De Mariana, Antonio…

El Lugarteniente General Antonio Maceo Grajeles

Por Odalis Riquenes Cutiño

En el ejemplo de virtud de su madre, Mariana Grajales Coello, encontró el Titán de Bronce muchas de las claves que lo llevaron a empinarse como hombre y tocar las cumbres más altasde nuestra historia

SANTIAGO DE CUBA.— «De la madre, más que del padre, viene el hijo, y es gran desdicha deber el cuerpo a gente floja o nula, a quien no se puede deber el alma; pero Maceo fue feliz, porque vino de león y leona (…)», escribiría con la sagacidad que le caracterizó nuestro Héroe Nacional José Martí, al hurgar en las raíces que sustentaban al Mayor General Antonio Maceo Grajales.

Y es que aquel andar pegado a las esencias, más que al accidente de la vida, que definió el bregar del mayor de los Maceo Grajales, además de la influencia del medio que le circundaba, del aporte de su padrino, maestros y amigos, se afinca en las lecciones de un hogar de rigor y virtud, humilde pero lleno de amor, y en el que particularmente su madre era horcón, aliento, acicate… ternura, rasgos que incorporaría Antonio a su personalidad.

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