Fidel, en la hora presente.

 Por Hugo Moldiz Mercado*

Fidel Castro siempre fue un ejemplo permanente de pedagogía emancipadora. Su legado adquiere hoy, en una América Latina asediada por una contraofensiva imperial de rasgos fascistoides, un valor extraordinario y de carácter estratégico. No desanimarse, hacer una lectura lo más profunda posible del porqué de la situación actual y no dejar de luchar, son tres de sus grandes enseñanzas para encarar con éxito la reorganización y nueva ofensiva de las fuerzas emancipadoras.

El líder de la revolución cubana creía a fondo en la capacidad y la energía transformadora de la humanidad. Aún en las circunstancias más difíciles y complejas, nunca dejó de confiar en los pueblos y en la victoria. Seguramente hay cientos de ejemplos que se podrían citar para validar lo que se está afirmando, pero solo tomaremos: la fallida experiencia de los asaltos a los cuartetes Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953, el desembargo del Granma en 1956, la invasión de Playa Girón en 1961, la crisis de los misiles de 1962 y el derrumbe de la URSS en 1991.

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El Che, medio siglo después.

El Diario del Che en Bolivia, anotación del 26 de Julio de 1967.

 Por Atilio Borón

“Por la noche di una pequeña charla sobre el significado del 26 de Julio; rebelión contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios.”

“El socialismo económico sin moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación.”

Las dos citas del epígrafe que preceden este trabajo resumen admirablemente el pensamiento del Che. La primera está contenida en su célebre Diario redactado durante la campaña guerrillera en Bolivia.

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Orígenes y vigencia del pensamiento político de Fidel.

Fidel Castro. Foto: Archivo.

Por Fernando Martínez Heredia

Conferencia inaugural en el XXII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba. Universidad Obrera de México, San Ildefonso no. 72, Ciudad de México, 18 de marzo de 2017.

Agradezco esta oportunidad a las mexicanas y los mexicanos tan abnegados y generosos que realizan y mantienen estos encuentros.

Comienzo mi intervención por el primer indicador de la vigencia de Fidel. El homenaje que recibió, en los nueve días que siguieron a su partida, fue una consigna de hoy, una invención de jóvenes que hizo suya todo el pueblo de Cuba: “yo soy Fidel”. Así se demostró que Fidel es del siglo XXI, y no solo del XX, y también que cuando el pueblo entero se moviliza con conciencia revolucionaria es invencible. En esos días del duelo, Fidel libró su primera batalla póstuma y la ganó; al mismo tiempo, volvió a mostrarles a todos el camino verdadero, como vino haciendo desde 1953.

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