Con la Patria siempre en el corazón.

Por Lisandra Gómez Guerra

LA REFORMA, Jatibonico, Sancti Spíritus.— El cuarto hijo de la familia Gómez-Toro, Francisco, nacido el 11 de marzo de 1876, a quien todos llamarían Panchito, descollaría desde pequeño por poseer una personalidad superior al resto de sus hermanos, fraguada al calor del proceso revolucionario. Bien lo advirtió José Martí al describirlo como «la criatura humana de menos imperfecciones que había conocido».

Por decisión familiar, en diciembre de 1877 Bernarda Toro (Manana), la madre de Panchito, junto a sus otros hijos, partió hacia Jamaica. Atrás quedaría el padre de los niños, el Generalísimo Máximo Gómez, quien había estado ausente del hogar durante la mayor parte del tiempo por su consagración a la lucha insurreccional.

Tras el Pacto del Zanjón, Gómez se unió a su familia. Fue entonces cuando padre e hijo compartieron juntos no pocas lecciones. De su progenitor, Panchito aprendió el significado de lo que era la lucha por una causa, la libertad y la nación. Heredó el coraje para ofrendar su vida por un bien mayor. Tuvo la posibilidad de acercarse, primero desde las anécdotas y luego mediante el contacto directo, a José Martí y Antonio Maceo, quienes fueron sus paradigmas.

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Juan Gualberto y Martí. Amistad Revolucionaria Eterna.

Juan Gualberto Gómez, Patriota Insigne de la Provincia de Matanzas

 Por el Dr. Roberto Andrés Verrier Rodríguez, Profesor de Mérito de la Universidad de Matanzas y la Prof. Juana Ortiz Ricardo

“Antes que la paz quiero la libertad de la patria y la conservación de los ideales revolucionarios; y si para defenderlos contra los agresores hay necesidad de combatir en las calles o aspirar el aire puro de las montañas, sabré cumplir con mi deber”

Juan Gualberto Gómez

Martí y Juan Gualberto se conocieron a finales de 1878. El Pacto del Zanjon sorprendía a ambos fuera de Cuba: Martí estaba en una de las Repúblicas Centroamericanas y Juan Gualberto en México.  Se conocieron en La Habana, en el bufete de Don Nicolás de Azcárate, célebre jurisconsulto, orador, elocuente, amante de las letras. Nicolás y Juan Gualberto se habían conocido en México. Martí encontró en el bufete de Azcárate su primera ocupación y allí le era presentado Juan Gualberto; comenzaba entre ellos una gran Amistad Revolucionaria, para siempre, aunque se verían poco tiempo. Allí se estrechó la relación entre los dos y se fortaleció la identidad de sus opiniones, respecto a los destinos de la Cuba Amada.

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Una pregunta pertinente.

Somos los herederos de heroicas tradiciones de lucha

Por Iroel Sánchez

El 15 de marzo de 1878, en el lugar conocido como Mangos de Baraguá, Santiago de Cuba, el General Antonio Maceo rechazó un acuerdo que le ofrecía el máximo representante de España en esta Isla por no contener las dos banderas por las que llevaban una década de lucha armada los cubanos: la independencia del país y la abolición de la esclavitud. El imperio español había logrado la división de los patriotas cubanos con el llamado Pacto del Zanjón pero no pudo sumar a su estrategia a quien se había convertido en el más admirado de los combatientes surgidos de la clases populares que se unieron a la Revolución de 1868 y que no se cansó de luchar por los objetivos revolucionarios.

Aquel acto de Maceo es venerado en Cuba, de los contemporáneos que lo atacaron por no pactar una paz sin independencia no se acuerda nadie. El 19 de febrero del 2000 en la misma arboleda de Baraguá, en medio de la lucha por el regreso del niño Elián González a Cuba, se hizo el Juramento de Baraguá, cuyo principal inspirador fue el ComandanteFidel Castro. Poco después Elián regresó a Cuba y comenzó la batalla por el retorno de los cinco héroes antiterroristas que este 17 de diciembre volvieron a su país, como preconizara Fidel el 13 de junio de ese mismo año.

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