial del Partido.

Durante varios años, en Cuba se desarrolló una interesante polémica en la que, historiadores y aficionados a las cosas del pasado, se envolvieron en una discusión sobre el 24 de febrero de 1895. ¿ Fue ese día Grito de Baire, de Ibarra, de Bayate, de Oriente?. No era un secreto que los grupos revolucionarios obedecían instrucciones de Martí y Juan Gualberto Gómez para el alzamiento. ¿Quién se adelantó realmente? ¿Cómo debemos designar ese día, esa fecha?, ¿Qué papel jugó la provincia en esa acción?

En este 24 de febrero, en que se conmemora el 108 Aniversario del inicio de la Guerra Necesaria, «AÑO DE GLORIOSOS ANIVERSARIOS de Martí Y EL MONCADA», es decir, el 150 Aniversario del Natalicio del Apóstol, quien preparó con gran celo y amor, en «silencio», el inicio de esa Guerra, para lograr la independencia de la Patria, como uno de los eslabones de la continuidad histórica de la epopeya de La Demajagua, que diera inicio a la «Guerra Grande», la de los Diez Años, la que organizó el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, dando la libertad a sus negros esclavos, armándolos para que lucharan por la libertad de Patria, por lo que es necesario dar a conocer los hechos ocurridos ese día, en 1895.

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24 de Febrero. El alzamiento en Matanzas.

Por Eduardo

Hoy es 24 de febrero. Como  cada año, todos los que realmente sienten que la Patria, como rezaba el Apóstol “es ara, y no pedestal”, se regocijan de sano orgullo por nuestra herencia mambisa. En un día como hoy, en que la Revolución nos llama a un nuevo combate por afianzar la independencia nacional, que ha costado al pueblo cubano ríos de sangre; no deseo hablar de los aspectos generales del plan de alzamiento más conocidos por los textos que relatan nuestra gloriosa epopeya. En mi artículo haré referencia al levantamiento independentista en nuestra provincia de Matanzas.

Como se sabe, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, incautó en el puerto de Fernandina, los vapores Lagonda, Amadís y Baracoa, cargados con las armas compradas con el aporte fundamentalmente de los obreros cubanos emigrados de Tampa, Cayo Hueso, y otras ciudades del sur de ese país. El país norteño, ya amenazaba en convertirse en el imperio voraz, que hoy pretende controlar hasta el último milímetro cuadrado de área, en este contaminado planeta. Esa ocasión fue la primera, y única vez, en que los Estados Unidos aplicaran la denominada “Ley de Neutralidad”.

Si el magnífico plan de alzamiento que Martí, elaboró con la minuciosidad y capacidad que le caracterizaban, y que combinaba la llegada de esas tres expediciones a Cuba, una desembarcando en Occidente, otra en las Villas y la Tercera en Oriente, llevando cada una de ellas a Máximo Gómez, Antonio Maceo, y Serafín Sánchez, combinadas con el alzamiento simultáneo en esas misma regiones, de los conjurados dentro del país, el gobierno español, hubiese durado en la isla lo que el clásico merengue en la puerta de un colegio.

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