Rihanna se monta en un almendrón.

 Por  Yuris Nórido/ CubaSí

Casi toda la prensa en Cuba y buena parte de los grandes medios internacionales se hicieron eco de la visita de Rihanna. La cantante barbadense vino para hacer una sesión de fotos con la gran Annie Leibovitz.

Bien mirado, más importante, más contundente, más relevante para la cultura universal es la obra de la fotógrafa Annie Leibovitz que toda la discografía de Rihanna. Pero aquí casi nadie conoce a Leibovitz y todo el mundo por lo menos ha escuchado hablar de Rihanna.

Esas son las reglas del juego, te gusten o no te gusten. Eso lo sabe Rihanna y lo sabe Annie Leibovitz. Si Annie Leibovitz, medio despeinada y sin maquillaje, camina por el Prado a las once de la mañana, nadie se va a detener a fotografiarla. Pensarán que es una turista más, una turista cualquiera.

Pero Rihanna es otra cosa. Rihanna hace videos clips. Vende discos. Está en la televisión, en nuestra televisión. Está en el paquete. Está en las portadas de las revistas “de afuera” que puedes hojear mientras esperas el turno para que te corten el cabello.

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